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viernes, 25 de mayo de 2018

La voz de todas


Todos recordamos el discurso de Asia Argento durante la clausura del Festival de Cannes en el que afirmaba haber sido violada en 1997 por Havey Weinstein en el festival de ese año. Una voz más de muchas mujeres alzándose como el altavoz de quienes no puede hacerlo por miedo o por no tener la oportunidad. Una muestra más del horrible monstruo que se esconde tras la bella máscara del cine y a la que cada vez le cuesta más sostener, pues los hilos y las vendas se van cayendo dejando tras de sí una verdad que resulta espantosa a la par que dolorosa. Y es que hacer cine es una de las actividades más hermosas que hay en el mundo, y debemos dar todo el apoyo a esas personas que luchan contra aquellos que tratan de ensuciar esta bella profesión al sufrir los abusos y el acoso de quienes tienen poder pero no humanidad. Y dar el apoyo a las víctimas para que no se sientan solas y desprotegidas.
Por lo tanto, algo que debemos resaltar de todo esto, no es solo el importantísimo discurso de Asia, sino lo que ocurrió después. Compañeros del gremio mostraron su apoyo a la actriz y directora mediante las redes sociales, el mundo entero le mostró su apoyo, pero al finalizar su discurso la única persona que se le acercó a mostrarle su apoyo fue Spike Lee. Esto deja entrever que aún queda mucho trabajo por hacer para evitar que las víctimas se vean como apestadas y, por supuesto, para lograr que estos casos dejen de existir no sólo en esta profesión sino en todas. Extirpar este cáncer de la sociedad va a ser difícil, una tarea ardua, como otras muchas, pero es el deber de toda persona íntegra y con valores el utilizar todos los medios disponibles para conseguirlo. Sólo unidos podemos seguir desenmascarando, cuales héroes, a estos villanos que están destrozando vidas. Sólo alzando la voz junto con las víctimas podremos vencer los silencios en los que se esconden.
Asia es una valiente más. Ojalá la última que necesite alzar la voz.

martes, 29 de agosto de 2017

#Adiósamor en los ACPP de Valencia

Cuando a un cineasta le llega la confirmación de que su proyecto audiovisual es aceptado en un certamen o festival la alegría que se apodera de él en ese instante es indescriptible. No sólo por la posibilidad de llevarse algún premio o el reconocimiento a su trabajo sino al de todo su equipo, al de todo persona que ha puesto la confianza suficiente en su sueño a la hora de hacerlo realidad. Eso mismo nos ocurrió a Nuria Ferrer, la directora, y a mi al comprobar que Adiós, amor había sido seleccionado en el Concurso de Cortometrajes para transformar el mundo que organiza la Asamblea de Cooperación por la Paz de Valencia.
Este concurso trata de hacer visibles los problemas que asolan a la sociedad para concienciar al público de que pueden poner solución para evitar que estas cosas sucedan y lograr así una sociedad mejor. Es por ello que decidimos que Adiós, amor, un cortometraje que trata el maltrato de una forma diferente a como suele ser tratado, debía estar ahí para cumplir su cometido y llegar al máximo de personas posibles.

Huelga decir que nuestro trabajo como creadores no se puede limitar a entretener. No queremos recibir sólo aplausos sino conseguir que el público, que cada espectador, tras ver nuestros proyectos recapaciten y reflexionen sobre lo que han visto y se conciencien de que en ellos comienza el cambio. Queremos causar un fuerte impacto en nuestros espectadores que les lleve a replantearse sus estilos de vida o que puedan mejorar.
Con Adiós, amor mostramos un problema que nos persigue desde el comienzo de los tiempos. Que cada día está más presente en nuestra sociedad, en cada vez más parejas jóvenes. Y es que, cada vez son más mujeres u hombres los que son maltratados por su pareja y no sólo de una forma física sino de una forma psicológica, que es mucho peor, ya que aunque esas heridas no sean visibles son las más difíciles de curar y las que más duelen.
Lo peor es que nos encontramos con que estas víctimas, cuando deciden plantar cara a su maltratador, se encuentran solas, ya que pocos son los valientes que las acompañan en su defensa sea del modo que sea e insuficientes son las herramientas que la administración pone a su disposición. Por ello, aún habiendo pasado por todo un proceso judicial, centenares de mujeres mueren cada años a manos de esos maltratadores a los que parece imposible pararles los pies.
¿La solución? Evidentemente todo comienza por educar a nuestros hijos, a las nuevas generaciones, para evitar que esto suceda al concienciarles de que la violencia no es un medio para alcanzar ninguna solución. Y pasa por pedir un endurecimiento de las penas que se imponen a los maltratadores para que estos no tengan tan fácil acceso a las víctimas. Y esto es algo que podemos conseguir entre todos. Y es por ello que pedimos que este cortometraje llegue lo más lejos posible y a cuantas más personas, mejor. Así que no dudéis en pasaros por la página de la ACPP, ver el cortometraje y votarlo si os gusta. Es muy fácil, tan sólo tenéis que pulsar un botón que aparece bajo el vídeo, poner vuestro correo electrónico y confirmar vuestro voto desde vuestra bandeja de entrada.

Gracias a todos por vuestra colaboración y no olvidéis compartirlo ni difundirlo con vuestros seres queridos. Porque entre todos podemos hacer que este mundo sea un poquito mejor.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Entre logos anda el juego

No hace mucho una persona cercana a mí me pidió que creara unos logos nuevos para sus empresas. Los que tenía ya estaban anticuados y no reflejaban ya en sus diseños el nuevo aire que pretendía darle a su negocio. Por lo que me puse enseguida manos a la obra.
No soy experto en diseño gráfico, pero debo reconocer que me gusta y tampoco se me da demasiado mal.
Comencé con un par de bocetos a papel, siempre suelo hacerlo. A lápiz, tratando de encontrar una forma simple, concisa y directa. Un conjunto que represente por completo y con cada uno de sus elementos a la empresa o marca en cuestión. Luego, todo eso lo paso a digital tratando de ser lo más fiel posible a la idea original, aunque en muchos casos siempre algo cambia.
Procuro encontrar una fuente para el texto que sea vistosa y acorde al conjunto pero siempre que sea legible y clara. Nunca más de tres diferentes. También procuro que la imagen sea lo más sencilla posible pero a la par llamativa.

En este primer caso, pensé en que el nombre de la empresa debía prevalecer sobre el resto para tener mayor calado. La libélula, emblema de la empresa, pasa a un segundo plano simplificándose y en un color negro para no destacar demasiado sobre los colores pasteles de las letras y el marco circular que hace más compacto el conjunto.
Bajo el nombre de la empresa, un eslogan corto que define a la misma de forma concisa y directa.






En el segundo caso, decidí que fuera la imagen quien cobrara protagonismo. Emplee sobre la imagen de un ciervo que le da ese aire de libertad un efecto de fusión con un paisaje para que aportara a su vez la procedencia de los materiales empleados por esta empresa. Recorté las patas del ciervo para hacerlo más ovalado por estética.
Tanto el nombre de la empresa como el breve eslogan van dentro para hacer el logo más compacto. Una letra sencilla y en tonos pasteles acordes con el fondo para que destaquen sobre el mismo sin influir demasiado.




Para ambos logotipos he empleado los mismos colores porque pertenecen a la misma marca corporativa. De esta forma se consigue que el cliente conecte una empresa con la otra. Al mismo tiempo, que ambas sean diferentes en todo lo demás, les hace mantener su propia individualidad.
Por supuesto, antes de cerrar ambos proyectos, se consensuó el resultado final con el cliente, ya que es él quien debe estar conforme con el logo que desea que represente a su empresa.

viernes, 4 de agosto de 2017

Vídeo promocional de Planeta Incógnito

Hace un par de días estuvimos con nuestros colegas de Planeta Incógnito grabando en un lugar privilegiado de El Pardo (Madrid) algunos planos que compondrán lo que será el vídeo promocional para su nueva temporada.
Bajo un sol de justicia en mitad del campo buscamos los mejores lugares en los que localizar la acción que tendría lugar con el fin de que el entorno acompañara con la estética que queremos darle al vídeo, que del mismo modo casará con la temática sobre la que trata este programa de radio.
Tanto ellos como el equipo técnico que se encargó de grabar dichos planos tenían claro que debían ser breves, concisos y con cierto movimiento interno que le diera agilidad al producto final. 
A lo largo de esa jornada grabamos algunos planos de la parte de una de las componentes del programa de radio, Jandra Dubois. Planos de algunos detalles y de ella misma llevando a cabo algunas acciones que compondrán una historia completa unida con el resto de componentes del programa.
Y es que se decidió que cada uno de los miembros del equipo se centrara en uno de los nuevos temas que tratarán en su programa en la próxima temporada, coincidiendo en un final común que los una a todos en un mismo punto.

Siempre hemos tenido bastante claro que un vídeo promocional debe ser breve, conciso y directo. Mostrar en el mínimo tiempo posible todo lo esencial para llamar al público haciendo que desee ver o comprar el producto que se muestra.
Por supuesto, todo ello contando con una estética atractiva, un edición ágil y una banda sonora pegadiza. Es evidente que se deben cuidar los detalles al máximo para conseguir que el resultado final se de calidad y que logre su propósito. Por ello debe cuidarse todo. Desde el guión, a la localización, la estética, el tipo de planos, la escenografía...
El objetivo de nuestro equipo se centra en lograr todo esto de una forma eficiente.

No tardaremos en volver a tener jornadas de grabación con los compañeros de Planeta Incógnito para continuar con este proyecto. Pronto habrá más novedades.

jueves, 3 de agosto de 2017

Crónica presentación "Adiós, amor"

Sólo podemos estar agradecidos por la gran acogida y los excelentes comentarios que recibimos por parte de los asistentes en la que fue la segunda presentación del cortometraje dirigido por Nuria Ferrer y escrito por Jesús Muga, Adiós, amor.
Completamos aforo del local cedido por la ONG Acción Humanitatis, donde el público pudo tomar unos aperitivos, ver el cortometraje y participar en un coloquio sobre el tema principal del mismo que se alargó hasta la noche. Contamos con un grupo de mujeres con inquietudes creativas que aportó su visión sobre el problema del maltrato con relatos personales y planteando soluciones interesantes. Del mismo modo, contamos con profesionales del sector audiovisual que visionaron con atención el cortometraje y nos dieron su felicitación por la calidad de éste. También aportaron su granito de arena los miembros de la ONG Acción Humanitatis dando su punto de vista y aportando datos y soluciones a esta lacra.

Como ya se dijo en la presentación. Es nuestro deber emplear nuestra creatividad y herramientas para crear productos que hagan reflexionar a la sociedad. No sólo pretendemos entretener sino visibilizar los problemas que nos asolan y tratar de concienciar de que entre todos podemos solucionarlos.
Con Adiós, amor, nuestro objetivo es mostrar al público lo que ocurre cuando una persona decide plantar cara a su maltratador. Con este golpe efectivo conseguimos que el público sea consciente del problema y de que hay que buscar una solución con urgencia.
Éste es el único propósito de nuestro trabajo. Nuestro objetivo. Por ello habrá más presentaciones, más coloquios y llevaremos Adiós, amor a cada rincón de este país para tratar de remover conciencias. Si con esto el mundo es un poco mejor que ayer, nos sentimos más que satisfechos.

No quería terminar esta publicación sin dar las gracias a los miembros de Acción Humanitatis por cedernos gustosos su local y hacer que la presentación fuera posible facilitándonos todo cuanto necesitábamos.
También agradecer a los asistentes que acudieran al encuentro y participaran de una forma tan activa, haciendo que el acto fuera todo un éxito. Sin vosotros nuestro trabajo no tendría sentido.



Presentación de Adiós, amor a cargo de Nuria Ferrer (directora) y Jesús Muga (guionista).




Visionado del cortometraje.












Coloquio tras el visionado.

martes, 2 de mayo de 2017

Irrational Man

¿Y si descubrimos que nuestra razón de existir es llevar a cabo un acto amoral? En ocasiones, las dudas sobre las razones de nuestra propia existencia nos asaltan de forma arrolladora logrando que la vida carezca de sentido y haciendo que vivamos por el mero hecho de existir, empujados por una corriente común que nos lleva hacia ninguna parte. Hasta que llega ese momento en el que vemos el claro objetivo por el que estamos aquí y avanzamos inevitablemente y con paso firme hacia él sin tener en cuenta nada más que el punto de llegada. Llevando al límite esa máxima bajo la que algunos actúan: El fin justifica los medios.
Allen nos presenta en esta película unos personajes que se desenvuelven en realidades muy diferentes pero cuyos pensamientos, en algunos puntos, coinciden hasta el momento en el que un acontecimiento hace que se distancien en rutas distintas para después desembocar en un final común.
Uno de ellos, el que personifica de forma espléndida el gran Joaquin Phoenix, es el determinante, quien hace explotar una bomba con la que pretende llevar a cabo un pequeño cambio que mejore un poco el mundo. Pero... ¿Este pequeño cambio mejora en realidad el mundo? ¿Merece la pena el riesgo por mejorar la vida de unas pocas personas? Este personaje nos muestra la importancia de actuar en consecuencia a los pensamientos propios pero sin ser consecuente con las reglas sociales establecidas bajo las que todos solemos actuar. La evolución es tan contundente como el acto que comete y que hace que el mundo a su alrededor se desdibuje tomando otras formas y colores.
Y tras el acto que lo cambia todo, dos tipos de pensamientos muy diferentes de dos personajes que también actúan en consecuencia. El de la madura mujer que asume la realidad alejándose de formalidades y obviando los problemas con tal de lograr de forma egoísta su propia felicidad, abandonando la realidad en la que se encuentra para vivir una fantasía. Y el de la mujer joven, que con ideales bien cimentados se abandona a una realidad fantástica que la desborda, dejando a un lado los convencionalismos para caer en un sueño hasta que despierta de forma brusca y es devuelta a la realidad donde decide que las consecuencias no se pueden obviar. Dos formas, sin duda, de ver una realidad atroz.
Resulta irónico, del mismo modo que poético, el final. Que lleva al personaje principal a recibir su propia medicina. Y es que parece que el caprichoso destino le otorga una dosis de aquello que él mismo defiende.
Diálogos inteligentes de personajes muy bien construidos y con una personalidad bien definida, que tienen lugar en situaciones muy comunes en los que a veces ocurren acontecimientos inesperados que hacen que los giros de guión tengan sentido pese a ser tan sorprendentes e inesperados. Woody Allen en estado puro (El de los últimos años, claro). Un maestro que no deja de enseñarnos sobre cuestiones interesantes que nos hacen reflexionar sobre algunas de las dudas y replanteamientos que todos nos hemos hecho alguna vez.

Y yo me pregunto... ¿Debemos actuar en consecuencia a nuestros pensamientos? Si, definitivamente, si. Siempre y cuando estos actos no vayan en contra de las normas morales y sociales establecidas, claro. Eso marca el tipo de persona que somos y el valor de nuestras palabras. Es fácil predicar con palabras y queda bonito ofrecer un discurso sobre si debemos hacer tal o cual cosa, pero cuando actuamos en consecuencia a lo que pensamos no son necesarias las palabras. Ahora, debemos ser conscientes de que nuestros actos desencadenan en consecuencias y debemos asumir las mismas, sean cuales sean. Somos responsables de lo que hacemos siempre y esto es ineludible, pero también gratificante en algunos casos. Y es que no hay mente más descansada que aquella que es sabedora de que lo que hace, y no sólo lo que dice, es lo correcto. Que palabra y acto vayan de la mano. La palabra de ese tipo de personas tiene un valor especial; sus actos, más aún.

domingo, 23 de abril de 2017

Amigos de más

¿Pueden ser dos personas del género opuesto sólo amigos? A veces vivimos en esa delgada línea que separa la amistad de ése algo más. Algo, algo indescriptible y ajeno a nosotros nos impide quizá dar el paso, bien para salir de la conocida friendzone y ser algo más; bien para ser más drásticos y dejar de serlo todo. También cabe una tercera posibilidad, claro, el gris, el cómodo gris, que es asumir el puesto en la friendzone y llevarlo con la mayor dignidad posible asumiendo que una relación de amistad no es tan mala opción y que no podemos llegar a nada más que eso.
Bien. Ese algo indescriptible tiene varios nombres y varias formas. Se puede presentar mediante factores externos, como novios u otros pretendientes en mejor posición, o por factores internos, como inseguridad o miedos. Hay mucho más de cada uno, claro.
En Amigos de más se trata este tema de una forma original y bastante acertada, pasando por las diferentes fases y tocando casi todas las posibilidades. Desde el enamoramiento inicial hasta la resolución final pasando por esos momentos de duda en los que primero se tira la toalla y luego se decide a dar el paso asumiendo todas las consecuencias. Y todo ello de una forma amena, sarcástica e irónica, dándole un toque de humor mediante diálogos picados pero profundos en ciertos momentos y situaciones cómicas que a veces desencadenan en otras determinantes que nos invitan a reflexionar y nos hacen ver lo complejo de este tipo de situaciones y los quebraderos de cabeza que conllevan para ambas partes.
En esta película somos testigos de cómo se pueden iniciar dos tipos de relaciones cuyo final es prácticamente el mismo. Uno de ellos sucede en segundo plano, como una subtrama más que trata de intervenir, en cierto modo, en la relación que tiene lugar en la trama principal. A veces con más acierto, otras con menos. Éste sucede de forma súbita y directa, sin rodeos. Dos personajes se conocen y se arroja el uno a los brazos del otro obviando cualquier compromiso o cualquier responsabilidad. Sin embargo, la relación que lleva la trama principal va surgiendo poco a poco, cociéndose a fuego lento y superando todos los escollos que van surgiendo hasta llegar a una conclusión satisfactoria para ambos. Estos escollos se representan a modo de una pareja que a priori parece perfecta pero que a causa de acontecimientos externos sufren una serie de problemas que hace que la situación se enfríe a favor de la relación de amistad que surge entre ambos protagonistas. Luego, la toma de decisiones en vistas al bien personal abren una brecha que parece difícil de superar. A este respecto yo pienso que todos podemos crecer de forma individual y a la vez hacerlo en pareja. Nadie tiene por qué cortar las alas de nadie, al contrario. Sólo es necesario dar con esa persona adecuada que nos hace crecer, que camina a nuestro lado en lugar de hacerlo delante nuestra.
Además, podemos comprobar cómo cada una de las partes implicadas trata de autoconvencerse de que no deben ser pareja y toman ciertas medidas para evitar una relación que vaya más allá de la amistad, por supuesto, sin lograrlo. Porque a veces ésa química se da y es inevitable que algunas situaciones nos lleven a algún tipo de acercamiento que aumente la confusión de ambas o alguna de las partes.
La gran interpretación de los actores nos mete de lleno en la película haciendo que nos sintamos reflejados de algún modo en ellos mediante las situaciones cotidianas que viven a lo largo de su relación. La evolución de dicha relación se da de forma natural, pasando por todas las fases del proceso y asumiendo riesgos locos que a todos se nos han pasado por la cabeza. La forma en la que todo se ha tratado le aporta ese punto de ironía que la propia relación de "algo más que amigos"  tiene llevándolo a momentos fascinantes y realistas que la hacen amena y que, en más de una ocasión, nos saca una sonrisa. A parte, las partes representadas de forma onírica tratan con mucha precisión lo que llegan a sentir los personajes.

¿Pueden ser amigos dos personas del sexo opuesto? Yo defiendo que si, incluso si alguna de las partes se enamora del otro y no es correspondido. Sólo hay que saber aceptar la posición dada sin guardar rencor y respetando en todo momento la decisión de la otra parte. A veces hay que asumir que más vale una buena amistad que cagarla por intentar ser algo más. Pienso que más vale perder un beso y ganar una amistad, que ganar un beso, un guantazo y perder una amistad. ¿Parece cobarde? Puede ser. Pero como digo, a veces llena más una amistad que una relación fallida.
Es cierto que esta película trata de mantener hasta el final esa esperanza de que pueda surgir algo más de una amistad. Defiende ya en la parte final del nudo que hay que tomar riesgos por lo que se quiere ya que la recompensa suele ser mejor que lo que se consigue no haciendo nada. ¡Y qué cojones! Si estás enamorado de una amiga/amigo esa esperanza nunca se pierde, pero recordad que forzar las cosas sólo puede hacer que se pierda la amistad y la relación sea un auténtico desastre. Si algo debe pasar, pasará tarde o temprano. Y si no pasa, debéis quedaros con que habéis logrado mantener algo muy importante: Una buena amistad.

viernes, 14 de abril de 2017

Presentación "Adiós amor"

Hay citas ineludibles. Eventos a los que merece la pena ir. Éste es uno de ellos.
El día 26 de Abril a las 19h tendrá lugar en el Centro Cultural Pilar Miró (c/Antonio María Segovia s/n M: Villa de Vallecas) la presentación de Adiós, amor, un cortometraje dirigido por Nuria Ferrer y escrito por Jesús Muga en el que actúan Belén Jurado y Víctor González, y un coloquio posterior en el que se tratará el tema sobre el que versa el cortometraje, la violencia de género.
La entrada a dicho evento es libre y gratuita (eso sí, el cortometraje no está recomendado para menores de 12 años) hasta completar aforo (160 personas más o menos).

Como indicaba al comienzo, hay citas, eventos, a los que hay que asistir ya que pueden cambiar nuestra percepción sobre algunas cosas de la vida, abrir nuestra mente o aportarnos algo que nos hará mejorar.
Éste no es un cortometraje más sobre el maltrato sino un grito bien alto para denunciar una situación que nos lastra como sociedad y que sólo nosotros podemos resolver. Por ello, estáis todos invitados a asistir, pues a cuantas más personas llegue el mensaje, cuantas más personas salgan ese día concienciadas de que algo debe cambiar, nuestro trabajo habrá tenido sentido y el éxito residirá en ello.

Nos vemos allí.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Las ventajas de ser un marginado

A veces algo se nos rompe por dentro y cada pedazo queda repartido como pequeñas piezas de puzzle que tratan de volver a unirse por si solas. Pero esto no es tan fácil como parece. Esto no suele ocurrir. Entonces llega alguien que nos ve y nos abraza juntando todas esas piezas y haciendo que encajen más o menos de una forma adecuada, pero esto no evita que falten pedazos o que los trozos estén unidos de la mejor forma. Y quedan vacíos que tratamos de llenar con lo primero que tenemos a mano cometiendo así el mayor de los errores, pues muchas veces escogemos aquello que no merecemos y que a la larga nos destroza aún más.
Ésta es una de esas películas que nos enseña que todos podemos ser héroes, que hemos nacido para ajustar las piezas sueltas de alguien, para encajar nuestras piezas con las de alguien para hacer descubrir y descubrir quienes verdaderamente somos. Es una de esas historias que tratan de hacernos comprender que siempre se puede comenzar de nuevo dejando atrás lo que un día fuimos para llegar a ser lo que debemos ser, sin temores ni vergüenza a ser señalados.
Tan trágica como esperanzadora con momentos llenos de luz que se disuelven entre destellos al son de una banda sonora original y fresca recordándonos una de esas etapas de cambio que transforma haciéndonos mantener la ilusión incluso en ciertos malos momentos.
Preciosa y singular, nos lleva a lo más oscuro mediante su luminosidad contando la historia de unos personajes peculiares y variopintos de personalidad marcada que se mueven con cierta soltura por el complicado tablero en el que les ha tocado jugar.
Llamativa composición e interesante montaje de los sucesivos planos que nos llevan a un final sorprendente y difícil de olvidar, de esos que marcan un antes y un después, ya que esta película no dejará indiferente a nadie.
Recordad, hay personas que un día se pusieron su coraza por algún motivo importante pero que la tengan no quiere decir que no se la puedan quitar. Hay personas que se vuelven invisibles con el paso del tiempo pero nos gritan para llamar nuestra atención, sólo hay que saber escuchar. Detrás de una persona callada puede encontrarse una persona maravillosa que nos encantará haber conocido.
Recordad, podemos ser infinitos. Podemos ser inmortales, pues no moriremos mientras permanezcamos en la mente de alguien.

domingo, 5 de marzo de 2017

500 Días juntos

Pequeña. Brillante. Vibrante. Un canto al desamor, a la caída de ídolos y relaciones idealizadas. Todo un tributo a aquellas historias fugaces que no acaban bien. Y como no podría ser de otra manera, desde el punto de vista de "la victima". Sí. De quien sufre el desamor. De quien no entiende la ruptura ni los motivos de esta. De quien pasa de saber lo que es amar a odiar incluso la propia palabra; a no comprender nada viviendo a medio camino entre la incertidumbre, la esperanza, el dolor y el odio.
Y contado en pequeños fragmentos que debemos unir por nuestra cuenta hasta montar la historia tal cual es. Un soberbio ejercicio que se une por detalles imperceptibles que dan total sentido a la trama una vez ésta queda conclusa en un final enmascarado que nos devuelve la ilusión. Si. Porque el final es como un reinicio, una nueva oportunidad que siempre está ahí incluso cuando no la buscamos. Una bofetada que nos devuelve a la realidad donde no existen los juegos de artificio, ni el destino, ni las casualidades sino las acciones propias que nos impulsan a nuevas circunstancias, experiencias y vivencias.
¿Qué es el amor? Es la pregunta que nos lanza esta película. Dejándonos más que clara la evidencia de que nos hemos convertido en una sociedad incapaz de demostrar o decir lo que siente cara a cara, sin utilizar espejos ni espejismos, poniendo siempre etiquetas a lo que siempre fue y existió sin tener nunca nombre alguno hasta que decidimos darle uno. Del mismo modo nos libera al hacernos conscientes de lo que supone una ruptura, o incluso una relación, y lo patético que es no reconocerla. Si, debemos pasar el duelo, claro, pero una vez superado esto no nos queda más que levantarnos, sacudirnos el polvo, levantar la cabeza y seguir caminando con la mayor dignidad posible hacia nuestro verdadero objetivo, quizá cegado por la necesidad; quizá obviado por el propio amor. Las ilusiones, las falsas esperanzas deben ser abandonadas por nuestro bien, por nuestra propia salud mental. Debemos derrumbar ídolos y no idealizar a las personas porque esto se puede convertir en una obsesión.
Impecables los protagonistas, que nos llevan de la mano con cierta exquisitez y locura por todas aquellas situaciones que los unen y los alejan. Odiamos a Summer, su frescura, su lunar, su pelo, pero quizá la odiamos porque se presenta como un ideal inalcanzable, alguien que sabe que el amor no corresponde con fórmulas sino con sensaciones y sentimientos que pueden surgir de la noche a la mañana. Y por eso la odiamos, pero también la queremos. Y adoramos a Tom, que cándido e inocente cree que todo es posible hasta que su mundo se desquebraja y entonces es empujado a una realidad tremenda que nos hace a todos despertar. Y queremos abofetearle para que espabile del mismo modo que nos abofetearíamos a nosotros mismos. Enormes e inolvidables para siempre en el imaginario de los cinéfilos y esas tribus urbanas que ven su reflejo en ellos. Pues no son algo común.
Y tan originales como ellos, la forma en la que se les representa, en la que se capta cada momento y situación, llevándonos desde una realidad contundente, casi palpable, a una especie de ensoñación en la que el protagonista se resguarda en momentos de difícil digestión. Todo aderezado con una banda sonora sublime, única, que no sólo nos introducirá hasta el fondo de la historia sino que nos hará empatizar aún más con los personajes.

Ñoña para algunos; clásico para otros. Obra de arte para mí. Una historia de (des)amor como nunca antes se había contado. Toda una apuesta que salió triunfante.


viernes, 3 de marzo de 2017

#Apariencias

Nunca antes lo había hecho. Tampoco es que me lo hayan pedido. Cuando me lo propusieron no dudé ni un segundo en dar mi respuesta y es que tenía más que claro que me quería embarcar en semejante aventura, probar suerte, probarme a mí mismo. Porque... ¿No es la misión de superarnos a nosotros mismo la más importante? ¿No es probar nuevas experiencias el mayor de los placeres de vivir? Estoy convencido de que si. 

Hace unas semanas, la polifacética todoterreno Verónica Goya me presentó a Yazmina Guerra. Venía con tres guiones bajo el brazo que había desempolvado y sacado a la luz después de algún tiempo bien guardados en un cajón. Los había escrito pero no tenía suficientes nociones como para dirigirlos. Le habían hablado bien de mí (mentían seguro XD) y me pidió que la ayudara a transformar las palabras en imágenes. Antes de leer el primero de los guiones que me había pasado ya sabía que iba a aceptar tal encargo... 
Tras leerlo, decidimos darle formato. Estaba escrito en un formato que no era demasiado apropiado para trabajar. También decidimos hacer algunos pequeños cambios, eso sí, sin alterar la esencia del guión. Sólo retocamos pequeños matices de algunas acciones y diálogos. Nos bastó una reunión para aclarar ciertos puntos y ponernos manos a la obra.
Vero no tardó en preparar el reparto. Ella y Yazmina (que también son actrices) tomarían los papeles de las dos mujeres protagonistas de esta comedia coral, mientras que Miguel Ángel Olivares y Agustín Montero serían los elegidos para los roles masculinos. Un elenco más que apropiado para dar vida a estos personajes.
Yo, por mi parte, seleccioné al equipo que me acompañaría en esta aventura. Davíd Díaz acudió conmigo a la reunión que mantuvimos con Yazmina y tuve claro en el momento en el que todo quedó cerrado que él sería mi técnico de imagen, mi director de fotografía y el editor del cortometraje. Quería que mi mano derecha, mi ayudante de dirección, fuera alguien profesional, alguien con quien tuviera confianza plena y hubiese cierta complicidad. Nuria Ferrer es todo un portento en este apartado y ella ocupó mi mente para esta tarea desde el primer día. Por otra parte, necesitaba a alguien con garra y con muchas ganas para echar una mano a David en la técnica. Necesitábamos a alguien que no se le cayera los anillo, decidida y sin miedo. Es por ello que escogí a Rocio Melo como técnico de sonido y asistente de David. La falta de experiencia la suple con las tremendas ganas, y eso para mí es esencial y muy importante. Un equipo corto pero competente que, a buen seguro, hará un gran trabajo. ¿Por qué lo sé? Porque todo estaremos haciendo algo que, como siempre digo, nos alimenta el alma.
Ya con el equipo cerrado y la localización adecuada fijada, por fin tenemos fecha de grabación. Pronto, las palabras que saltaron de la imaginación de Yazmina al papel cobrarán vida en forma de imágenes. Pronto podréis disfrutar de este proyecto, tanto como nosotros en hacerlo, titulado: Apariencias.

En esta página de Facebook encontraréis toda la información y adelantos de este proyecto: Facebook Apariencias


domingo, 8 de enero de 2017

Presentación de "Segundos de Humanidad"

Hay proyectos en los que te embarcas con los ojos cerrados sin tener en cuenta nada en absoluto de cómo terminarán ni dónde. De si servirán para algo o no. De si te traerán algo bueno o no.
Allá por el aún caluroso mes de septiembre, en una reunión junto a Nuria Ferrer, los miembros del grupo The Wolf Music y la directiva de la ONG Acción Humanitatis, surgió uno de esos proyectos. Así, de la nada. Fruto de una puesta en común de lo que debería haberse presentado en una exposición programada para el mes de diciembre (no pudo ser y aún esperamos a que se pongan nuevas fechas).
La idea era realizar una serie de micro vídeos de impacto para promocionar la exposición y complementarla. En estos micro vídeos se mostrarían mediante situaciones cotidianas las diferentes y diversas formas de sinhogarismo que se dan en nuestra sociedad, alrededor nuestro. Por supuesto, nada más lanzar la propuesta sobre la mesa, unas cuantas de ideas para aquellos micro vídeos me asaltaron y comencé a escribirlas. Al cabo de un par de días ya tenía más de diez pequeñas historias listas para ser contadas.

En conjunto seleccionamos las mejores, las más apropiadas, y comenzamos a prepararlo todo para grabar. Por supuesto, como acompañante en esta aventura no podría haber escogido mejor. David Díaz se prestó desde la primera palabra a ayudarme tras las cámaras y el resultado a la vista está, no defrauda. Sin él, este proyecto hubiese sido quizá un tanto diferente. Es siempre un placer trabajar con alguien como él.
Ante las cámaras contamos con diferentes colaboradores de la ONG, que aceptaron sin condición todas las órdenes que les dábamos y ayudaron en todo cuanto estaba en su mano. Fue toda una experiencia volver a dirigir "actores" sin experiencia pero con mucha entrega y entusiasmo. Para tres de estos vídeos tuvimos la fortuna de contar con el buen hacer de actores profesionales como Verónica Goya, que nos ayudó muchísimo en todo el proceso de casting y se dejó la piel para que contáramos con lo mejorcito de La Bohemia Management. La impecable Carmen Moral, que nos regaló una interpretación sublime. La pequeña Lluna del Pozo, que nos brindó su inocencia y talento emergente. Y los espectaculares, Miguel Ángel Olivares y Sergio Velasco, cuyo trabajo me dejó impresionado y con los que espero (y deseo) volver a trabajar.

Bien. Una vez grabados todos, me puse manos a la obra (o más bien al teclado) para editar los vídeos e intentar plasmar de la mejor forma posible el buen trabajo de David y las logradas interpretaciones de los actores, así como para intentar transmitir todo ese mensaje que con cada uno de estos micro vídeos pretendemos hacer llegar a todo el mundo.
Y este fin de semana fue cuando termine semejante labor. Han sido tres meses de trabajo que, tras ver el resultado final, puedo asegurar que han merecido la pena.
Hoy, a falta de que estos vídeos junto con el videoclip realizado por Nuria Ferrer y otros proyectos sean presentados en la exposición para la que aún no se tiene fecha cerrada, doy por concluido este proyecto para comenzar (y continuar) con otros nuevos que prometen llenar este nuevo año de grandes experiencias.

Para finalizar esta publicación, sólo quiero añadir un par de cosas. Para todos aquellos a los que estos vídeos resulten indiferentes, decirles que sólo podemos evolucionar como sociedad cuando acabemos con aquello que nos lastra. No debemos mirar a otro lado cuando vemos injusticias, cuando somos testigos de situaciones lamentables en las que otros semejantes se ven obligados a vivir por circunstancias ajenas a ellos, o no. Debemos ser conscientes de que muchas de esas personas sin hogar se han visto arrastradas a esa situación sin que pudiera hacer nada por evitarlo. ¿O acaso es que pensamos que les gusta vivir así: en la calle, sin nada? Claro que no. Sólo nosotros, como sociedad, podemos conseguir que todas esas personas se reinserten en la sociedad y vuelvan a disfrutar de esa vida digna que todos merecemos. Tenemos las herramientas necesarias para ello, sólo debemos darle uso.
A aquellos que ya colaboráis con cualquier asociación para hacer un mundo mejor sólo puedo deciros una cosa: ¡GRACIAS! Gracias porque vosotros sois quienes hacéis este mundo un poco mejor. Gracias porque sois vosotros quienes movéis el mundo y hacéis que toda fe en la humanidad se restaure. Continuad así, pues sois nuestra única salvación, ya que sobre vosotros se cimentan los pilares que sostienen esta sociedad. Vosotros sois esos héroes que todo niño quiere ser.

Sin más, comparto con vosotros en esta publicación la lista de esos cortometrajes que bien titulé "Segundos de Humanidad" Pues no son más que eso, segundos de humanidad que a buen seguro (sí, aún mantengo la esperanza) bien servirán de algo.

Gracias a todos y buena suerte.

Fotos de grupo de las diferentes jornadas de grabación:







Lista de cortometrajes "Segundos de Humanidad":














domingo, 27 de noviembre de 2016

El día que me tocaron la cara

Creo que fue hace dos meses, no lo recuerdo muy bien. Llegaba al centro de Madrid, por donde tanto me gusta pasear. Me bajé unas paradas antes de lo que solía hacerlo porque me apetecía disfrutar de los Jardines de Sabatini, la tarde invitaba a ello.
Complacidos mis sentidos y apaciguado mi ánimo, atravesé la Plaza de Oriente para llegar a Sol por la transitada calle Arenal. Llevaba los cascos puestos, como de costumbre, y me movía rápido entre la muchedumbre al son de la música que estos me entregaban. No tardé en llegar al corazón de todo un país que había entregado tantas historias, tantos momentos. Un lugar emblemático que bullía con el ir y venir de la gente que se paraban a ver el efímero espectáculo que ofrecían los artistas de la calle.
Mis pasos no se detuvieron demasiado allí. Tomé la viva calle Preciados hasta dar con la magnífica Callao, robando, como casi siempre, el protagonismo a la siempre brillante Gran Vía. Debía haber algún evento en el teatro que lleva su nombre. No lo sé. Lo cierto es que no me reparé demasiado en ello.
Después de haber alzado la vista hacia los altos edificios del lugar, decidí continuar mi camino. Raudo, contagiado por el frenético caminar de quienes me rodeaban, transité la famosa Gran Vía madrileña dejando atrás teatros, cafés, comercios y personajes ilustres, y no tanto, que por allí suelen deambular. Creo que sonreí al encontrarme con Cibeles y contemplar los majestuosos edificios que allí se alzan. El palacio de Linares servía como fondo para una fotografía espectacular que a ojos de cualquiera puede resultar un privilegio observar.
No era muy tarde, pero decidí volver sobre mis pasos hasta Callao. La caída del sol se estaba produciendo cuando decidí que era el momento oportuno para ver el atardecer desde uno de esos lugares que te regala la ciudad para tales fines. Y fue esa decisión la que me llevó a vivir una de esas experiencias que, no es que te cambien, pero sí logran modificar en algo el ser de las personas.

Me encontraba a las puertas del famoso centro comercial sito en Preciados, dispuesto para subir a su novena planta y disfrutar de las vistas que ésta regala. Alguien entró por una de las puertas que daba acceso al centro comercial y no sujetó la puerta, golpeando a la persona que iba justo detrás. La persona calló al suelo. Puede parecer exagerado, una acción desmedida por parte de la persona que fue golpeada si no obviamos el detalle de que esta persona es ciega y no vio la puerta venir.
El hombre, aturdido por el golpe y desorientado por la caída, movía las manos por el suelo buscando sus gafas oscuras y su bastón. Una acción que me retrotrajo a una situación que, más o menos parecida, viví en su día y que me hizo empatizar con esta persona. Enseguida tomé del suelo las gafas y el bastón y, poniendo la mano sobre su hombro, le dije que no se preocupara, que yo los tenía. Por supuesto le ayudé a levantarse. Nadie más hizo nada salvo acercarse a preguntarle si se encontraba bien. Nadie esperó; todos tenían demasiada prisa.
Yo, por mi parte, aún con el bastón y sus gafas en mi poder, me acerqué a él, tomé su mano y se los di, sabiendo que para él eran sus ojos y la máscara con la que quizá trataba de tapar su desgracia para evitar miradas impertinentes. Pero yo sí le miré a los ojos. Los movía con rapidez, quizá intentado ubicar algo con la vista que no podía ver. Un reflejo innato que mantenía después de todo. Se puso las gafas de inmediato mientras, un tanto nervioso y avergonzado, me daba las gracias.
Abrí la puerta y entramos juntos. "¿Dónde vas?", le pregunté. "A la novena", contestó él. Fuimos juntos hasta el ascensor y pese a que le ofrecí mi ayuda llevándole del brazo, extendió su bastón y sonriendo me dijo: "No te molestes, yo puedo." Yo puedo. ¡Qué poder otorga esa frase! Debo reconocer que no le ofrecí mi ayuda porque le viera incapaz de llegar al ascensor sino más bien por puro reflejo. Por ese instinto inculcado por la educación que me dieron mis padres de ayudar a los demás.
Una vez llegamos a la novena planta en un ascensor abarrotado, él fue quien tomó mi brazo y con voz clara y rotunda me dijo que me invitaba a tomar una cerveza donde "El Perro". ¡Vaya! Justo al lugar al que yo iba.
Ya frente a la cerveza mantuvimos una interesante conversación en la que me contó que una enfermedad degenerativa de la retina le había privado de la vista poco a poco. Hacía unos 12 años que era invidente y, pese a que había conseguido manejarse bastante bien, aún se estaba adaptando. Me dijo que le ofrecieron un perro guía, incluso una especie de asistente los primeros meses que le ayudara hasta que se adaptase a su nueva situación, pero él los negó. "¿Y qué iba a hacer cuando no tuviera a nadie que pudiera ayudarme? Tenía que aprender valerme por mí mismo o dependería de alguien lo que me quedara de vida." Me contó que vivía solo. Sus padres ya habían fallecido, era hijo único y no tenía ni pareja ni hijos. También me dijo, con cierta tristeza, que tan sólo le quedaban un par de buenos amigos en los que confiar. El resto le había ido abandonando a medida que la enfermedad iba avanzando privándole de la vista. "Supongo que la mayoría pensó que no les podría seguir el paso, así que empezaron a hacer planes sin mí y cada vez nos fuimos distanciando más hasta ese punto en el que dejamos de hablarnos." Continuamos hablando sobre temas tan dispares como el trabajo, la música, el fútbol e incluso de cine. Era un gran cinéfilo pese a estar ciego. "Quizá me pierdo gran parte de la información de una película por un lado pero la recupero por otro. La disfruto de otra manera." Le gustaba el cine de acción y el bélico porque por los sonidos se imaginaba cómo podrían ser esas peleas o batallas que no podía ver.
Acabadas nuestras cervezas, sacó su pequeña cartera y tanteó con los dedos el dinero que le había pedido el camarero. Me resultó fascinante ver cómo lo hacía. Cómo pasaba sus dedos por los billetes y por el canto de las monedas de tal forma que parecía que lo estaba viendo.
El sol ya casi se había ocultado en el horizonte cuando le dije, sin haber caído en la cuenta de lo desafortunado de mi comentario, que me acompañara al mirado a ver desde allí la puesta de sol. Ante mi incómodo e inmediato silencio, él comenzó a reírse y aceptó acompañarme.
Ya ante el ventanal, con una vistas panorámicas impresionantes de la ciudad frente a nosotros, le confesé que yo también tenía problemas de vista y que mi mayor miedo era quedarme ciego. Él se quedó en silencio durante un instante y luego me dijo que quedarse ciego no suponía el fin sino un nuevo comienzo, que sólo había que aceptarlo y adaptarse. "Todas las mañanas, frente al espejo de mi casa, el espejo en el que me había mirando tantas veces, me decía: ¡Yo puedo!" Me dijo que, pese a que sus amigos le habían dado la espalda, él no había dejado de hacer todo aquello que le gustaba. No ver no sería un impedimento para disfrutar de las cosas buenas que puede ofrecer la vida.
Una vez el día dio paso a la noche, nos dirigimos de nuevo al ascensor y bajamos a la primera planta. Allí, justo antes de despedirse de mí, me preguntó si podría tocarme la cara para saber cómo era. Pese a que en un principio pensé que podría resultar incómodo, acepté porque también debía ser toda una experiencia que alguien te mirara a través de sus manos. Me quité las gafas y, con suma delicadeza, más de la que nadie había empleado nunca para tocarme, posó sus manos sobre mi cara y comenzó a tantearla con los dedos. Debo reconocer que fue una de esas sensaciones que se deben tener al menos una vez en la vida. Al término me dijo sonriendo que era tal cuál imaginaba. Luego, se despidió de mí con un fuerte apretón de manos, una gran sonrisa y un ¡Hasta la vista!.

Fue volviendo a casa cuando tuve oportunidad de meditar sobre mi conversación con aquel hombre. Algo hizo "click" en mí. No sólo me había invitado a tomar una cerveza sino que me había dado una lección que necesitaba aprender. No debía ahogarme en los vasos de agua que yo mismo llenaba. Tenía que disfrutar de todo lo que se me ofrecía sin más. Debía hacer planes, cumplir objetivos y tratar de ser feliz con todo cuanto tenía y había conseguido. Y desde ese momento, siempre que me tengo que enfrentar a una situación difícil pienso: ¡Yo puedo! Y puedo. Y lo consigo. No con el fin de demostrar nada a nadie sino para sentirme bien y orgulloso de mí mismo.
No hay que tener miedo al cambio. Todos los comienzos son difíciles. Y todos podemos superar cualquier reto sea cual sea.

Pese a que he ido mucho por allí no he vuelto a tener la suerte de coincidir con él, pero ojalá, espero, algún día, nos volvamos a ver.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Querida chica del abrigo rojo

Querida chica del abrigo rojo, hace dos días me crucé contigo. Era de noche. Una de esas noches sin luna en la que unas pocas estrellas luchaban por hacerse notar en el cielo de Madrid. Yo iba a casa de mi tía, no recuerdo muy bien a qué. Hacía el mismo trayecto que otras tantas veces. Iba por la calle del colegio y tú salías de una de esas estrechas callejuelas que hay entre los bloques, justo detrás de la plaza de la iglesia. En esta ocasión no llevaba puesto los cascos, no me apetecía escuchar música.
Querida chica del abrigo rojo, te escuché. Hablabas por el móvil con alguien, o quizá hacías con que hablabas. Vi cómo apretabas el bolso contra ti y me lanzabas una mirada fugaz mientras soltabas palabras malsonantes y rudas al viento, quizá con la intención de que las escuchara.
Querida chica del abrigo rojo, caminabas rápido, seguro que mucho más de lo que lo haces a plena luz del sol o yendo acompañada. Mirabas de un lado a otro, un tanto nerviosa. Impaciente.
Querida chica del abrigo rojo, te perdiste. Cruzaste la esquina y te perdí de vista. Pero no te he olvidado.

Querida chica del abrigo rojo. Sólo quiero que sepas que no tienes que hacerte la dura cuando te cruces conmigo. No tienes que hablar mal para tratar de intimidarme y que así no me acerque a ti con malas intenciones. No tienes que apretar el bolso contra tu costado porque no trataré de quitártelo. No tienes que vigilar cada uno de mis movimientos por el rabillo del ojo porque no te asaltaré al menor descuido. No tienes que aligerar el paso porque no iré tras de ti.
Querida chica del abrigo rojo. Lamento que por culpa de algunos impresentables tengas que recurrir a esas artimañas a la hora recorrer a solas las calles de cualquier ciudad o pueblo. Que no puedas sentirte cómoda o ir con cierta libertad y desasosiego.
Querida chica del abrigo rojo. Algún día podrás caminar a solas de noche sin miedo. Te lo prometo.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Detrás de "Adiós, amor"

El poso que deja el paso del tiempo, así como la distancia tomada desde entonces, me permiten tratar este tema con la sinceridad y el realismo necesarios para reflejar y transmitir mis sensaciones al respecto.

Hace tiempo, bastante, comencé a escribir un guión titulado "Adiós, amor". La idea era crear un personaje y enmarcarlo en un contexto apropiado para visibilizar y explotar el talento, tanto en la interpretación como en el ámbito musical, de mi prima Andrea Murillo, a la que considero una persona con un potencial extraordinario bruto. Del mismo modo, con este guión, pretendía hacer una crítica sobre un tema siempre en el candelero.
Todo marchaba según lo previsto. A mi prima le gustó el guión y lo que representaba, mi tía Patro Casasola (su madre) nos cedió una vez más su casa para localizar allí la historia y grabar. Incluso llegamos a hacer unos primeros ensayos; trabajamos juntos el personaje. Tenía ya el guión técnico listo. Sólo, únicamente, nos quedaba grabarlo. Pero las cosas del destino, los cambios de rumbo que parecen llevarnos hacia el lugar al que debemos ir, hicieron que regresara a Madrid y que el proyecto entrara en un modo de hibernación a la espera de ser rescatado en un momento más apropiado.
Ya estando en Madrid me embarqué en el que sería mi primer proyecto audiovisual junto con David Díaz tras mi vuelta a la gran ciudad. Fue en ese momento en el que conocí a la actriz Belén Jurado. No sólo pude percibir su potencial artístico sino que vi en ella al personaje de la historia que debía relatarse en "Adiós, amor". No le hablé del proyecto, tan sólo reescribí el guión casi por completo (a excepción de la primera secuencia, que se mantiene exactamente igual desde la primera versión) y, una vez hecho esto, le hablé sobre el guión. Nada más leerlo le entusiasmó la idea y ya desde el comienzo se mostró interesada y colaborativa en todo momento. No era para menos, ya que el personaje estaba inspirado en ella.
Debo reconocer que, desde el comienzo, tenía pensado dirigirlo yo mismo. Tenía claro los tipos de planos, los movimientos de cámara, los efectos, cómo quería representarlo en pantalla. La historia que había escrito se había formado en imágenes en mi cabeza de una forma clara y concisa. Pero, tras leer el guión varias veces, comprendí que yo no debía contar esa historia con imágenes. No. Debía ser alguien ajeno a mí quien le diera su propio significado y le aportara esa sensibilidad, esa fuerza y contundencia que quizá yo no le podría dar. Entonces conocí a Nuria Ferrer, una creadora audiovisual con la que comencé a trabajar en un par de proyectos interesantes y a la que pude ver en acción en más de una ocasión antes de decidirme a dar el paso definitivo.
Vi la habilidad de Nuria con la cámara. Su creatividad a la hora de componer planos, su agilidad y perspicacia al crear, tanto en la acción propia de grabar como en la edición. Incluso había dirigido ya y tenía cierta experiencia. Y lo más importante, tenía las ganas y el ímpetu de alguien que sabe que aún le queda mucho por hacer, por descubrir. Y percibí con claridad su ilusión por volver a dirigir. Comprendí que debía ser ella; que ella le podría dar un total sentido al guión.
No recuerdo muy bien cuándo se lo propuse, pero sí recuerdo que aceptó de inmediato mi petición. No tardamos demasiado en ponernos manos a la obra. Me pidió que yo fuera su ayudante de dirección y acepté sin vacilar. La preproducción fue breve e intensa, conseguimos juntar un equipo humano técnico y artístico extraordinario que se volcó desde el primer instante para que la producción de este proyecto fuera todo un éxito. Y, salvando algunos inconvenientes propios del oficio, todo salió a pedir de boca. Todo marchó según lo previsto y sin inconvenientes reseñables.

Alguien me preguntó antes de la fase de producción si estaba seguro de ceder semejante historia a otra persona para que la dirigiera. Si sería capaz de aceptar órdenes sin involucrarme demasiado en la creación cinematográfica del guión. Le contesté que sería difícil pero que era lo mejor para la historia, que quería que fuera así. No podía ser de otra manera. Ya estaba decidido y aceptaba de buen agrado todas las consecuencias.
De todas formas, debo confesar que Nuria desde el comienzo mostró una visión muy igual a la mía sobre cómo debía realizarse el cortometraje y sobre qué sentido había que dar al mismo. Esto facilitó mucho las cosas, aunque reconozco que en algunos momentos me entrometí demasiado, más de lo que debiera, a causa de mi naturaleza y de la del propio proyecto. Nuria y yo coincidíamos en las claves, y eso me hizo comprender que había tomado la decisión apropiada.

Estoy convencido de que el resultado final será un producto de calidad que llamará la atención y logrará el propósito con el que se creó. Removerá conciencias y dará visibilidad a un problema que la sociedad sufre y el propio sistema permite.
En cuanto a lo que esta experiencia ha supuesto para mí... Fue grato ver cómo algo que he escrito cobra vida en las manos de otra persona, cómo le da su propio sentido sumando a lo que ya existe y complementándolo de una forma excepcional. Una experiencia única que será algo que me encantará repetir en un futuro.
De igual forma, quiero aprovechar estas líneas para agradecer a todo el equipo humano técnico y artístico su implicación en este proyecto y su gran labor para lograr un resultado final digno y de calidad. Y en especial a Nuria por aceptar mi petición y dar vida a mis palabras. De igual modo, agradecer a David su implicación y todo lo que hizo por facilitarnos el trabajo.

Espero que pronto todos puedan disfrutar de este cortometraje. Les aseguro que no dejará indiferente a nadie.

lunes, 29 de agosto de 2016

Donde hubo fuego quedan cenizas

Todos hemos leído alguna vez en la vida esas frases hechas que nos invitan a dejar a un lado nuestro orgullo para evitar perder a una persona o que una relación llena de luz y vida se marchite y muera. Y lo curioso es que en muchos casos hemos tenido la oportunidad de llevar a cabo lo que tal frase nos invita a hacer y no lo hemos hecho precisamente por eso, por orgullo, porque pensamos que no debemos dar el paso sino que lo debe dar la otra persona, porque nosotros somos los ofendidos, porque nosotros no hemos cambiado pero ellos sí, porque no somos culpables de que una relación (de la índole que sea) se vaya al garete. Pero..., ¿de verdad no somos culpables?
Ya os digo yo que SÍ, lo somos. Porque somos los primeros que podemos solucionar las cosas y no lo hacemos. Porque dejamos pasar el tiempo, que consigue que una pequeña brecha se convierta en un abismo insalvable. Porque no tomamos la más simple y mejor de las soluciones: Hablar para solucionar cualquier problema o arrojar luz sobre cualquier duda, o, simplemente, para aclarar los malentendidos que se hayan podido dar. Es simple, ¿verdad?
Siempre he tirado de orgullo, o quizá desidia, para estas cosas. Siempre he pensado que no soy más que nadie, pero tampoco menos y, claro, la otra persona también puede dar el paso y buscarme si lo quiere. Pero, ¿y si ambos esperamos a que uno de los dos tome una decisión que nunca se toma? ¿Y si nos pasamos la vida esperando algo que nunca va a tener lugar? Así, de esta forma, es como se acaban las relaciones, las amistades. Así se pone fin a todo cuanto una vez nos hizo feliz. Así nos despedimos de las personas que significaron algo en nuestras vidas sin un adiós, sin una respuesta a esa pregunta que nunca se hizo. Así perdí a muchas personas que me importaban...
Es por ello que he tomado la decisión más valiente; es por ello que te invito a ti, querido lector, a hacer lo mismo. Dejar a un lado el orgullo y hablar, resolver los problemas o dudas, aclarar las cosas con esas personas que una vez nos importaron tanto que su vacío consternó nuestras vidas.  Retomar esas relaciones que tanto nos aportaron, que jamás pensaríamos que se destruirían pero que ya, hoy, no están.
Es evidente que a lo largo de nuestra vida habrá personas que entrarán y saldrán, aportarán y se llevarán, construirán o destruirán... Está más que claro que no todas esas personas que se subirán a nuestro tren continuarán durante todo el trayecto. Pero hay personas que llegan, nos iluminan, y queremos que permanezcan a nuestro lado toda la vida. Entonces, ¿por qué permitirnos perderlas por guardar silencio cuando deberíamos hablar?
No cometas la estupidez de permitir al silencio que arregle las cosas porque nunca lo hará. No pierdas la oportunidad de retomar una relación por el orgullo. No dejes que todo se acabe sin más. Sé valiente y da el paso porque nadie lo hará por ti.

martes, 9 de agosto de 2016

Ama, Ama, que ensancha el alma

Y algún día alguien te dará tanto amor que no lo podrás soportar. Te preguntarás cómo; no sabrás por qué, pero una persona hará temblar los cimientos de tu ser con acciones increíbles y francas palabras. En ese momento sólo debes dejarte llevar por la inercia de las emociones y los sentimientos hasta alcanzar ese punto que quizá necesita tu alma. Porque el amor no entiende de razón, porque es algo que llega tan rápido que ni lo esperas. Por ello, no hagas preguntas que no tienen respuesta, no cuestiones todo cuanto sucede y tan sólo disfruta de todo aquello que llega, sin más. No cometas el error de esconderte tras una coraza que el tiempo y las decepciones se han encargado de construir ante ti por miedo a que lleguen de nuevo esos sentimientos que quizá algún día pensaste que jamás regresarían, por temor a abrir tu vida a alguien que puede curar viejas heridas y que te puede hacer volver a soñar aun cuando no duermes.

Vive el momento sin llegar a plantearte dónde o con quién estarás al día siguiente, porque los buenos recuerdos tan sólo se fabrican disfrutando de cada una de las cosas con las que nos deleita el día. Porque muchas veces esos planes inesperados y por sorpresa, que surgen de la nada, son el mejor plan que nos ofrece sensaciones únicas e inigualables. Vive, vive y vuelve a vivir sin miedo y sin la asfixiante incertidumbre que surge sobre el mañana, porque sólo viviendo el hoy podrás construir un mañana y recordar un ayer. 
Salta, baila, canta, ríe... Haz todo aquello que deseas hacer sin remordimientos ni pensando en el qué dirán, pues la única voz a la que debes escuchar es la de tu interior, y nada más.
Sólo si tienes la certeza de que lo puedes hacer todo, podrás hacerlo todo.
Recuérdalo, nunca lo olvides. Y ama, ama, que ensancha el alma.

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Hay algo peor que te destrocen el alma?

Llega sin que lo esperes, como un terremoto que sacude tus cimientos y destruye tu universo para siempre, pues aunque sabes que algún día se recompondrá, ya nunca volverá a ser igual.
Te destroza, dejándote el alma en pedazos tan pequeños que apenas crees que puedas encontrarlos o que alguien pueda ayudarte a buscarlos, ya que por el camino se van perdiendo pues las manos no abarcan a sujetarlos.
Es como una bomba que apaga todas las luces sumiéndote en la más profunda oscuridad, sin permitirte ver el camino que puede continuar sino más bien un abismo que se extiende como una gran boca negra que te engulle sin que lo puedas evitar.
Nada vuelve a ser igual, nada. Todo cambia y se vuelve más gris, más triste. La felicidad se esfuma, el carácter se transforma y te envuelves en una coraza del más duro metal para evitar que algo así vuelva a pasar. No confías a nadie ese sentimiento tan puro que todo lo puede mejorar. No le cedes a nadie ni la más mínima posibilidad, ya que te encierras en tus propios pensamientos mientras te carcomen por dentro las dudas y el pesar.
No puedes engañarte a ti mismo con las bonitas palabras que les regalas a los demás tratando de ocultar todo cuanto bulle en tu cabeza a toda velocidad. Y hay un momento en el que no sabes si lo correcto es seguir o parar.

Hoy, justo hoy, hace un año que me rompieron el corazón en mil pedazos. Sigue roto y creo que nunca lo voy a arreglar...

miércoles, 27 de julio de 2016

Carta para Elis

Querida Elisabeth...

He tenido el silencio como única compañía durante las últimas décadas, pero eso se acabó. ¡He vuelto! He dejado atrás el húmedo hoyo donde descansó mi cuerpo. No soportaba ya la tierra sobre mí. Necesitaba salir a esta nueva ciudad que bulle bajo el mismo cielo. ¡Quiero vivir todo cuanto esta nueva era tiene por ofrecerme!
Mi cuerpo aún no está entero, pero no tardaré demasiadas noches en volver a ser el que era. Ya han encontrado su fin dos pobres desdichados que se han cruzado en mi camino. He vuelto a sentir ese placer inconmensurable que tan sólo me invade cuando mato. Pero no temas, he escondido a conciencia los cuerpos, pues sé que en esta era debemos ser cautos.
Buscaré refugio en el amparo del antiguo cementerio durante las próximas noches, fuera de ojos curiosos que no deben ver más que mi rostro antes de su fin. No sé aún cómo llegaré hasta allí, pero seguro que no tardo demasiado en encontrar el modo de hacerlo. Siempre hay algún incauto dispuesto a satisfacer mis necesidades.
Me he percatado de que todo brilla mucho más desde la última vez, aunque las calles siguen invadidas por las ratas y la podredumbre de antaño. Hay hombres masacrados que imploran apostados en las aceras un mendrugo de pan que llevarse a la boca, o unas monedas para vino, a los galanes que pasan junto con sus damas ataviadas con pomposos vestidos. Y mujeres que se venden en algunas esquinas a los borrachos que salen de las tabernas. Esto me recuerda que por mucho que el tiempo pase parece que hay cosas que nunca cambian. Como todo cuanto siento por ti.
Sé que te marchaste enseguida, apenas todo ocurrió. pero no te culpo, pues yo habría hecho lo mismo en tu lugar. Es una verdadera lástima no haber encontrado el tiempo suficiente para habernos despedido del modo en el que se merece. Pero no temas, te daré la oportunidad de ello, ya que aunque estés lejos, muy lejos, sé dónde encontrarte y no tardaré en llegar a ti. Este mundo es grande, pero no lo suficiente como para que te alejes de mí sin que yo pueda hacer nada por evitarlo.
Escribiré a Nicolás unas líneas, y a Rafael, Desde este mismo lugar donde te las estoy escribiendo ahora a ti. Y juntos te daremos el final que mereces.
Quiero agradecerte que me dieras la oportunidad de volver a la tierra. Eso me ha hecho mucho más fuerte. Y aprovecho estas últimas líneas para decirte que puedes huir pero no esconderte.
Que tengas un bonito día. Y recuerda que se puede poner fin a un "para siempre".

Por siempre tuyo, querida Elis.

martes, 26 de julio de 2016

Crepúsculo

Y tras no sé cuántos años, la he vuelto a ver. Esta vez de una forma muy diferente a como lo hice en su día, cuando casi se estreno. En esta ocasión he escogido el cobijo de la soledad de mi habitación, sabiendo lo que me iba a encontrar: Una historia de amor para adolescentes con elementos sobrenaturales de por medio.
Recuerdo que la primera vez que la vi me defraudó. No porque fuera una historia ñoña de amor al uso sino por cómo se maltrata al mito del vampiro (Del cuál me considero muy muy fan). Lestat se retorcería en su tumba al ver a estos vampiros brillar bajo el sol, sin ninguna duda. Salvando esto, nos encontramos con una película más o menos correcta que en ciertos puntos se vuelve incluso interesante y entretenida. Por supuesto, el romance surgido entre "dos especies" y todas las complicaciones que conlleva es más que de esperar, del mismo modo que es evidente el conflicto místico y mítico que existe entre vampiros y hombres lobo (que aún sin estar presentes como tal se hacen notar).
El primer factor hace referencia a ese amor fatídico muy de Romeo y Julieta que logra sobrevivir a todo y pese a todos. Ese recurso tan manido de que el amor lo puede todo y que cualquier unión es posible. Lo segundo, por su parte, deja entrever ese conflicto entre culturas y ese choque entre nativos americanos y colonos que aún hoy día está vigente. Por lo demás, se trata de un análisis de la sociedad americana donde los estereotipos quedan bien definidos. ¿Un padre policía que parece no saber cómo tratar con su propia hija? ¿Padres divorciados? ¿Madre alocada que se cree adolescente? ¿Bailes en los institutos? ¿Adolescentes surferos? ¿Las tribus clasistas de institutos? Tooodo está presente. Incluso el malo malísimo de turno que pone en peligro la vida de la chica y que da la ocasión al chico de lucirse y demostrar todo cuanto siente por ella. El que los padres de la prota, Bella, estén divorciados así como su cambio de vida justifican el carácter del personaje y su actuación en ciertas situaciones, del mismo modo que apela al sentimentalismo en ciertas ocasiones.
Hay que admitir que con algunas secuencias se han columpiado un poco en diferentes aspectos. En ciertos momentos el diálogo parece estúpido, tratan de apuntalar aquello que el espectador ya está viendo mediante las acciones o por la propia inercia del argumento. Del mismo modo algunas secuencias sirven para alardear de efectos más que para mostrar las habilidades o dones de estos extraños vampiros. Pero como digo, quitando toda esa paja, queda una historia bastante entretenida.

En todo momento se mantienen los colores frío propios del género, junto con movimientos de cámara que aseguran la espectacularidad de ciertas puestas en escena y de acciones más trepidantes. Quizá parezcan mal insertados ciertos efectos especiales, pero por lo general están justificados y más o menos bien implantados dentro de la acción.
La banda sonora resulta contundente en las situaciones épicas y destacable en las situaciones románticas.

Los actores protagonistas parece en muchas ocasiones marionetas que se mueven al son de un tambor. Quizá buscaban el hieratismo de Kristen Stewart para el personaje de Bella, para poder representar la personalidad de su personaje con sumo acierto. Lo cierto es que salvo en momentos muy puntuales la actriz se mantiene en todo momento inexpresiva, falta de emociones. No logra transmitir esos sentimientos por los que pasa su personaje. En cambio Robert Pattinson hace alarde de un sinfín de ademanes y expresiones faciales, por lo que resulta fácil distinguir en todo momento qué siente su personaje. Por su parte, Taylor Lautner está lejos de su mejor interpretación y tan sólo pasa de puntillas por esta película sin apenas hacerse notar más de lo necesario.
Hay que destacar la intervención de los secundarios. Muy creíbles, muy acertados en sus roles. Anna Kendrick está espectacular ejerciendo de anfitriona y chica de instituto, al igual que el malo malísimo Cam Gigandet que deja claro desde el comienzo que es alguien a quien temer en cada una de sus intervenciones.

Crepúsculo es una historia de amor que tira de clichés y se escuda en los adolescentes para lograr el éxito. No tiene demasiado que ofrecer salvo lo visto en cientos de películas con anterioridad. Puede resultar interesante lo que ofrece entre líneas, cuando quitamos toda la paja con la que nos bombardea.
Lo mejor es el enfrentamiento final entre James y Eduard, donde parece una película de vampiros. Lo peor es que es previsible incluso cuando no parece serlo y la forma cursi en la que trata el comienzo de la relación entre Eduard y Bella.
Es una película para ver una vez, la primera. Puede resultar entretenida, pero sólo una vez.