lunes, 23 de septiembre de 2013

Guerra Mundial Z

Ayer tuve la oportunidad de ver esta película. Tenía grades expectativas y, aunque no me defraudó en demasía, tampoco era todo lo que yo esperaba.

Guerra Mundial Z no es una película convencional de zombies aunque sí mantiene ciertos tópicos que nos recuerdan a este género. Esta es una película que busca algo más que el susto fácil al espectador o el sobrecogimiento al descubrir la voracidad de los zombies. Se encarga de mostrarnos el protocolo que existe para combatir una epidemia.
Esta producción se divide por partes bien diferencias, pero unidas de una forma excelente. Cada una de esas partes podría ser un cortometraje en si, una historia con principio y final. Aunque si bien es cierto que son muchas partes, quizá para algunos demasiadas, y todo transcurre demasiado rápido.

El guión está basado en la novela homónima de Max Brooks y ha sido dirigida por Marc Forster. En cuanto a intérpretes, muchos sólo reconocerán al popular Brad Pitt en el papel de protagonista. También podemos encontrar otro rostro conocido, aunque en un papel meritorio, como es el de Matthew Fox (Perdidos). Acompañando a Brad tenemos a Mireille Enos, Daniella Kertesz y David Morse como actores más reconocidos dentro del amplio elenco de esta producción.
Producida por la Paramount en asociación con otras tantas productoras, fue presentada como una gran producción a la que, tanto crítica como público, estaban deseosos echar el ojo. Tras una contundente y explosiva campaña publicitaria que bombardeo todos los medios durante meses, el mundo se paró en su presentación. Todos esperábamos que fuera una película diferente, que fuera innovadora y una película que sería recordada durante años. Hay quien esperaba una verdadera Guerra Mundial entre personas sanas y una especie de zombie más inteligente o con mejores recursos pero, nada más lejos de la realidad. Ya en los primeros compases de la película podemos comprobar que más bien tiene los mismo tintes que cualquier otra película del género.

De echo, tras ver la película tuve la certeza de que se podría tratar de una extraña mezcla entre otras dos películas muy conocidas de zombies: Soy Leyenda de Francis Lawrence y 28 días después de Danny Boyle. Y tienen cierto parecido, aunque tan sólo sea en algunos aspectos. Pero realmente, recuerda a estas otras películas.

Guerra Mundial Z nos narra la historia de un investigador ya retirado que tendrá que volver a
filas tras la explosión, sin previo aviso, de una epidemia que pondrá en peligro la existencia de la humanidad. Este investigador, Gerry Lane, tendrá que encontrar una solución mientras se enfrenta a toda clase de imprevistos y problemas.
¿Os suena? Si, es básicamente el planteamiento de otras muchas películas de zombies, pero en este caso hay algunas diferencias. Como ya he dicho antes, en este caso, tenemos la oportunidad de ver cómo se trata de una forma oficial un caso de epidemia tan grave como al que se enfrenta el protagonista. Lo que hace que la película se torne interesante por momentos y no sólo se trate de una película más de zombies en la que el protagonista corretea de un lado a otro tratando de no ser devorado por una marea de muertos vivientes.
Dejando a un lado el pilar central de la película, el guión también se centra en otros tema de importancia como el instinto de supervivencia y protección, innatos en el ser humano. La crueldad y los tratos por conveniencia que se dan en nuestra sociedad, aún en momentos de dificultad. Lo poco preparados que estamos para actuar contra una epidemia a gran escala. Que el fanatismo por algo no es bueno para el colectivo ni para el individuo. La incredulidad y "el décimo hombre", el discrepar e investigar acerca de algo que creemos evidente puede ayudar mucho en cualquier situación. No debemos dar por sentado algo que nos parezca obvio, porque es posible que no lo sea. Éste es otro de los mensajes importantes que lanza esta producción.

Forster ha realizado esta película sirviéndose de los métodos y técnicas que normalmente se emplean en este tipo de género.
La cámara en constante movimiento sirve para desubicar al espectador y potenciar el caos. Gracias a esta sencilla técnica se logra crear un ambiente desalentador y frenético que es capaz de trasladar al espectador el nerviosismo y la intranquilidad que viven los personajes en ese momento. Mediante planos generales se nos muestran los espectaculares escenarios destrozados y esa masa de zombies hambrientos arrojándose sobre el resto de personas que trata de huir. La luz juega un factor importante también, siendo un claro ejemplo el empleo de la luz roja de una vengala cuando huyen hacia el helicóptero, como anunciando el peligro que llega. La fotografía junto a los movimientos de cámara aporta cierta mística a algunas de las situaciones. Se emplean unos colores oscuros, afines a la temática de la película. Está muy acertada la fotografía en esta producción.
La mayoría de planos se limita a mostrar lo que ocurre sin potenciar demasiado la narración. Aunque sí usa, en ciertas partes, algunos planos detalle para mostrar, y explicar, ciertas cosas interesantes de la película.

Si por algo brilla esta producción es por los efectos especiales. No es que sean espectaculares, es que son acertados. Las explosiones, las masas de zombies trepando un muro, los accidentes de aviones y helicópteros..., todo está justificado y eso hace que el conjunto sea más real y dinámico.
Además, la realidad en los decorados acompaña a todo esto, consiguiendo que la inmersión en la historia sea más fuerte. Los personajes se mueven por los decorados de una forma natural, consiguiendo una sensación de soledad y desnudez en algunos momentos que se ve potenciado por los planos generales.

Brad Pitt interpreta a Gerry Lane, un hombre que se ve obligado a encontrar una explicación y un remedio a la epidemia que asola a toda la humanidad. Brad siempre me ha parecido algo más que el guapo de Hollywood, es un buen actor. Sabe aportar al personaje lo que éste necesita sin ahogarlo ni convertirlo en su propio clon. Es un actor único, con la capacidad de gustar a la cámara y al público. Se adapta a cada papel con facilidad, con la habilidad de dar vida a un personaje sin sobreactuar o parecer artificial.
Este actor se maneja bien en prácticamente todos los géneros pero nunca le habíamos visto encarnar a un personaje que se debe desenvolver en un mundo apocalíptico. A lo que, sin duda, ha sabido adaptarse a la perfección, consiguiendo que su personaje transmita diversas sensaciones según el momento. Es uno de los pilares fundamentales de la producción y su actuación ha sido más que notable.

El resto de actores no merecen una mención aparte. Son secundarios, algunos con más importancia que otros.
Mireille Enos encarna a Karen Lane, la mujer del protagonista, quien se encarga de la protección de sus hijos y de meter en algún lío a su marido. Este personaje no interviene en la acción principal, es más, se podría haber obviado de no ser porque se usa como herramienta en una de las partes para crear una situación que de otra forma no se podría haber creado. Por lo demás, es un secundario más sin demasiadas acciones importantes. Mireille hace bien su papel, sabiendo que todo el protagonismo debe recaer sobre Brad. Ha sabido crear un personaje sumiso y callado, obediente y temeroso, en su justa medida, procurando aportar todo el realismo posible.
A mitad de película aparece Segen, una soldado israelí interpretada por Daniella Kertesz. Este personaje será una compañía importante para Gerry, que lo ayudará en todo momento y se enfrentará a los mismo problemas que él. Daniella hace una interpretación correcta encarnando a una soldado que debe afrontar un problema en el que no pretendía verse envuelta. Ha sabido dar vida a su personaje sin caer demasiado en estereotipos ni errores y su actuación mejora a medida que permanece en pantalla.
Pero para mi, el mejor secundario de esta película no es otro que David Morse que interpreta a un Gunter, que así se llama su personaje, tiene toda la información que necesita Gerry. Es, quizá, el personaje secundario más importante (a pesar de que aparece tan sólo unos segundos), ya que ofrece una información privilegiada. La actuación de David es sublime. Ha sabido aportar la locura a su personaje en una dosis más que exacta sin pasar el límite que habría destruido su interpretación. Se ha sabido desenvolver y ha creado un personaje que se hace interesante para el espectador. Prestad atención a lo que hace con sus dientes.
exagente de la CIA que ha sido encarcelado tras cometer traición.

Como ya he escrito, el resto de personajes poco intervienen en las acciones totales de la película, cayendo el peso sobre Brad. Aunque hay algunos que si son importantes para lo que ocurre en cada una de las partes, pero no determinantes.

Esta es una superproducción que brilla por la espectacularidad de sus efectos especiales y por el aclamado Brad Pitt. Todos esperábamos más de esta película pero aun así, ha sabido cumplir aportando algunos factores que otras películas del género no han aportado.
Es entretenida y vibrante, consigue mantener nuestra atención hasta el final haciendo que el personaje principal tenga que resolver un problema tras otro. Sólo al final parece que realmente sea una Guerra Mundial entre individuos sanos e infectados, pero creo que esto lo veremos en la secuela que ya están preparando.
Esta es una película más de zombies, con más acción que sustos, buenos efectos, y un actor que ha sabido meterse en la piel del personaje principal de principio a fin, sin florituras innecesarias ni errores. Ya estoy esperando la segunda parte.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Segunda reunión de "Adiós, amor"

Hoy ha tenido lugar la segunda reunión con la actriz, Andrea Murillo, para terminar de pulir ciertas cosas del personaje y de aspectos más técnicos acerca de los ensayos y el rodaje.

Esta reunión ha sido bastante reveladora para mi, porque he podido comprobar el alto nivel de integración que muestra Andrea con su personaje. Bajo una base esencial ha sabido crear todo un pasado coherente y atractivo para su personaje, incluso atisba un futuro. Esto es algo positivo para ella, ya que hará que comprenda mejor al personaje y consiga exprimir todo cuanto pueda. Gracias a esto su actuación será más natural y realista porque comprenderá mejor al personaje y sabrá empatizar con él en cualquier situación. La conexión será bastante profunda. Estamos logrando crear un personaje redondo, capaz de vivir cualquier situación en cualquier lugar y en cualquier momento, con pasado, presente y futuro.

Todo esto beneficia al guión, ya que al tratarse de un cortometraje sin diálogos, necesito de toda su expresividad para que el espectador logre comprender lo que ocurre y por qué ocurre. Por su puesto, todo esto se verá apoyado por una realización coherente con lo que narra el guión.
Hemos añadido unos pequeños detalles al guión que sirven para reforzar el conjunto.

En la próxima reunión ya comenzaremos con los ensayos para que Andrea coja soltura a la hora de moverse y expresarse de la forma en la que lo haría su personaje. Además, la iré mostrando la mecánica de los ensayos y el modo en que debe hacerlo.

Volveré pronto con más noticias.

Un abrazo a todos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Preproducción de "Adiós, amor"

Ya hemos arrancado con la preproducción del cortometraje "Adiós, amor", escrito y realizado por Jesús Muga (un servidor) e interpretado por Andrea Murillo.

Esta primera reunión con la actriz ha servido para poner unas bases sobre el método de ensayos, de grabación y demás, y también como una reunión en la que se ha tratado la personalidad y el carácter del personaje.
Teniendo muy presente que Andrea no es actriz, y que este es mi primer cortometraje después de mucho tiempo (demasiado), iremos con paso lento, pero firme, para que este proyecto sea todo un éxito.
Hemos comenzado indagando en el pasado del personaje, en los motivos que le hacen actuar así en el momento en el que transcurre la historia en el cortometraje. Y puedo asegurar que atisbo más claros que nublos. Ya le he explicado a Andrea que prefiero darle un motivo por el que su personaje hace o no algo, a, simplemente, ordenar que lo haga. Considero que la actuación es más natural y fluida usando este método.
Luego hemos pasado a tratar lo referente a cómo se harán los ensayos y, finalmente, la producción. Pretendiendo que adquiera dotes interpretativas, la he mandado hacer algunos ejercicios para que llegue a conocer más aun a su personaje y se involucre aún más.

Andrea es una joven talentosa, muy talentosa. Y sé que puede lograr todo aquello que se proponga, ese es principal motivo por el cual la escogí, aún sin ser actriz, para esta producción. Confío en que dará con la clave para interpretar a su personaje y que nos dejará a todos (si, me incluyo yo) boquiabiertos.
Su personaje es complejo, cambiante, y en ningún momento hay un diálogo, por lo que sé que será algo complicado, pero también sé que logrará hacerlo.

Hemos decidido ahondar aún más en su personaje, en sus movimientos y en sus sensaciones en la próxima reunión. Por lo que ya os iré contando cómo ha ido.

Un fuerte abrazo a todos.

La Vereda Producciones

Hoy, en primicia, quiero presentaros el logotipo, la imagen de un sueño, una meta, que poco a poco se va haciendo realidad.

Bajo este logo, esta seña de identidad, se recogerán todos mis proyectos, comenzando por este blog. Pretendo que La Vereda Producciones sea el sello de trabajos audiovisuales, musicales, literarios. De todo aquello que tenga que ver con la creación, con el arte y la cultura. Si, suena ambicioso. Pero dad tiempo al tiempo y veremos qué ocurre.

Esta pequeña y humilde productora nace por la necesidad de aunar todos mis proyectos bajo una misma marca que sea reconocible por todos y en todos los lugares posibles.

He procurado que este logo simbolice todo lo que me gustaría que fuese esta productora. Una productora sencilla y humilde, en la que cualquier proyecto, sea propio o no, tenga cabida.
El título, La Vereda, fue concebido al pensar que todo proyecto debe recorrer un camino desde que nace, como una idea, hasta que se convierte en un producto final, llegando al público. Tal y como sucede con la vida, un camino que debemos recorrer. Y Producciones, en plural, destacando que no es un camino cerrado a una sola idea, a un solo producto. Como ya he escrito, con el tiempo, esta productora se encargará de dar vida a toda clase de proyectos.

El logotipo es sencillo. El nombre, La Vereda, en tonalidad marrón con una textura de arena y franqueado por dos líneas paralelas que simbolizan, como no podía ser de otra manera, esa vereda, ese proceso por el cual pasan todos los proyectos. Y bajo esto, Producciones, con una letra blanca y clara sobre una maraña negra de cuerda. No tiene otro significado que todos aquellos proyectos que se crearán bajo su nombre.

Tanto en este blog, como en la página de Facebook, tendréis noticias sobre los proyectos y la situación de La Vereda Producciones. Todos aquellos que tengan sugerencias, opiniones, relatos cortos o denuncias que deseen publicar en La Vereda, pueden enviarlas a la dirección de correo: laveredapro@gmail.com

Espero y deseo que esta productora tenga una larga vida y os proporcione proyectos interesantes.

Un cordial saludo,
Jesús Muga.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Los juegos de la discordia

Últimamente se viene hablando mucho, en exceso para mi gusto, de la elección para la sede de los Juegos Olímpicos de 2020. Por si aun no lo sabéis, aunque lo dudo mucho, Madrid es una de las candidatas a optar a este..., cómo llamarlo..., ¿honor?, ¿prestigioso acto que nos sacará de la ruina?, ¿gran acontecimiento del deporte?, ¿marrón?... Y es que, respecto a lo que supondría la elección de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos, hay mucha controversia.

Hay quien opina que será algo bueno. Traerá trabajo, aunque sea algo eventual, y ganancias, no sólo a la capital sino a todo el país. Y, de igual manera que esta candidatura tiene sus defensores, tiene sus detractores. Hay quien cree que no se creará tanto empleo como se anuncia y que el que se cree, será para un corto periodo de tiempo, muy corto. También se piensa que el gasto que supondrá adecuar, en todos los aspectos, no sólo deportivos, la ciudad y alrededores será bastante alto y, sinceramente, en este país no estamos para derrochar el dinero que no tenemos.

Yo, sin entrar demasiado en campañas políticas que no llevan a ninguna parte, no estoy en contra, pero tampoco a favor (bueno, un poquito en contra sí que estoy). Lo que tenga que suceder, sucederá, y ni una parte ni otra podrá hacer nada. Bueno si, los famosos escraches y manifestaciones a los que estamos tan acostumbrados en los últimos tiempos.
Mi humilde opinión, como ciudadano de este país, es que el gobierno debería centrarse en solucionar los problemas que asfixian a los españoles en lugar de malgastar el dinero en (¿cuántas campañas llevamos ya?, ¿tres?) campañas, creación de sedes deportivas y demás.
Me parece hipócrita y desconsiderado gastar miles y miles de euros en campañas y demás preparativos, habiendo hecho recortes en sectores fundamentales para nuestra sociedad como son la sanidad y la educación. A mi parecer, ¡nos están tomando por tontos! No hay dinero para mantener un sistema sanitario de calidad ni una educación más o menos "gratuita"; ni para becas a estudiantes o a científicos, ni para I+D+I, ni para crear un plan de empleo en condiciones, ni para otras muchas cosas útiles, pero si hay dinero suficiente como para pagar todo lo que se está gastando con esto de los Juegos Olímpicos... Mi no entender...
Por que, ¿de dónde están saliendo todos los gastos para que la alcaldesa de Madrid vaya a hacer el ridículo a Buenos Aires? De las arcas públicas.Y luego dirá el gobierno que tiene que coger dinero de la hucha de las pensiones. ¡Cómo para no coger con todo lo que se está derrochando! Y de nuevo, volverán a culpar a la herencia del anterior gobierno... Manda huevos.

También me resulta gracioso que haya quien critique el fichaje de Bale por el Real Madrid y no critique esto, cuando realmente están gastando el dinero de los impuestos que nos cobran a todos. Nuestro dinero. Ese que sirve para arreglar calles y hacer hospitales, aunque luego se los den a empresas privadas.
Hoy mismo he escuchado a una mujer decir una frase que define todo esto: "Los juegos esos, ¿nos van a dar de comer a nosotros?" A nosotros lo dudo, señora, y menos estando a kilómetros de donde puede ser que tenga lugar tal evento. Y es que seamos realistas, nosotros, los ciudadanos, no vamos a ver ni un duro (perdón, ni un céntimo) de todo esto. Eso es algo que debemos tener claro desde ya. ¿Qué a Madrid acudirán muchas personas importantes a nivel mundial durante unos días? De acuerdo. ¿Qué grandes empresas, como hoteles de lujo, tiendas de lujo y demás, aumentarán sus ventas? Seguro que si. Pero, ¿y el obrero que tiene que sufrir todo lo que ocurrirá en la ciudad durante esos días?, ¿obtendrá ganancia alguna? No, sólo las molestias de que Madrid sea la ciudad de los Juegos Olímpicos. La mayoría de la gente que apoya la candidatura, no recibirá ni las gracias.

Dicho todo esto, y en resumen, creo que el gobierno y toda la ciudadanía se debería preocupar más de la situación por la que estamos pasando y en buscar soluciones, que en que nos concedan algo que supondrá un gasto que dudo podamos afrontar y que, a buen seguro, dejará nuestra economía maltrecha.
Aun así, ¡Juegos Olímpicos para Madrid 2020! Sigamos siendo hipócritas y tontos. Y dejemos que alguien como Botella haga el ridículo por todo el mundo como hasta ahora.
No sé si obtendremos el "merecido" premio (por haber participado más veces que ninguna otra capital quizá, no por otra cosa) o no, pero al menos con la alcaldesa de Madrid y compañía nos aseguramos unas risas y ser el hazme reír de todo el mundo.
Seguro que me dejo muchas otras cosas de importancia en el tintero, pero no me apetece gastar más tiempo y más de mis palabras en el mismo tema.

Mis pensamientos os mandan un saludo.
¡Hasta más ver!

jueves, 5 de septiembre de 2013

Cuando las palabras nacen por sí solas

Hace unos días comencé a escribir lo que en un principio sería un relato corto. No tenía claro a dónde se dirigía la historia, ni cómo serían sus personajes. Sólo me limité a plasmar lo que se me iba ocurriendo sobre una hoja en blanco. Algunos días después continué escribiendo y las palabras surgían con la misma facilidad que al principio. Palabras que formaban frases coherentes y bien unidas entre sí. A penas sin darme cuenta, ya tenía varios párrafos sobre el papel. Ya tenía el comienzo de mi historia.

Durante las mañanas, mientras trabajaba, no podía dejar de pensar en continuar la historia. Nuevas frases inundaban mi mente, el relato y los personajes iban tomando forma. Todo el conjunto era perfecto, una buena historia que merecía ser escrita. No bastaría con un formato reducido, debía ser una novela.
No tardé en encontrarle un título al proyecto, no podía ser otro que: "A donde nos lleve el mar". Durante los siguientes días seguí pensando en la historia; en los personajes. En cómo debía ser todo, cómo debía transcurrir todo. Sin duda, es una buena historia.

Debo reconocer que tiene mucho de mi, muchos de mis pensamientos, de mis ideas, de mis miedos, de mis sueños, de mis metas. Podría decir que los dos personajes principales están dotados con una personalidad que me pertenece. En realidad, he donado mucho de mi a ambos y quien me conozca personalmente podrá descubrirlo al leerla.

A día de hoy, continúo escribiendo esta novela de la misma forma que el primer día. Me pongo frente al teclado y permito que las palabras fluyan a través de mis dedos formando frases y párrafos. No sé a dónde se dirige, pero tengo la certeza de que será algo muy bueno.

Aunque ahora mismo todo mi tiempo libre esté dedicado a este proyecto, tengo otros en cartera. Sigo trabajando en "Alba" y en la segunda temporada de "La oscuridad en la luz". Además estoy escribiendo varios relatos cortos que pretendo presentar a certámenes literarios.
Tengo demasiadas historias que contar y poco tiempo para crearlas. Pero, tarde o temprano, llegarán.
Por su puesto, también tengo en mente la intención de grabar el cortometraje "Adiós, amor", del cual pronto comenzaremos la preproducción. Y por último, y no menos importante, anuncio que estoy trabajando en dos libretos para dos obras de teatro. Aunque esto me llevará más tiempo del deseado.

Os seguiré contando sobre mis proyectos en esta sección.

Saludos a todos.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Prohibido cerrarse puertas

Hace unas semanas comencé a escribir un artículo en el que explicaba los motivos sobre la finalización de unos de mis proyectos este año, pero, tras leerla varias veces, he decido no publicarla.
Dicho artículo enturbiaría la imagen de algunas personas y entidades, y, probablemente, me cerraría alguna puerta por la que algún día quisiera poder pasar. Ese es el principal motivo por el cual he decidido no publicar el artículo y, a su vez, el hecho que da pie a esta nueva entrada y a una nueva sección.

He podido tratar este tema con otras persona y algunas me han recomendado que publique la entrada y otras me han aconsejado que no lo haga. Una parte de mi, quizá cegada por la ira y el odio, me pide que lo haga, pero, la otra parte, una más fría y calculadora, no consiente que lo haga.
En realidad, pensándolo bien, no publicar ese artículo es lo mejor que puedo hacer, por ese tema de no cerrarme puertas. Y es que, el ser humano, como ser que actúa de una forma irracional en muchas ocasiones, tiende a cerrarse puertas y a echarse tierra encima con una naturalidad casi innata. No pensamos, en muchas de nuestras decisiones, los efectos que pueden conllevar nuestras acciones. No llegamos a caer en la cuenta de que en muchos casos, por tratar de dañar a alguien de una forma directa y, con toda probabilidad, torpemente, lo único que conseguimos es un efecto contrato o de rebote que hace que nosotros salgamos perjudicados.
Meditando sobre ese dicho popular: "No hay mayor desprecio que no hacer aprecio", considero que tiene mucha razón, pero, como he escrito antes, muchos no pensamos en actuar así y, anulando la razón, actuamos inconscientemente, inmolándonos en el intento de arañar algo. Por ello es mejor hacer algo con la mente fría y tras haber pensado en todas las opciones. Y en ese momento es cuando me viene otro dicho a la cabeza: "La venganza es un plato que se sirve frío".

Yo he decidido no vengarme sino aprovecharme. Si, aprovecharme. Tomaré de esas personas y de esas entidades todo cuanto necesite, y cuando quieran algo de mi, no obtendrán nada más que la indiferencia. 
¿Acaso no es la mejor forma de actuar con personas que hacen lo propio con el resto de personas? Darles su propia medicina se llama. Es, sin duda, una de las mejores estrategias para no cerrarse puertas.
Así que, sigan así, pues ya llegará el momento en el que ajustemos cuentas. Y como el artículo va de dichos populares: "Quien ríe el último, ríe mejor".


Cambiado el tercio y haciendo mención a lo que he escrito en el primer párrafo. Este artículo sirve de entrada para otros muchos, que vendrán, de la misma índole. En esta sección planeo publicar mis pensamientos, bien sean sobre algo que sólo me ataña a mi o sobre un tema que pueda afectar a más personas.
Espero que todo cuanto se publique aquí pueda ser de vuestro interés. Y si sirve de ayuda a alguien, mejor aun.

Un saludo a todos.


PD: Aquel que quiera pensar mal, que lo haga, pero que no se entienda este artículo como una amenaza.
De igual modo, añado, quien se sienta ofendido es porque algo de culpa, tiene.






miércoles, 14 de agosto de 2013

Pedir permiso antes que pedir perdón

Hoy, nada más ver mi muro Facebook, me encuentro con una decepcionante sorpresa: La carta de una joven periodista que fue acosada y humillada, junto a su padre, por un grupo de energúmenos en la plaza de toros de Herrera del Duque por tener un gesto con un torero que, tales energúmenos, no entendieron (Periodista humillada por la afición de Herrera del Duque).
Comenzando por esto, nunca he logrado entender por qué una persona debe increpar a otra por hacer algo totalmente lícito y sano. Y menos aun si es una persona ignorante que no comprende lo que está pasando a su alrededor y tan sólo se limita a gritar lo que la muchedumbre grita. Cual ovejas, estas personas sin cultura ni moral, son capaces de seguir al rebaño hasta un barranco y despecharse sin tratar de cuestionarse nada. Sin llegar a preguntarse, como siempre ocurre, si pueden estar hiriendo a otra persona.
Sinceramente, esta actitud me provoca vergüenza ajena y asco hacia nuestra sociedad. Debemos ser más tolerantes y mirar dos veces antes de lanzar la piedra. Tratemos de ser conscientes y pensar en que esa persona podría ser alguien cercano a nosotros, y que por supuesto, no nos gustaría que fuera tratada así. Pero ante todo, debemos pensar que es un semejante al que estamos dañando y que es muy probable que no merezca tal trato.

A tal carta, la cual creo que todo herrereño debería leer para saber cómo se nos puede llegar a ver desde fuera, le llega la contestación del alcalde de Herrera del Duque, Don Saturnino Alcázar. El alcalde, ante todo, pide disculpas a la joven y le ruega que no se lleve una imagen, equivocada, de las gentes de Herrera. Lo cual es lógico. También trata de hacer de abogado de causas perdidas, explicando un gesto que tuvo el respetable con el torero en cuestión.
En primer lugar, defiendo lo que dice el alcalde. Un grupo de personas, si así se les puede llamar, maleducadas y salvajes no representa, ni mucho menos, a todos los habitantes de Herrera del Duque. No puede, por que es imposible. En esa plaza, esa tarde, había gente de muchos pueblos de la zona e incluso de poblaciones más lejanas. Ciertamente la inmensa mayoría serían herrereños, pero estoy bien seguro de que muchos de los que maltrataron a esta joven y a su padre, no son de Herrera ni viven en Herrera. Por lo que no se puede generalizar, ya que esta chica incluye en el mismo saco a personas que no tienen nada que ver con esas otras, ensuciando la imagen de todo un pueblo y sus habitantes.
Por otro lado, el alcalde podría haber evitado tener que pedir disculpas si antes, mientras ocurría este desafortunado hecho, las autoridades hubiesen actuado para poner orden, evitando así, que este grupo de personajes haya atentado contra la libertad de expresión de esta periodista, contra su mismo honor. Y es que esto se puede considerar maltrato y vejación. Acoso en toda regla.

En parte hablo un poco a ciegas, pero tras leer la carta y haber preguntado a algunas de las personas que fueron testigo de este mal gesto, debo reconocer que la joven lo debió pasar mal y que su carta está totalmente justificada.
Decirle a esta joven que, como bien apunta el alcalde en su carta, no todos los herrereños somos así. En Herrera hay de todo, como en botica, pero abunda la gente buena y hospitalaria. De igual modo, la invito a que vuelva y se relacione con las gentes de este pueblo para sacar una conclusión más cercana a la realidad. Añadir que me produce repugnancia este tipo de acciones y que deberían ser condenadas y denunciadas por todos. No podemos permitir que en la sociedad actual pasen cosas como estas, seamos personas civilizadas y cabales. Seamos, ante todo, tolerantes.

Al alcalde sólo puedo decir que ha actuado bien después de que sucediera todo, pero habría actuado mejor evitando que sucediera. Y si, se podría haber evitado. Todos lo sabemos. Siempre he oído que se debe sanar la herida antes de hacérsela. ¿Cómo? Procurando no hacerse la herida.

En fin, esperemos que este tipo de actos no se vuelvan a dar y que el alcalde de turno no tenga que volver a contestar a cartas semejantes. Nadie quiere que se dañe su imagen y eso, sólo nosotros mismo podemos conseguirlo.

domingo, 11 de agosto de 2013

Trabajo sucio

-Tiene que ser algo rápido -se lavaba las manos mientras Enrique se aseguraba de que no había nadie más en todo el aseo-. Esperaremos a que lleguen al puesto de embutidos para hacerlo, tal y como habíamos planeado.
-Yo me encargaré de todo.
-Recuerda que nos jugamos mucho –dijo volviéndose hacia él-. Si no lo ves del todo claro, no intervengas.
-Descuide –le contestó Enrique.
-El guardaespaldas nos dará vía libre llegado el momento.
-Ya está aquí –dijo, irrumpiendo en el aseo un hombre con traje negro.

Los tres se apresuraron en salir de allí y se dirigieron rápidamente hacia la puerta del gran pabellón. Enrique se rezagó a propósito, debía mantener una distancia prudencial con el resto.
El Presidente llegó acompañado de todo un séquito de cámaras y reporteros, además de sus incondicionales seguidores y su personal de confianza, que le acompañaba siempre en cada viaje. Cortaron la cinta, inaugurando así la feria, y, tras brindar con cava, entraron al pabellón. Enrique les seguía de cerca, sin perder detalle de cada uno de sus movimientos. Se había percatado de que El Presidente siempre actuaba bajo un mismo patrón: llegaba al puesto, saludaba a los trabajadores, hablaba brevemente con ellos, se hacía una fotografía, se despedía y tras remolonear un instante frente al puesto, se marchaba al siguiente. Era una visita breve en la que ocurrían demasiadas cosas. Enrique sabía que debía aprovecharse de ese pequeño instante de caos en el que todo parecía valer, en el que se rompían las barreras de lo políticamente correcto y se anulaba, inconscientemente, cualquier tipo de protocolo.

Francisco, quien había contratado a Enrique para llevar a cabo el plan, paseaba junto al Presidente alardeando de todo lo que había hecho para que la feria fuese de las mejores de la provincia. Iban de puesto en puesto como una abeja va de flor en flor. No alcanzaban a imaginar lo que allí tendría lugar.
Apenas les quedaban unos metros para llegar al puesto del charcutero. Enrique estaba más que preparado. Esperaba pacientemente la señal, el momento preciso para hacer su trabajo. Él se tenía que encargar del trabajo sucio, ese trabajo que nadie quiere hacer, y por supuesto, nunca le había temblado el pulso a la hora de hacerlo.
El Presidente llegó junto con Francisco al puesto del charcutero. Ambos saludaron a los dos trabajadores que allí había y comenzaron a charlar. Enrique se acercó a ellos con disimulo. Estaba atento a los movimientos que hacían el presidente y su guardaespaldas. Esperaba al instante en el que se hicieran la fotografía para intervenir, ese era el justo momento en el que podía pasar de todo y, mejor aún, se podía sospechar de todos.

El joven fotógrafo de un periódico local llegó para encargarse de hacer la fotografía de El Presidente y el organizador de la feria junto con los trabajadores del puesto. Todos, incluso algunas personas que pasaban por allí, se colocaron para la fotografía. Enrique no perdió la oportunidad de acercarse al Presidente. Por su altura se colocó detrás y, mientras todos se organizaban para no perder sitio en la foto, él fue buscando una posición más cercana a su objetivo.
Ya estaban todos dispuestos. El fotógrafo se preparó para hacer su trabajo. Enrique sabía que aquel era el momento para hacerlo. Sacó un guante del bolsillo de su chaqueta y se lo puso rápidamente. En ocasiones como ésta, sólo utilizaba un guante, así le era más fácil deshacerse de él después.
Con total cautela, procurando no ser visto, tomó el cuchillo que había sobre la mesa y con el cual, los trabajadores del puesto de charcutería, cortaban el embutido. Cuando el fotógrafo pidió que todos se juntaran un poco más, él hizo lo propio, siendo,  prácticamente, una prolongación del Presidente.
Le clavaría el cuchillo por la espalda, bajo las costillas, directo al corazón. Lo había hecho más veces y era un método que funcionaba. El Presidente caería fulminado al suelo, sin tiempo a más que morir en ese preciso instante. Aprovechando la confusión del momento, saldría de allí. Se quitaría el guante, dándole la vuelta, y lo guardaría de nuevo en el bolsillo de su chaqueta. Iría al baño a lavarse, a hacer tiempo hasta que el cuerpo sin vida del Presidente estuviese rodeado por curiosos. Entonces saldría del baño y se iría de allí. Un plan perfecto.

Enrique esperaba, impaciente, a que se disparara el flash de la cámara para hacerlo. Así no se reflejaría en la fotografía algo que le pudiera perjudicar. Pero entonces, el joven que había a su lado, rodeó con su brazo al Presidente.
Se había complicado todo de forma repentina, por lo que decidió esperar. No haría nada hasta que lo viese claro, tal y como le habían pedido. Francisco y él se miraron. Enrique negó con la cabeza al ver cómo sonreía. Quizás pensaba que el plan marchaba según lo previsto, que el deseado desenlace de todo aquello estaba a punto de llegar. Pero Enrique enseguida le hizo entender que no era así.
Apenas había realizado el fotógrafo su labor, Francisco se apresuró en pedirle que hiciera otra fotografía. El joven que rodeaba al Presidente con su brazo ya se había movido y todo su costado había quedado al descubierto. Enrique empuñaba el cuchillo con firmeza. Esta vez era él quien rodeaba al Presidente con su brazo.

La cegadora luz del flash se disparó iluminándolo todo. Fue algo fugaz, ocurrió demasiado rápido. Su instinto intervino en sus planes sin que él pudiera hacer nada por evitarlo. Le había hundido el cuchillo en el costado al Presidente, más a causa de una reacción que de una acción.
Sacó el cuchillo y lo tiró al suelo. Salió de allí antes de que se desplomara entre el gentío. Le temblaban las manos. Había hecho trabajos como este en muchas ocasiones, pero esta vez era diferente. Presentía que algo no había salido bien, por eso necesitaba salir de allí.
No tardó en quitarse el guante. Como había planeado, le dio la vuelta y lo guardó en el bolsillo de su chaqueta. Sabía que podían señalarlo como uno de los responsables si lo veían por allí, por lo que decidió ir al aseo. Ese era el primer lugar en el que se le había ocurrido refugiarse.

Entró, yendo desesperadamente hacia uno de los lavamanos. Trataba de limpiar la poca sangre que le había salpicado, mientras escuchaba el alboroto que se había montado en la sala de exposiciones. Los chillidos y gemidos acompañaban al sonido de las sirenas. Todo se complicaba. Debía salir de allí cuanto antes, pronto comenzarían a buscar al culpable.
Se frotaba las manos a conciencia. Ya estaban limpias, pero no lo suficiente para él. Se sobresaltó al escuchar abrirse la puerta del aseo. Pudo notar cómo toda la sangre del cuerpo le caía a los pies y respiró aliviado al ver que se trataba de Francisco.

-Buen trabajo –comenzó a aplaudir nada más verlo-. Veo que era cierto lo que decían sobre ti.

No dijo nada. Se limitó a mirarlo y volvió de nuevo a lavarse las manos. Francisco sonreía, no podía ocultar su satisfacción. Todo había salido según lo previsto, y aunque no hubiese salido, él tendría las manos limpias. Esperó pacientemente a que Enrique se aseara. Cuando terminó, estaba impecable. Como si nada hubiese ocurrido, como si él no hubiese tenido nada que ver con todo aquello. Era la otra parte de su trabajo: hacer todo lo posible para pasar inadvertido, y siempre lo conseguía.
Francisco sacó un sobre del bolsillo interior de su chaqueta y se lo entregó. Enrique no esperó a abrirlo, dentro estaban sus honorarios por el trabajo hecho. Lo contó varias veces antes de volverlo a meter en el sobre.

-Aquí no está todo el dinero que acordamos.
-¿No? –se mofó de él-. ¡Ah!, es cierto. Se me olvidó decirte que las condiciones de nuestro trato habían cambiado. Acepta el dinero y lárgate de aquí –le explicó antes de dirigirse hacia la puerta.
-Ese no era el trato. Págueme mi dinero, el que acordamos –sentenció Enrique.
-Y si no lo hago, ¿qué harás? –le replicó volviéndose hacia él-. ¿Matarme? –añadió tras una sonora carcajada.

Enrique dio un paso hacia él sin decir nada más. Se sentía humillado y no permitiría que alguien como él le trata así. Había hecho su trabajo y no quería más que recibir el dinero que habían acordado. Francisco retrocedió al ver que se le echaba encima.

-Da un paso más, sólo un paso más y estás perdido –le amenazó-. Si no salgo de aquí en… -miró su reloj-, aproximadamente tres minutos…
-¿Qué? –le interrumpió-. ¿Qué piensa hacer? ¿Delatarme? ¿Matarme? Usted sabe la reputación que tengo, lo que soy capaz de hacer. Podría matarle aquí mismo, ahora mismo y le seguro que nadie se enteraría. Sabe bien lo que hago, pero no quien soy –le explicó acercándose más a él.

Francisco permaneció atónico al ver cómo se le hundían los ojos, cómo empalidecía su piel y se le marcaban los huesos. Casi podía ver a través de él.
Enrique le asió con sus huesudas manos por el cuello y apretó lentamente. Francisco podía sentir cómo se le escapaba la vida. Con una rapidez y una facilidad inhumanas, Enrique lo mataba suavemente.

Con el poco aliento que le quedaba, Francisco sólo pudo preguntar: -¿Quién demonios eres tú?- Y él, observando su demacrado rostro en los ojos apagados de Francisco contestó: -La Parca.

domingo, 4 de agosto de 2013

La purga: La noche de las bestias

Reconozco que esperaba más de esta película, y de hecho, puedo decir que me defraudó en parte al terminar de visionarla. Pero, tras meditar y replantearme lo que verdaderamente ofrece, creo que tiene una parte positiva por la cual merece la pena ser vista.

Escrita y realizada en 2013 por James DeMonaco, e interpretada por Ethan Hawke y Lena Headey, como cabezas de cartel, La Purga presenta un futuro incierto en el cual la delincuencia toma protagonismo en el día a día de las ciudades de los Estado Unidos. Con las cárceles atestadas y la imposibilidad de combatir a los delincuentes, el Gobierno crea "La purga" que consiste en permitir cualquier actividad criminal, incluso el asesinato, durante una noche al año.
La historia se centra en una familia acomodada que tendrá que hacer frente ante una difícil elección: ser presa o cazador.
Sin duda, es una historia interesante, con un poderoso texto y un subtexto que logra hacernos meditar sobre ciertos aspectos de nuestra sociedad. Aunque en algunos puntos pueda recordar a La habitación del pánico de David Fincher, es sólo un mero espejismo. Esta película tiene alma propia y un claro mensaje para el espectador.

DeMonaco ha tratado bien esta clase de thriller, con el cual siempre hay que tener cierto cuidado y mimo a la hora de realizar o de hacer la puesta en escena para evitar que la película se vuelva demasiado pesada o agobiante.
Prácticamente toda la película tiene lugar dentro de la casa de la familia Sandin pero esto se hace más llevadero para el espectador gracias a la puesta en escena y a las posiciones de cámara.
El constante movimiento de los que permanecen dentro de la casa, en todo momento nos hacen creer que el espacio por el que se mueven, la casa en este caso, es mayor de lo que realmente es, evitando así un sentimiento de agobio y encerramiento. Además, el hecho de que se muevan varios personajes por los pasillos de la casa, al mismo tiempo o por separado, apuntala este recurso.
Otro de los métodos que ha usado DeMonaco en su favor es la oscuridad, bien insertada en la producción por el guión. Gracias a esto, el espectador no puede apreciar la dimensión de las estancias, aunque si bien es cierto que se puede volver contraproducente, ya que no tener referencias, o apenas ver lo que ocurre en pantalla, puede ocasionar agobio o desinterés en el espectador al no ver claramente lo que ocurre ni dónde ocurre. Por lo tanto hay que usar siempre la oscuridad o penumbra con sumo cuidado para lograr lo que realmente se quiere y no lo contrario.
La posición de las cámaras también ayuda, y es que el tener una visión del exterior a través de las cámaras de seguridad, mediante el bien empleado uso de una óptica angular y la colocación en picado de la cámara, oxigenan tanto a los personajes como a los espectadores. Es una ventana al exterior que además informa a ambos de todo lo que ocurre.

El trabajo del realizador ha sido correcto, acompañando, y afianzando, mediante técnicas audiovisuales lo que narra el guión y la buena puesta en escena. Aunque no llega a contagiar de manera absoluta al espectador de la tensión que sufren los protagonistas. No logra transmitir esa angustia como bien lo hizo Buried de Rodrigo Cortés y esto, bajo mi punto de vista, es debido a la falta de intensidad tanto en el guión como en la realización del mismo.
Y es que el guión, en algunos momentos, se torna previsible, y algunas acciones demasiado forzadas. Quizá se deba a que este tipo de thriller va estando más que trillado y habría que innovar en ciertas cosas. Aun así, vuelvo a alabar todos los temas tratados en esta producción.

La falta de banda sonora en muchos puntos claves de la película hacen que aumente la tensión ya que, en muchas ocasiones, la mejor banda sonora son los sonidos directos o la propia voz de los actores cuando hablan sobre algo relevante. En esta producción se da el caso.
Por ello, creo que la banda sonora ha sido empleada cuando era necesario, sin abusar de este recurso utilizándolo gratuitamente, sino cuando realmente puede aportar algo. Los silencios también están muy presentes y, además de ser un reflejo de lo que sienten los personajes en determinados momentos, ayudan a reforzar la trabajada ambientación que se da en cada secuencia.

En lo que a efectos especiales se refiere, hay los justos y precisos. Esta producción no destaca por estar saturada de efectos especiales sin sentido. Todos los efectos están justificados por guión y son bastante realistas.
Al que espere que el morbo sea el protagonista, decirle que este no es de ese tipo de películas donde la sangre y las vísceras decoran todo el escenario. No se emplean tales técnicas para implantar temor y horror al espectador, sino más bien la psicología. El uso de un terror universal, como es el que unos extraños entren a tu casa invadiendo tu intimidad y causando sufrimiento a tu familia, y que está muy presente en nuestros días.

Hay quien puede pensar que el protagonismo de esta historia recae sobre James Sandin, pero esto no es del todo cierto. El protagonismo está bien repartido entre los cuatro miembros de la familia Sandin, ya que son ellos quienes deben enfretarse al antagonista de una forma directa. Aunque también es cierto que sobre el personaje que más peso recae es James Sandin.

James Sandin, interpretado por Ethan Hawke, es un afortunado hombre de negocios y padre de una familia acomodada. Parece ser la típica persona que tiene todo bajo control, hasta que la noche de La Purga todos sus planes se desmoronan, obligándole a escoger entre dos opciones que le suponen un dilema moral.
Ethan Hawke es un actor polivalente, puede encarnar a la perfección a un personaje en una producción independiente o ser el protagonista de una gran producción de Hollywood. Es, sin duda, un actor con una gran trayectoria. Ha trabajado en películas que han sido un verdadero éxito, pero, como otros tantos actores, no ha logrado ese estatus de superactor del que todos hablan y al que todos quieren tener en sus producciones. Aun así, es una apuesta seguro para cualquier papel.
En algunos momentos de esta película parece inexpresivo, no logra transmitir al espectador lo que siente ni por lo que está pasando su personaje. Pero a nivel general su actuación es correcta, como siempre, y consigue transmitir el complejo dilema al que se debe enfrentar su personaje.

Otro de los rostros conocidos es Lena Headey, que interpreta a Mary Sandin, la mujer de James. Este personaje actúa como acompañante del protagonista, sin decisiones propias ni un carácter demasiado marcado, hasta prácticamente el final de la película, cuando retoma el control sobre sí misma y actúa acatando el rol de su marido.
Esta actriz ha sabido adaptarse a su personaje, añadiéndole pequeños detalles que ya mostrado cuando encarna a Cersei Lannister en Juego de Tronos. En esta producción muestra un rostro más amable, el de una ama de casa popular en su comunidad y una madre moderna, protectora de sus hijos. Lena interpreta este rol con naturalidad, sin llegar a resultar demasiado exagerada en su actuación ni tratando de destacar entre el resto de personajes.


Los hijos de esta pareja, interpretados por Max Burkholder y Adelaide Kane, no son más que meras herramientas que contribuyen a encender la mecha de los problemas a los que se debe enfrentar la familia Sandin. Son niños malcriados que han recibido todo cuanto han querido sin dar nada a cambio y a los que se les ha confiado demasiadas responsabilidades.
Adelaide encarna a Zoey Sandin, una adolescente problemática y egocentrista que sólo atiende a sus necesidades. Mientras que Max, se encarga del papel de Charlie Sandin, un niño creativo pero encerrado en sí mismo, al cual su bondad le juega una mala pasada.
Dos personajes que intervienen directamente en todos los procesos, desde la creación del problema hasta prácticamente la resolución.
Aunque en algunas situaciones su interpretación se ve forzada y demasiado exagerada, logran adaptarse a la historia y al resto de personajes. Algunos de sus actos no son los comunes en jóvenes de esa edad, pero el espectador lo asimila por localizarse la historia en un espacio temporal diferente al que vivimos actualmente.

Otro de los personajes clave en esta historia es la asustadiza presa, Edwin Hodge, el motivo por el cual los Sandin se enfrentan a diversos dilemas y problemas. Edwin interpreta a un hombre asustado al que persigue un grupo de jóvenes que quiere ejercer su derecho a la Purga, y que se presenta en casa de los Sandin, golpeándoles con la cruda realidad que se vive en las calles durante la noche de la Purga. Él es el germen que se clava en la conciencia de esta familia y que les hace meditar profundamente sobre si verdaderamente es justa la Purga.
La interpretación a cago de este actor es correcta, no sobreactúa ni se muestra demasiado artificial ante cada una de las situaciones que debe vivir.

Rhys Wakefield es el antagonista de la película. Se mete en la piel del líder del grupo que persigue al hombre que busca cobijo en la casa de los Sandin. Un joven de familia adinerada que busca diversión, mediante el asesinato, en la noche de la Purga. Un caprichoso que tiene todo en su mano para vencer. Sin escrúpulos y sin moral, una verdadera bestia que logra transmitir terror mediante sus gestos y sus palabras, tanto al espectador como al resto de personajes.
Rhys hace una buena interpretación, quizá demasiado exagerada en algunas secuencias, pero a su vez es entendible como una parte más de la curiosa personalidad de su personaje. Se siente seguro y nos ofrece un villano memorable, aunque con demasiados clichés. Sin duda, es un pilar fundamental de esta producción.

De esta película, cabe destacar el controvertido tema que trata. Es una especie de advertencia, una visión sobre el rumbo que está tomando nuestra sociedad, en la que cada vez está más presente la violencia y el maltrato, en la que muchos crímenes quedan impunes, en la que a muchos presos se les concede un indulto injusto. Una sociedad abocada a la autodestrucción.
¿Sería la purga una solución contra el crimen o lograría un efecto contrario? ¿Seria moralmente correcto? ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar por proteger nuestra vida y la de nuestros seres queridos? Y es más..., ¿seríamos capaces de asesinar a otra persona y no sentirnos culpables? Estos son los dilemas que nos presenta esta producción.
Un buen mensaje, un buen fondo, maltratado por un guión lleno de clichés. Una buena idea desaprovechada, eso es lo que es esta producción. Un producto con muy buena pinta pero que al abrirlo, huele a lo de siempre. Creo que el realizador se ha tropezado con su propio guión, ahogando todo lo bueno que había en él. Ha querido transmitir demasiadas cosas, algunas con más fortuna que otras, y esto resulta asfixiante para el producto final.



Lo que le ocurre a James Sandin es una metáfora de los errores que comente tanto en su vida personal como en la profesional. El cambio de rol, ya al final de la película, de Mary Sandin simboliza la victoria de lo correcto, por muy duro que sea conseguirlo.
Otro detalle a tener en cuenta es el de las máscaras con las que tapan los asesinos sus rostros para evitar ser reconocidos. Y es que aunque sea algo permitido, e incluso esté bien mirado por toda la sociedad, un asesino siempre será mal mirado incluso por sus semejantes.
Algo que también llama la atención es la protección de los políticos ante la Purga, los cuales pueden vivir tranquilos ya que no serán juzgados por el pueblo. Esto es algo similar a lo que pasa en la actualidad, los políticos están libre de todos los crímenes que cometen. Se protegen entre ellos con leyes que ellos mismo crean. Un reflejo de al sociedad actual y de lo que puede llegar a ser.

Esta producción se presentaba como algo interesante, una opción a tener en cuenta a la hora de ir al cine. Pero tras verla sólo se puede sentir decepción. A pesar de que hay factores que le son favorables, los clichés, y una realización regular, terminan ahogado a esta producción, convirtiéndola en una más de las muchas que hay de este tipo.
Logra, a medias, lo que se propone. El mensaje que transmite no es suficiente para que sea buena.