Y tras no sé cuántos años, la he vuelto a ver. Esta vez de una forma muy diferente a como lo hice en su día, cuando casi se estreno. En esta ocasión he escogido el cobijo de la soledad de mi habitación, sabiendo lo que me iba a encontrar: Una historia de amor para adolescentes con elementos sobrenaturales de por medio.
Recuerdo que la primera vez que la vi me defraudó. No porque fuera una historia ñoña de amor al uso sino por cómo se maltrata al mito del vampiro (Del cuál me considero muy muy fan). Lestat se retorcería en su tumba al ver a estos vampiros brillar bajo el sol, sin ninguna duda. Salvando esto, nos encontramos con una película más o menos correcta que en ciertos puntos se vuelve incluso interesante y entretenida. Por supuesto, el romance surgido entre "dos especies" y todas las complicaciones que conlleva es más que de esperar, del mismo modo que es evidente el conflicto místico y mítico que existe entre vampiros y hombres lobo (que aún sin estar presentes como tal se hacen notar).
El primer factor hace referencia a ese amor fatídico muy de Romeo y Julieta que logra sobrevivir a todo y pese a todos. Ese recurso tan manido de que el amor lo puede todo y que cualquier unión es posible. Lo segundo, por su parte, deja entrever ese conflicto entre culturas y ese choque entre nativos americanos y colonos que aún hoy día está vigente. Por lo demás, se trata de un análisis de la sociedad americana donde los estereotipos quedan bien definidos. ¿Un padre policía que parece no saber cómo tratar con su propia hija? ¿Padres divorciados? ¿Madre alocada que se cree adolescente? ¿Bailes en los institutos? ¿Adolescentes surferos? ¿Las tribus clasistas de institutos? Tooodo está presente. Incluso el malo malísimo de turno que pone en peligro la vida de la chica y que da la ocasión al chico de lucirse y demostrar todo cuanto siente por ella. El que los padres de la prota, Bella, estén divorciados así como su cambio de vida justifican el carácter del personaje y su actuación en ciertas situaciones, del mismo modo que apela al sentimentalismo en ciertas ocasiones.
Hay que admitir que con algunas secuencias se han columpiado un poco en diferentes aspectos. En ciertos momentos el diálogo parece estúpido, tratan de apuntalar aquello que el espectador ya está viendo mediante las acciones o por la propia inercia del argumento. Del mismo modo algunas secuencias sirven para alardear de efectos más que para mostrar las habilidades o dones de estos extraños vampiros. Pero como digo, quitando toda esa paja, queda una historia bastante entretenida.
En todo momento se mantienen los colores frío propios del género, junto con movimientos de cámara que aseguran la espectacularidad de ciertas puestas en escena y de acciones más trepidantes. Quizá parezcan mal insertados ciertos efectos especiales, pero por lo general están justificados y más o menos bien implantados dentro de la acción.
La banda sonora resulta contundente en las situaciones épicas y destacable en las situaciones románticas.
Los actores protagonistas parece en muchas ocasiones marionetas que se mueven al son de un tambor. Quizá buscaban el hieratismo de Kristen Stewart para el personaje de Bella, para poder representar la personalidad de su personaje con sumo acierto. Lo cierto es que salvo en momentos muy puntuales la actriz se mantiene en todo momento inexpresiva, falta de emociones. No logra transmitir esos sentimientos por los que pasa su personaje. En cambio Robert Pattinson hace alarde de un sinfín de ademanes y expresiones faciales, por lo que resulta fácil distinguir en todo momento qué siente su personaje. Por su parte, Taylor Lautner está lejos de su mejor interpretación y tan sólo pasa de puntillas por esta película sin apenas hacerse notar más de lo necesario.
Hay que destacar la intervención de los secundarios. Muy creíbles, muy acertados en sus roles. Anna Kendrick está espectacular ejerciendo de anfitriona y chica de instituto, al igual que el malo malísimo Cam Gigandet que deja claro desde el comienzo que es alguien a quien temer en cada una de sus intervenciones.
Crepúsculo es una historia de amor que tira de clichés y se escuda en los adolescentes para lograr el éxito. No tiene demasiado que ofrecer salvo lo visto en cientos de películas con anterioridad. Puede resultar interesante lo que ofrece entre líneas, cuando quitamos toda la paja con la que nos bombardea.
Lo mejor es el enfrentamiento final entre James y Eduard, donde parece una película de vampiros. Lo peor es que es previsible incluso cuando no parece serlo y la forma cursi en la que trata el comienzo de la relación entre Eduard y Bella.
Es una película para ver una vez, la primera. Puede resultar entretenida, pero sólo una vez.


No hay comentarios:
Publicar un comentario