No hace mucho una persona cercana a mí me pidió que creara unos logos nuevos para sus empresas. Los que tenía ya estaban anticuados y no reflejaban ya en sus diseños el nuevo aire que pretendía darle a su negocio. Por lo que me puse enseguida manos a la obra.
No soy experto en diseño gráfico, pero debo reconocer que me gusta y tampoco se me da demasiado mal.
Comencé con un par de bocetos a papel, siempre suelo hacerlo. A lápiz, tratando de encontrar una forma simple, concisa y directa. Un conjunto que represente por completo y con cada uno de sus elementos a la empresa o marca en cuestión. Luego, todo eso lo paso a digital tratando de ser lo más fiel posible a la idea original, aunque en muchos casos siempre algo cambia.
Procuro encontrar una fuente para el texto que sea vistosa y acorde al conjunto pero siempre que sea legible y clara. Nunca más de tres diferentes. También procuro que la imagen sea lo más sencilla posible pero a la par llamativa.
En este primer caso, pensé en que el nombre de la empresa debía prevalecer sobre el resto para tener mayor calado. La libélula, emblema de la empresa, pasa a un segundo plano simplificándose y en un color negro para no destacar demasiado sobre los colores pasteles de las letras y el marco circular que hace más compacto el conjunto.
Bajo el nombre de la empresa, un eslogan corto que define a la misma de forma concisa y directa.
En el segundo caso, decidí que fuera la imagen quien cobrara protagonismo. Emplee sobre la imagen de un ciervo que le da ese aire de libertad un efecto de fusión con un paisaje para que aportara a su vez la procedencia de los materiales empleados por esta empresa. Recorté las patas del ciervo para hacerlo más ovalado por estética.
Tanto el nombre de la empresa como el breve eslogan van dentro para hacer el logo más compacto. Una letra sencilla y en tonos pasteles acordes con el fondo para que destaquen sobre el mismo sin influir demasiado.
Para ambos logotipos he empleado los mismos colores porque pertenecen a la misma marca corporativa. De esta forma se consigue que el cliente conecte una empresa con la otra. Al mismo tiempo, que ambas sean diferentes en todo lo demás, les hace mantener su propia individualidad.
Por supuesto, antes de cerrar ambos proyectos, se consensuó el resultado final con el cliente, ya que es él quien debe estar conforme con el logo que desea que represente a su empresa.


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