sábado, 26 de abril de 2014

Doliente

Nada hace presagiar que vaya a ocurrir algo. En principio, es un día más en el que todo transcurre con la exasperante rutina de siempre, y es entonces, sin previo aviso, cuando vives uno de esos momentos en los que se te hace un nudo en la garganta y sientes que algo se derrumba dentro de ti. Te sientes desconcertado, e incluso, algo ebrio. Es como cuando vives algo con tanta intensidad que llega a superarte. Es el instante en el que dudas de que todo lo que estás viviendo sea real, y cuando logras concienciarte de que así es, el golpe que recibes es tan fuerte que consigue desorientarte.

El olor de los cirios consumiéndose gobernaba la estancia junto al incesante murmullo de todos cuantos allí había. Apoyado en el cristal, contemplaba su rostro. Un rostro apacible, ajeno a todo. Como el de aquel que duerme con la certeza de que ya no le queda nada más por hacer.
Alguien se acercó a mí, no recuerdo muy bien quién. Se inclinó para susurrarme algo. Sus palabras vinieron acompañadas por el intenso aroma de su perfume. Después se marchó y permanecí allí, inmóvil, durante un instante más, inmerso en mis vacios pensamientos.
Debí hacer caso a aquellas palabras y salir de allí, aunque tan sólo fuera por un instante. Pero era yo mismo quien me lo impedía. Quería permanecer allí un poco más. Rememorando con alegría ciertos momentos; arrepintiéndome de otros tantos. Y es que es eso mismo lo que nos proporciona la pérdida de una persona. Una irremediable avalancha de recuerdos e imágenes, de sonidos y olores. De todo cuanto esa persona nos hizo vivir o sentir. De un arrepentimiento tan profundo e incontrolable que puede llegar a asfixiar.

Salí de la pequeña sala unas horas después. Era más que necesario para mí renovar el aire de mis pulmones. Vi mi reflejo en los ojos de las personas que esperaban fuera. Hice caso omiso a sus palabras, a sus gestos. Sólo quería seguir mi camino y abandonar aquello, continuar precipitándome en el vacío de mis pensamientos. Entonces ella alargó su mano y me asió por el brazo.
Sabía que era ella por el tacto de su piel. Por la suavidad con la que sus dedos se apretaban en mi brazo. Por su olor. Y fue entonces cuando me sentí a salvo. Cuando la luz volvió a encenderse y todo desapareció. No pude hacer otra cosa que cerrar los ojos y sentir cómo unas diminutas lágrimas corrían por mi rostro, mientras un frio inesperado me calaba los huesos. Y sentí una sensación extraña de bienestar sobre la que se abatía una tristeza profunda e irremediable. Sentimientos tan lejanos encontrados en mí.

Me derrumbé sobre la silla y los dos nos mantuvimos en silencio. Con sólo mirarme podía ver lo que se hallaba dentro de mí. Era un don que la había acompañado durante siempre. Algo que apreciaba considerablemente.
Entre sus manos guió mi cabeza hacia su pecho, y no hice nada por evitarlo, sólo me dejé llevar. Sentí los latidos de su corazón. Lentos pero fuertes, retumbaban en todo su pecho como la imparable melodía de un reloj. Me sentía a salvo, como tantas veces cuando me abrazaba. Sólo ella conseguía provocar ese sentimiento en mí. Y sólo cuando lo creyó oportuno me dejó marchar.

Tomé la salida, ya más calmado pero aún vacío por dentro. De nuevo, aparecían rostros conocidos, acompañados de más palabras vacías que se hincaban en mi cabeza como un clavo ardiendo. Busqué la salida aún estando fuera, lo necesitaba. Comencé a caminar, y así, cuando quise percatarme de ello, me encontraba tan lejos que aunque quisiera no podría escuchar sus voces. Y allí estaba, solo, en un inmenso lugar alejado de todo y de todos. Donde sólo la tristeza me hacía compañía y donde los recuerdos consiguieron encontrarme. Una vez más, una avalancha de imágenes y sonidos me asaltó, dejándome caer de rodillas al suelo y llenando mis ojos de lágrimas. Y yo seguía haciéndome preguntas estúpidas a las que nadie podría contestar. Asustado y a la vez enfadado. Y es que me destrozaba el alma saber que ya no volvería a existir, que todo quedaba atrás y que pasaría a ser un recuerdo más, como otros tantos.


De repente, sin previo aviso, la oscuridad se apoderó de todo. Pero no sentí temor alguno, todo permanecía en calma y una paz absoluta me abrazó. Alcé la vista y pude contemplar una figura alargada. Sentí calor en el rostro acompañado de unas palabras: -No temas, todo estará bien.

A todos aquellos que me dejaron,
pero que siempre estarán ahí.

sábado, 22 de marzo de 2014

El buen hombre

Él era un buen hombre. Una de esas personas movidas por la bondad y el buen hacer. Todos en el pueblo le recordamos por su generosidad para con todos, y es que ya había acostumbrado a su mujer a llegar con las manos vacías cuando volvía del pequeño huerto que cultivaba, pues en el camino repartía entre sus vecinos todo cuanto llevaba a casa. Nos ofrecía con una gran sonrisa. Incluso aunque no lo quisiéramos, él siempre acababa convenciéndonos para que nos quedásemos con algo de lo que llevaba o lo dejaba tras la puerta sin decir nada.
Él era un hombre bueno. De esos a los que nunca oyes quejarse ni hablar mal del nadie. De esos que a pesar de haber sufrido, siempre han sabido encontrar el lado bueno de las cosas. Y es que contagiaba a la par que atraía a todo aquel que le conocía.

Ya en sus últimos años era fácil encontrarle en la calle. Le gustaba la luz, la vida. Se sentaba en la calle para ver pasar los días; para saludar, siempre animoso, a todos aquellos que pasaban ante él. Él siempre tenía tiempo, unas palabras, para todos nosotros. Un apretón de manos junto a algún chascarrillo que te sacaba una sonrisa.
Él quería a pesar de no poder. Y pese a todo, ya se fue.

Y es así, que aunque se haya marchado, en cada uno de aquellos que tocó con su bondad quede algo de él. De aquel buen hombre que siempre sonreía.
Y pese a que su bastón ya no toque el suelo, pese a que su figura ya no se dibujará contra la luz. El hombre bueno siempre quedará entre nosotros, y le seguiré saludando como siempre hacía.



En memoria de un buen hombre, Gabriel. Descanse en paz.

viernes, 7 de marzo de 2014

Con zapatos nuevos

En ocasiones estamos tan inmersos en nuestra propia rutina que no podemos ver lo que nos ofrece la vida, y aunque intentamos consolarnos pensando que llegarán tiempos mejores, que habrá algo mejor para nosotros, no hacemos nada para que ese momento llegue. Seguimos enfrascados en nuestra rutina, a caballo entre un mundo real y otro onírico en el que sobrevivimos al día a día de la mejor forma posible. Y es que nos aferramos demasiado al mañana, impidiéndonos a nosotros mismos vivir el presente. Soñamos despiertos más tiempo del que debemos, y entonces, llega el día en el que la realidad te empuja a un precipicio del que no ves el final, y es en ese preciso instante en el que te das cuenta de que tienes que cambiar bastantes cosas para poder salir de ese agujero negro en el que cada vez te sientes más atrapado.

Si algo he aprendido en estos últimos meses es que el cambio no viene por sí sólo, hay que luchar por ello hasta el final. Yo siempre he conseguido lo que me he propuesto, algunas veces antes de lo esperado y otras tan tarde que pensaba que no llegaría. Y si he logrado todo cuanto me he propuesto ha sido porque siempre he tenido esperanza y he luchado hasta el final por conseguirlo, sin rendirme ni darlo por imposible.
Ante mi se presenta una nueva etapa en mi vida, y soy feliz porque he logrado uno de mis objetivos y eso significa que puedo centrarme en el siguiente. Avanzar. No quedar estancado. Eso es lo que me hace feliz. Al fin veo cómo soy dueño de mi vida otra vez, cómo he dejado atrás un tiempo de penumbras en el que mi vida no avanzaba hacia donde yo quería. Un tiempo en el que me limitaba a contar los días que pasaban. Es cierto que en muchos momentos me dejé derrotar por esa corriente de negatividad que en algún momento nos asalta a todos, pero ahí tenía a mi familia, y a ella, para seguir remando en la dirección correcta. Todo ese apoyo incondicional jamás podrá ser recompensado. A ellos les debo tanto.
Ahora lamento no haber aprovechado más lo que me ofrecieron esos años, no haberlos aprovechado de mejor manera. Sé que no viví ese tiempo con la intensidad que debiera y siento que me he perdido experiencias, tiempo de mi vida que jamás recuperaré. Y sé que ahora el arrepentimiento no sirve de nada, ni para calmar conciencias, pero esta reflexión me sirve para evitar caer en ese error de nuevo. 

Al afrontar esta nueva etapa me he alejado de personas a las que quisiera tener cerca, pero la distancia no implica olvido ni falta de afecto. Es inevitable avanzar sin alejarte de personas o perder cosas en el camino, pero la vida debe continuar para todos.
Me siento afortunado por todo lo que tengo y por las opciones que se presentan ante mi. Soy feliz y eso es lo que cuenta, y lo que todos deben tener presente.

Quiero descubrir todo lo que la vida tiene que ofrecerme. Quiero escribir mi propia historia. Quiero vivir.

Un fuerte abrazo a todos y gracias por todo.

martes, 4 de marzo de 2014

Her

En cuanto supe de su existencia tuve ganas de verla, y tras hacerlo puedo asegurar que no me ha decepcionado, sino todo lo contrario, me ha parecido una historia compleja y completa de la cuál se pueden sacar muchas conclusiones. Her logra trasladar sentimientos y sensaciones a través de una historia típica pero original y poco, o nada, cotidiana. Es una de esas películas que deja huella tanto en la crítica como en el público, por su buen hacer y por la interesante historia que cuenta.

El guión de Spike Jonze se basa en dos géneros diferentes que han sido trenzados con maestría, dotando a la historia de dos puntos de vista bien definidos y los cuales serán bien recibidos por un amplio rango de espectadores. Podemos definir esta producción como un drama romántico y de ciencia ficción por todos los factores que convergen en ella, desde el guión hasta la interpretación, pasando por la ambientación, así como por la tecnología que aparece presente durante toda la película.
Her nos relata la historia de Theodore, al cuál le resulta complicado relacionarse con los demás y mostrar sus sentimientos, lo que le obliga a divorciarse de su mujer. Tras adquirir un sistema operativo basado en un modelo de inteligencia artificial e interactuar con él tal y como lo haría con una persona, se enamora, lo que le lleva a un dilema moral y personal sobre los sentimientos que se pueden procesar hacia una inteligencia artificial capaz de expresar emociones.

Partiendo del guión, podríamos llegar a pensar que no es más que una historia de amor un tanto peculiar como la de Andrew con Portia en El Hombre Bicentenario de Chris Colombus, pero, como ya fuera en aquel caso, no se limita a eso. Jonze analiza, no el tipo de sociedad que podremos llegar a ser o las relaciones que tendremos con nuestros aparatos electrónicos en un futuro, sino el tipo de sociedad que somos en la actualidad. Hoy en día no es complicado ver a alguien caminando por la calle mientras utiliza su teléfono móvil inteligente. Incluso nos sentimos más cómodos relacionándonos con nuestros semejantes mediante las nuevas tecnologías que en persona, esto hace que seamos una sociedad dependiente de los diversos aparatos electrónicos que abundan en nuestro día a día y que, por consiguiente, lleguemos a interactuar más con nuestros móviles, cuyo soporte se basa en un sistema operativo cada vez más inteligente.

De igual forma analiza la necesidad de comunicación y de relación del ser humano. Todos necesitamos compartir nuestras vivencias con otras personas y es algo que se refleja muy bien en cada personaje. Theodore busca durante toda la película alguien con quien compartir su vida, alguien a quien amar y por quien ser amado. Y tras varios intentos fallidos, tanto por su parte como por parte de las personas con las que intenta relacionarse, encuentra en la inteligencia artificial a esa compañera perfecta. Por otra parte, Samantha, al darse cuenta de sus posibilidades, también siente esa necesidad de relacionarse con otros.
Sólo al final, Theodore comprende que podrá tener una relación completa, con sus ventajas e inconvenientes, con una persona.

Por supuesto se pueden sacar más lecturas de esta compleja historia. Como la evolución desbocada en la que se encuentra la tecnología, a la que sucumbimos sin remedio. ¿Realmente podremos soportar avances tan desmesurados? ¿Estamos preparados para recibir tales bienes?
Esta producción también nos obliga a preguntarnos si es ético crear sistemas operativos, y no digamos ya robots, con capacidades tan avanzadas y tan semejantes a las humanas. ¿Realmente es necesario? La tecnología avanza sin límites.

En cuanto a la realización, Jonze logra representar toda esta historia con la belleza necesaria y sin complicarse excesivamente. Apoya su guión mediante la composición de los planos, en ocasiones algo largos, pero con un montaje dinámico con el que logra aplacar la lentitud que pudiera surgir.
Transmite con los planos los estados de ánimo por los que pasa Theodore, la situación en la que se encuentra. Incluso consigue crear planos y contraplanos en las conversaciones que mantiene él con Samantha. El empleo de primeros planos desde el teléfono móvil a modo de planos subjetivos de Samantha nos acerca a la visión que tiene el sistema operativo del mundo, considero que esta parte está muy lograda. Y es que mediante la realización, Jonze consigue incluir a Samantha como un personaje más.
Por otra parte, la estética usada, los colores y matices, aportan vistosidad a cada plano, llegando a transmitirnos con más firmeza los sentimientos mostrados por las acciones de los personajes o sus expresiones.
El uso de flashback está muy presente a lo largo de toda la película. Su uso es más que justificado y para nada interrumpe la trama principal sino que la complementa, mostrándonos cómo era Theodore y el motivo por el que llega a ese punto.
Todo esto se ve bien acompañado por la ambientación, la cuál apoya de forma considerable el discurso del realizador, así como la propia historia. En Her podemos ver un futuro cercano en el que las nuevas tecnologías están muy presentes en todos los sentidos, pero observamos un futuro posible, sin excentricidades. No vemos coches voladores ni edificios flotantes, es un mundo cercano en el que apenas se han dado cambios. Esto se puede interpretar de una forma simple. La producción da a entender que nuestra civilización se dirige con rumbo fijo hacia ese momento y que ocurrirá antes de lo que podría parecer. Y el claro ejemplo es que ya hay varias empresas dedicadas a investigar sobre cómo lograr una inteligencia artificial avanzada capaz de expresarse como una persona.

El aumento de edificios, y su altura, que se aprecia en la película muestra también la superpoblación a la que llegaremos. Y algo curioso es el vestuario, desacorde con lo que podemos esperar. Quizá algo anticuado. Lo que reivindican con esto es el bucle cíclico de las modas, que toda moda vuelve, con variaciones, pero vuelve.

La banda sonora y efectos de sonido son otro de los puntos fuertes de esta producción. Y es que se emplea con un fin muy interesante. La música, presente durante toda la película, sirve como nexo de unión entre Theodore y Samantha, para crear momentos y acompañar otros. Además, los efectos de sonido son bien usados para indicarnos cuándo comenzará algo, en un momento dado, o cuando acabará. Algo muy necesario cuando sólo es visible una de las partes de una conversación.
También resulta llamativa la voz de Samantha respecto a otros dispositivos o sistemas operativos, la cuál es más humana (con la voz de Scarlett Johansson). Esto llega a desconcertar aún más a Theodore, ya que en cierto momento se replantea que esté bien mantener una relación con un sistema operativo debido a las onomatopeyas que emite Samantha sin necesidad alguna.
Otro elemento a tener en cuenta son los silencios. Tan necesarios a lo largo de la película como desconcertantes en algunos momentos. Sirven para potenciar sentimientos o dar pausa en momentos de mayor frenetismo.

Joaquin Phoenix vuelve a dejarnos boquiabiertos con un personaje al que sólo él podría dar vida. Es uno de esos actores carismáticos capaces de crear personajes únicos a los que aporta lo necesario para convertirlos en los pilares fundamentales de una producción. Ya lo hizo con Gladiator de Ridley Scott o en Two Lovers de James Gray. Phoenix asume con gran talento el rol de ser el personaje sobre el que cae el peso de toda la producción en Her. Él debe ser el reflejo de todos los sentimientos que aparecen en la película, sobre él recae la responsabilidad de transmitir al público una relación de pareja en la que sólo vemos una parte. Y lo hace verdaderamente bien, consiguiendo que nos olvidemos de todo para centrarnos en los sentimientos de Theodore.
Al otro extremo de esta rara relación tenemos a Samantha, a la que pone voz Scarlett Johansson. Un papel complicado de interpretar, un doblaje, más bien, con el que Johansson ha moldeado a un personaje que en ocasiones parecía aparecer en pantalla. No tener cuerpo físico no impide a Samantha estar muy presente en todo momento. Es un personaje complejo que evoluciona a lo largo de la película, el cuál se va descubriendo a si mismo y se plantea cosas imposibles para un sistema operativo. Gracias a los efectos, al doblaje y a unos diálogos más que interesantes entre ella y Theodore, Samantha es un personaje en toda regla.
Y en este extraño triángulo amoroso aparece Catherine, la exmujer de Theodore, interpretada por Rooney Mara. Un personaje aparentemente obviable pero necesario que da sentido al conjunto. Ella representa todo lo que busca Thedore pero con lo que no puede convivir.

Amy Adams interpreta a Amy, el personaje puente para Theodore entre lo real y lo virtual. Asiste como buena secundaria al protagonista e insufla aire fresco cuando es necesario. Partícipe activa en las cuestiones que Theodore se plantea y en las que ella misma cae. Su personaje sirve como puente hacia la realidad, hacia las relaciones reales, para Theodore. 

No podemos olvidar las aportaciones a la producción de Olivia Wilde, que hace una breve pero intensa aportación y de Portia Doubleday que se mete en la piel de un personaje complicado pero significativo para la relación entre Samantha y Theodore.

Her es una de esas obras que roza la perfección narrativa. Una de esas películas que remueven conciencias y hacen disfrutar al público mientras ven la película, y que invitan a reflexionar después. Un análisis del tipo de sociedad que llegaremos a ser a corto plazo, de la forma en la que expresaremos nuestros sentimientos y en la que viviremos las relaciones.
Jonze ha creado arte visual y sonoro con un guión espectacular y muy original, con mensaje. Una producción que merece la pena ser vista.
En ocasiones puede resultar densa, pero en su mayoría es una película dinámica y que transcurre de forma natural.

Ésta es una de esas películas que todos deberíamos ver.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Paro en "Adiós, amor"

Lamento comunicar que debido a causas (que no problemas) personales se cancela temporalmente el proyecto "Adiós, amor".
Tendréis nuevas noticias cuando el proyecto se reinicie.
Gracias a todos por el interés.

Un saludo.

domingo, 16 de febrero de 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados

La última película de Trueba nos invita a vivir con los ojos bien abiertos. No sé cuanto hay de ficción y realidad en esta película que bien podríamos definir como una road movie con unas gotas de western, una pizca de drama y un buen chorreón de comedia, pero si algo queda claro es que es un canto a la superación ante los problemas, un grito de ayuda que es socorrido.

Trueba firma un guión bien estructurado que retrata de forma excelente a la sociedad española de los años 60, cuando una España más cultural e intelectual, más progresista, comienza a hacer frente a una España más conservadora y embrutecida. El guión mama de la historia de Juan Carrión, un profesor de inglés que enseñaba a sus alumnos mediante las canciones de los Beatles y que decidió ir a Almería, tras enterarse de que Lennon rodaba una película en este lugar, para que le ayudara a completar la letra de algunas de sus canciones que él mismo había transcrito. Aunque muchos elementos habrán sido incluidos para tener una historia más compleja y completa, la base es respetada en el guión, lo que hace que aún resulte más entrañable.
Los diálogos aportan dinamismo y chispa en los momentos en los que la acción es menos relevante. Son dinámicos y fluidos; originales y muy veraces. Cuando la trama se vuelve más densa, el diálogo es el contrapunto que le da ese toque cómico que resta algo de tensión, haciendo que durante toda la película se instaure ese aire de buen rollo. Y todo ello respetando, en todo momento, la ambientación.
Las acciones también juegan un papel importante para con el discurso audiovisual, afianzando el mensaje que trata de transmitir en todo momento la producción, y de igual manera, sirve como vía para mostrar la personalidad de los actores, el por qué de su comportamiento.

La estética general con la que se ha tratado a esta producción no podía estar más cuidada y ser más fiel. La fotografía, acompañada por el vestuario y maquillaje, y la ambientación de las localizaciones, transmite con fidelidad ese aspecto de una España sesentera. Los colores pasteles y a la vez vibrantes proporcionan una agradable sensación que armoniza con todo lo demás.
Tanto el vestuario como los decorados y los elementos empleados en la película, no desentonan en ningún momento con el ambiente histórico en el que se localiza la historia. Todo ha sido cuidado con esmero para que nos sintamos totalmente inversos en la película sin que nada nos haga perder el interés. No cabe duda de que está muy bien ambientada y que consigue trasladarnos a esa época pasada, a ese preciso momento.
En cuanto a la realización, no podría ser más aceptable. La composición de los planos es la adecuada, sin desentonar con el mensaje y acompañando, en todo momento, en forma de imágenes, lo que los personajes expresan. De igual forma, los tiros de cámara no se salen de lo normal en este tipo de películas, sin movimientos ni encuadres aberrantes o injustificados. Trueba no sobrepasa el límite de lo correcto, creando planos imposibles y demasiado barrocos, imposibles de digerir para los espectadores, y si hace que la película sea fluida y muy vistosa. Su realización y montaje es dinámico, y esto se agradece. Si bien es cierto que, tanto de guión como de realización, sobra una parte que habría quedado mejor (para mi gusto) si se hubiese representado de una forma más sutil. Se vuelve a caer en el error de mostrar en lugar de insinuar, que siempre queda mejor, y más en una película en la que reina el buen hacer. Creo que la parte de sexo, más o menos explícita, de la película se podría haber tratado de otra forma, encajándola mejor en el conjunto y no metiéndola con calzador en una historia, en la que además, no era necesaria. La tensión sexual se puede mostrar de muchas formas, incluso las escenas de sexo. Insinuar, dejar a la imaginación trabajar, es otra forma de realizar.

Las localizaciones hacen justicia a la historia pero quizá no a la provincia de Almería. Conociendo un poco la provincia, creo que se podría haber aprovechado mucho mejor el bellísimo entorno para las tomas. Haber localizado para las acciones lugares más emblemáticos y reconocibles. Los planos habrían quedado con un fondo inmejorable y las acciones, además de la historia, se habría enriquecido.

La banda sonora es significativa, con los Beatles siempre de fondo. Toda canción ha sido escogida a conciencia para potenciar esa inmersión temporal a la que nos somete la película. La música es una fiel compañera de cada secuencia en la que se ha empleado, y que sirve para potenciar lo que la acción o la realización transmite.
En esta película se ha logrado que la banda sonora y la imagen coincidan en un mismo punto, en la misma finalidad de transportarnos hacia una época pasada.

Por supuesto, y como no podría ser de otra manera, los actores en este caso hacen que la película sea aún más entrañable. Javier Cámara es el encargado de dar vida a Antonio, el profesor de inglés que decide viajar a Almería para conocer a Lennon. Aunque pueda parecer que su personaje no huye de nada, es todo lo contrario. Huye de una realidad que le atormenta. No va en busca de Lennon sino de sí mismo, de un cambio que lo obligue a emprender un nuevo rumbo. Va en busca de un sueño y se encuentra con un reto que debe superar.
Quizá no sea el mejor papel de Javier Cámara, pero sí es uno de los mejores. Hace que su personaje sea cercano, que sea querido, transmitiendo bondad e inocencia, pero también responsabilidad y razón. Javier ha creado un personaje con el que todos querríamos compartir viaje, alguien de quien se puede aprende y en quien se puede confiar. Ha demostrado, una vez más, que no es un actor encasillado y que puede afrontar cualquier papel con total confianza. Cámara es un actor de altura.

Belén, interpretado por Natalia de Molina, es una joven sin rumbo que parece escapar de algo. Quizá de una España opresora y de cotillas, de normas dictatoriales que crean obligaciones absurdas. De la moralidad que se escandaliza con facilidad. Ella, como los demás personajes, encuentra sus respuestas demasiado lejos de casa, y de todo, pero logra algo muy difícil en la sociedad de entonces, decidir por ella misma.
Natalia de Molina ha sabido interpretar ese misterio que envuelve a su personaje durante toda la producción. A pesar de ser una actriz con pocas tablas se ha enfundado a su personaje de forma magistral, sin mostrar flaqueza en ningún momento; asentada y con seriedad. De igual forma, a afrontado cada situación por la que pasa su personaje con naturalidad y sin sobreactuaciones o parafernalias que pudiera afectar de forma negativa al personaje.

Y el tercero en discordia en este tranquilo y revelador viaje es Juanjo, al que pone rostro y voz Francesc Colomer, un joven que en un momento de rebeldía decide abandonar el régimen dictatorial de su padre para encontrar un lugar en el que comenzar una nueva vida en la que él pueda decidir sobre sí mismo. A lo largo de todo el metraje comprobaremos cómo Juanjo madura y comprende que la vida es más complicada de lo que en un principio parece.
Francesc Colomer vuelve a la gran pantalla tras Pan Negro de Agustí Villaronga, y vuelve por todo lo alto, dando vida a un personaje completo que pasa por diversos estados de ánimo. Un personaje que crece con la película y al cuál él ha sabido guiar por ese peculiar camino por el que debe andar todo adolescente. Su juventud y su falta de experiencia se ven compensadas por su talento y esfuerzo en crear un personaje real y vivo, lleno de expresiones y de gestos.
Y anclado a Juanjo está su padre, un hombre con carácter conservador y padre de familia numerosa que lleva a rajatabla las normas de su casa. Jorge Sanz nos sorprende gratamente con un personaje en el que no parece encartar pero al que logra dar vida gracias a su talento y a su experiencia. Un actor mítico del cine español que ha creado un secundario que bien haría sombra a más de un protagonista. Sanz ha creado un personaje real, duro. Ha logrado su propósito, que no era otro que representar el rol de una época complicada.

Y como guinda de este pequeño pero lucido pastel, tenemos a Ramón Fontseré que interpreta a Ramón, el chamán que ayuda a cada uno de los protagonistas a encontrar su hueco en el mundo. Un hombre peculiar que vive con sus propios fantasmas y que se ha resignado a una vida tranquila en la que la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas. Un hombre arisco pero correcto y leal. Un buen hombre, al fin y al cabo.
Fontseré hace bien su trabajo y demuestra su experiencia, volcándose con el personaje y consiguiendo que se convierta en un secundario imprescindible.
Otra secundaria reseñable es Ariadna Gil que pone rostro a la madre de Juanjo, el estereotipo perfecto de mujer y madre protectora y cuidadora de su familia en los años sesenta. De ese tipo de mujer que llevaba la casa y estaba en una lucha constante por mantener su familia unida, y Ariadna transmite todo esto en cada uno de sus apariciones en pantalla.

Si algo hay que reprochar es la mala actuación de algunos de los figurantes con texto. Bien se podrían haber esforzado en formarlos o haberlos dado mejores directrices antes de lanzarlos ante las cámaras a su suerte. Hay que cuidar la figuración para que el resultado final sea una película buena en todos los aspectos.

Vivir es fácil con los ojos cerrados lanza el mensaje de que todo se puede lograr si empujamos nuestros propios límites y creemos en nosotros mismo. Que con esfuerzo y dedicación podemos hacer nuestros sueños realidad.
También trata temas que aunque puedan parecer de otra época lejana, nos afectan hoy día. Mediante la realización, e incluso la interpretación de los actores, Trueba parece condenar el maltrato infantil, y también critica duramente que una mujer no pueda decidir sobre sí misma como en el tema del aborto. Al igual, retrata muy fielmente una sociedad esclava por unos ideales anticuados y maltratada por la autoridad. 
Trueba también nos muestra una Almería pobre y embrutecida. Quizá ha maltratado injustamente a una población basándose en prejuicios desmedidos, pero creo que ha retratado, con más o menos atino, a la sociedad almeriense de aquella época.
Si hay algo que reprocharle es la secuencia de sexo explícito gratuito con la que rompe el ritmo de la película. Creo que esta parte se podría haber obviado del guión o haberla realizado de otra forma. No es necesario mostrar para que el espectador comprenda que ocurre algo. A veces es mejor, y más barato, sugerir con sutileza que enseñar.  Hay que dejar algo para la imaginación.


Esta es una película llena de color que dejará a todo el que la vea con buenas sensaciones. En ciertos momentos puede resultar lenta, pero sus diálogos sofocan este problema muy satisfactoriamente. No es una película recomendable para todos los públicos, ya que puede resultar aburrida para esas personas que no comprendan este tipo de cine. Esta es una de esas películas que remueve conciencias con sus diálogos, que transmite mensajes con los acontecimientos por los que pasan sus personajes y que engancha con su realización.

Y recordad, hay que vivir con los ojos bien abiertos.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Kick-Ass

Kick-Ass o cómo tratar de parodiar el género de superhéroes y que el resultado sea una película de superhéroes más que aceptable.
Así se podría definir esta producción basada en el cómic de Mark Millar, cuyo guión ha sido escrito y dirigido por Matthew Vaughn. Y en realidad, así lo definiría mucha gente tras verla, pero yo creo que va mucho más allá de una simple parodia. Vaughn logra insuflar aire fresco a un género que comienza a estar trillado mediante una realización que respeta los encuadres de las viñetas de un cómic, una banda sonora bien escogida, unos efectos especiales dignos y un casting acertado que, con total seguridad, a más de uno dejará con la boca abierta.
Y es que Kick-Ass es realmente fiel, no sólo a la historia del cómic (salvando ciertos elementos), sino también al estilo.

La historia es en apariencia un verdadero despropósito, pero con el paso de los minutos descubrimos que es algo más que una historia absurda. Lanza un claro mensaje atemporal que logra calar en todo el mundo.
Dave (Aaron Johnson) es un estudiante de instituto al que le apasionan los cómics. Su vida es pura rutina hasta que un día decide convertirse en un superhéroe. Tras algunos desafortunados inconvenientes logra la deseada fama y en su patrullar rutinario se encuentra con otros dos superhéroes, Hit Girl (Chloe Moretz) y Big Daddy (Nicolas Cage), los cuales luchan contra la red del mafioso Frank D´Amico (Mark Strong). Al comprobar que no puede estar al nivel de ellos, decide dejarlo para continuar siendo un chico normal, hasta que aparece Bruma Roja (Christopher Mintz-Plasse) para despertar de nuevo su interés. Una serie de acontecimientos imprevistos pondrá a prueba las alianzas y habilidades de cada uno de ellos.

Sin duda es una historia de superación que deja claro desde el comienzo que cualquier persona puede ser aquello que se plantee. Es un canto a la superación personal envuelto en una historia entretenida y auténtica en el que se alzan valores como la amistad, la entrega y la exigencia personal, y la fidelidad. Sin olvidar también que nos invita a no confiar demasiado en aquellos que no se muestran transparentes desde el principio.
El guión es una buena adaptación del cómic aunque algunos detalles se han transformado considerablemente en referencia a la historia original, y la película es una magnífica adaptación del cómic gracias a la cuidada realización.

La fotografía, el uso de colores llamativos, los movimientos de cámara, la puesta en escena y los encuadres contribuyen a que la estética de la película sea lo más parecida a un cómic. Sin dejar a un lado las coreográficas peleas que mantienen Hit Girl y Big Daddy contra los numerosos enemigos que pueblan abundantemente los planos en cada escena de lucha. O la escenografía, en la que cada detalle se ha tenido en cuenta. Al igual que en el vestuario o las localizaciones, más que apropiadas para la ocasión.
Los efectos especiales son la guinda de esta producción. Sorprendentemente buenos y realistas. No esperaba ver tales efectos en esta película, en la cuál todo ha sido tratado con suma seriedad, y como no podía ser menos, los efectos especiales también.
Cada uno de los elementos que conforman el todo de este proyecto ha sido llevado a un mismo nivel para lograr esa sensación de cómic en movimiento de una forma digna, sin añadir parafernalia inapropiada o elementos que pudieran ocasionar un efecto contrario.

También hay que hacer mención especial a la banda sonora, la cuál ha sido escogida con buen criterio y cuya función no es otra que apuntalar las sensaciones que se transmiten con la realización y el guión en cada momento. Es la banda sonora que llevaría el cómic, la que más de uno escucharía en su cabeza al ojear el cómic de Kick-Ass. Para los amantes del cine más de una canción será reconocible de otras películas, ya que aparecen canciones usadas en películas como 28 días después o Sunshine, ambas de Danny Boyle.
Los efectos sonoros han sido bien integrados, por lo que no parecen para nada artificiales ni desentonan con la acción a la que se les vincula.

El excepcional reparto de Kick-Ass es lo que completa este proyecto. Aaron Johnson es el encargado de dar vida a Dave y a su alter ego, Kick-Ass. Es el actor perfecto para el papel. De apariencia tímida y débil, otorga al personaje el aspecto acertado de chico corriente que se enfunda en un "disfraz" de superhéroe. Y su interpretación, tanto cuando está en la piel de Dave o de Kick-Ass, es espléndida. Se adapta a cualquier rol sin problemas, transmitiendo esos matices que hacen las dos personalidades diferentes y, al mismo tiempo, manteniendo esa característica que los une.
Aunque pueda parecer que a Johnson le pese su juventud, quien siga la trayectoria de este actor sabrá que está más que preparado para afrontar papeles así, al cuál se le ha visto en diferentes tesituras, afrontando papeles de diferentes niveles con total seguridad. Johnson aporta al personaje ese halo místico al alcance de pocos que otorga una profunda conexión entre el espectador y el personaje.

Chloe Grace Moretz es quien interpreta a Hit Girl, que desde su primera aparición como heroína consigue dejar a todo el mundo con la boca abierta. Pese a su juventud, la actriz se enfunda un personaje complejo y logra salir airosa de toda situación. Si bien es cierto que su personaje en ciertos momentos parece demasiado previsible e irreal, es meramente por cuestiones de guión, ya que Moretz afronta cada escena con seriedad y profesionalidad, dotando a su personaje de rudeza y explosividad cuando es Hit Girl; y de dulzura cuando se quita la máscara.
Esta joven actriz ya demostró sus tablas en proyectos como Let me in de Matt Reeves, y una vez más deja claro con una actuación más que digna que tiene una proyección desmesurada en el mundo del cine. A buen seguro veremos en el futuro bastantes proyectos en los que participe.


Pero sin duda, el secundario de lujo de esta película es Nicolas Cage, que pone rostro a Big Daddy. Por todos es conocido su gusto por los cómics y cada vez es más visible por su participación en diferentes proyectos basados en este medio audiovisual. No hace falta decir lo que Nicolage Cage ha supuesto para la industria cinematográfica, su aparición es sinónimo de éxito en la mayoría de lo casos. Su dilatada carrera es el ejemplo de un actor completo y sin complejos capaz de asimilar cualquier rol con totales garantías de que mejorará al personaje, sea cual sea.
En este caso, Cage, anula todo prejuicio sobre que él pueda encargarse, o no, de interpretar a un superhéroe gracias a una actuación inmejorable. Realmente consigue crear un superhéroe serio que se mueve por un motivo justificado. Debo reconocer que fue una sorpresa verlo interpretar a Big Daddy, que con el paso de los minutos me agradó considerablemente.

Y el rol de villano corre a cargo de Mark Strong que se mete en la piel del mafioso Frank D´Amico. Desde el comienzo me pareció un Lex Luthor con menos clase y más cómico. Mark ha sabido mantener ese pulso firmemente para que su villano se mantuviese entre los dos extremos de una forma elegante.
Como aliado tiene a su hijo, interpretado por Christopher Mintz-Plasse, el cuál también se enfunda el traje de Bruma Roja. El personaje de Christopher es una herramienta y esto lo transmite de maravilla desde que se enfunda el traje. Hace que su personaje irradie ternura e inocencia en ciertos momentos y que sea odioso en otros tantos. Y al igual que Mark, lo consigue mediante una interpretación correcta aunque sin demasiada relevancia.

Cada actor logra su cometido en cada uno de sus papeles, resaltando las actuaciones de Aaron Johnson y de Chloe Grace Moretz, los cuales han dotado a sus personajes de una carisma difícil de conseguir. También hay que hacer mención de la actuación de Nicolas Cage, que agradará hasta a los más escépticos.

Kick-Ass puede parecer una película destinada a los fanáticos del mundo del cómic, pero creo que más bien es un drama disfrazado de cómic que trata de transmitir un mensaje positivo a todos el mundo. La realización apoya en todo momento el discurso del guión y la banda sonora es más que apta.
Además, es una de esas películas que gusta
a todos por el carisma de sus personajes, sus escenas de acción y lo que transmite desde el minuto uno.
Que los prejuicios no os impidan ver esta película.

domingo, 19 de enero de 2014

Una mirada en la oscuridad

En un principio era reacio a ver esta película, y puedo asegurar que, incluso ya casi al final de la misma, se me había pasado por la cabeza dejar de verla en varias ocasiones. Pero no podía hacerlo, tenía algo que me obligaba a terminar de verla. Sentía la imperiosa necesidad de descubrir el resultado final del puzzle tras unir todas las piezas.

Richard Linklater escribe y dirige esta adaptación de la novela homónima de Philip K. Dick, que nos traslada a un futuro (no parece muy lejano) en el cuál EEUU mantiene una incesante lucha, con interesantes y vanguardistas medios tecnológicos, contra una nueva droga que provoca una degeneración paulatina del cerebro y una adicción sin precedentes. La historia se centra en Fred, bien interpretado por Keanu Reeves, un policía con trastorno de personalidad encargado de hallar el origen de estas drogas, denominadas D (de dead. En los países castellanoparlantes se nombra como M de muerte). Fred debe lograr pruebas para atrapar a un grupo de narcotraficantes en el cual se encuentra su álter ego, Bob Arctor. Este "peligroso" grupo lo forman su pareja Donna (Winona Ryder), sus dos amigos James Barris (Robert Downey Jr.) y Luckman (Woody Harrelson), y el pirado de Freck (Rory Cochrane).

Ésta es una historia rara, llena de contradicciones e imposibles paralelismo que pueden hacer que la película no se entienda. Es una verdadera locura que el realizador ha sabido interpretar bien. Huelga decir que ha llevado a la perfección el universo de Dick, transmitiendo en todo momento la misma confusión que sienten sus personajes, la misma locura, trasladándonos a ese entramado conspiratorio en el que todos se ven envueltos y del cuál no podremos descubrir nada hasta el final. Y éste es, sin duda, el motivo por el cuál la película nos mantiene clavados frente a la pantalla, el no poder descifrar la verdad de todo hasta el mismo final. La curiosidad por descubrir de qué trata realmente todo este aparente desaguisado. Los descubrimientos al final de la película son bastante sorprendentes e inimaginables.
Pero todo esto, al igual que una ventaja, también puede suponer un inconveniente. Habrá a muchos que esta película les pueda resulta demasiado densa y aburrida al no encontrar explicación a ciertos acontecimientos. Esta es una de esas historias que nos invita a pensar, a involucrarnos con la misma para tratar de entender todo lo que ocurre.
Es interesante ver cómo, tanto el escritor como el guionista, tratan temas como lo dañino que son las drogas sobre el ser humano y sus consecuencias. Y de esto deja constancia, sobre todo, con el personaje de Cochrane ya en la primera secuencia. Creo que es un mensaje que se transmite durante toda la película y el cuál alcanza su máxima expresión en la última secuencia. Cuando Fred parece una marioneta en lugar de una persona.
De igual manera, la historia nos hacer ser conscientes de la fragilidad de la memoria, la consciencia y la identidad misma. Cualquiera o cualquier cosa nos puede hacer dudar de nuestro Yo hasta el punto de destruirnos. Es algo que debe hacernos, cuanto menos, recapacitar sobre la importancia de nuestra memoria y lo mucho que debemos cuidar y fortalecer nuestro cerebro.
También son importantes las conspiraciones entre el grupo de narcotraficantes, que nos muestran la capacidad de las personas para sobrevivir ante los demás. El que luchen anteponiendo su integridad personal a la del grupo en un "todo vale mientras yo salga airoso". Hay que hacer mención especial a las relaciones entre ellos, donde cada uno tiene su rol dentro del grupo.
Otra cosa a tener en cuenta es la privación de intimidad que sufren los personajes, expuestos constantemente a las miradas indiscretas de unos terceros que poco o nada tienen que ver con ellos. Se podría tomar como una crítica a la falta de libertad y el excesivo espionaje que llevan a cabo gobiernos, y hasta empresas, con los ciudadanos. Muy de moda últimamente...

Algo bueno de esta película es que hay detalles de la historia, pequeñas acciones que casi pasan desapercibidas, que son relevantes al final y que nos hacen decir eso de: "Claro, por eso hizo esto o lo otro". Por otra parte, el bombardeo de información es tal que puede llegar a costar asimilar ciertas cosas. Además, los diferentes saltos entre secuencias y paralelismo de la historia pueden llegar a confundir si no se está muy atento.

En lo referente a la realización, Linklater se ha servido de la técnica rotoscópica (rodar con personas reales cuya imagen se dibuja después) para añadir elementos de ciencia-ficción, como los trajes cambiantes, y para crear las alucinaciones que sufren los personajes por culpa de las drogas. Esta técnica le permite, además, acercarse a ese mundo de demencia y sin sentido de la novela de Dick. No olvidemos que es más fácil añadir elementos en la animación.
Los planos son estéticamente bonitos y bastante acertados. Además, el empleo de las cámaras de vigilancia para ciertos planos aporta dinamismo. Así como el suave vaivén de los dibujos, que apuntala la demencia que reina en toda la producción. Hay una parte en la que James Barris y Frek llevan a cabo una acción cotidiana, pero con cierta importancia en la historia, que podría haber sido eliminada y en lugar de eso, la han acelerado para no perjudicar la continuidad de la trama principal. Creo que es una técnica que se ha empleado bien.
La puesta en escena es simple aunque bien compuesta, dando sentido a lo que dice el guión. En cuanto a la escenografía, las localizaciones son verosímiles y los decorados son acordes a lo que acontece en cada uno de ellos.

La banda sonora es casi inexistente, apenas un par de piezas muy sutiles hacen acto de presencia a lo largo de toda la película en momentos puntuales. Realmente, la BSO aparece cuando se la necesita, en momentos de tensión o de reflexión para potenciar lo que se ve en pantalla. Apenas hay más que reseñar en este apartado. La música de esta película pasa inadvertida.

Me sorprendió de esta película el reparto, que aún estando dibujados no pierden ni un ápice de sus expresiones ni de su interpretación. Es bastante curioso ver en versiones animadas a Reeves o a Downey Jr.



Keanu Reeves se ve en la complicada tarea de interpretar dos personajes diferenciados, y contrarios, y al mismo tiempo, con la misma esencia. Su personaje pasa por varios estados y debe comportarse de forma diferente según el lugar en el que esté. Considero que Reeves ha salido airoso de esto y ha conseguido dar el toque necesario a su personaje, dándole verosimilitud a su texto.
No es que Reeves sea un gran actor, pero ha sabido darle ese punto de carisma a su personaje para crear un vínculo con el espectador. Siempre ha logrado que las producciones en las que ha participado sean un éxito.
Acompañándole, como peso pesado del reparto, está Robert Downey Jr. que da vida a uno de los amigos de Bob Arctor, James Barris. Robert siempre dona algo de sí mismo a sus personajes. Esa ironía y aires de superioridad que le vienen al pelo a su personaje. En este caso se convierte en el listo del grupo, sabiendo lo que tiene que hacer y de la forma que lo debe hacer. A caballo entre la lealtad y la corrupción.
Ha llegado a convertirse en un actor cotizado y con actuaciones como esta confirma su buen estado de forma delante de las cámaras. Es un actor con fuerza interpretativa, capaz de llenar toda la pantalla. En esta ocasión es un secundario de lujo que actúa como un protagonista. Muy fiel a su estilo.Otro actor conocido es Woody Harrelson, que hace del otro amigo de Arctor. Luckman tiene un rol muy definido dentro del grupo y no es otro que ser el bufón. Harrelson ha creado un personaje afectado por las drogas, de tal forma, que nos olvidamos del actor para centrarnos en el personaje. Ha sabido adaptarse a las exigencias de su personaje y lo ha dotado de una personalidad única sin caer demasiado en clichés. No podemos olvidar que Harrelson es un secundario de lujo y en esta producción actúa como tal.

Como compañero, de pasada, de todos ellos está  Freck, interpretado por Rory Cochrane. Freck es el personaje más afectado por las drogas, el que comienza a sufrir los verdaderos males de la misma. Cochrane interpreta con bastante acierto a un personaje breve pero intenso que aporta a la historia datos importantes sobre lo que sucede al consumir drogas. Es una herramienta útil.
Y por último, y no menos importante, la pareja de Arctor, Donna. Winona Ryder es la encargada de dar vida a este personaje. Una mujer que presenta muchos interrogantes y que aparece en momentos puntuales pero precisos. Winona hace una actuación aceptable, sin más. Es el toque de sensualidad de la película pero no actúa como gancho. Un personaje que se vuelve importante inesperadamente.

En verdad, todas las actuaciones no tienen mucho que destacar. Cada uno está en su sitio, sin asomar la cabeza demasiado. Sí es cierto que Downey Jr, logra destacar por una actuación al nivel que ya nos tiene acostumbrados. Los demás están en su línea.

De esta producción me quedo con el claro mensaje que ofrece. Por mucho que creamos, nunca controlamos lo que pasa a nuestro alrededor, y mucho menos las drogas. Como a Fred, si no se anda con cuidado podemos caer en un abismo del cual nos será imposible salir. La droga es como el fango en el que te hundes cada vez más y en el que cuanto más metido estás, menos posibilidades tienes de salir. Por ello hay que saber abandonar a tiempo y no autoconcienciarnos de que nosotros controlamos, por que no es así.


Como dije al principio esta película es rara, pero es rara a posta. Es de ese tipo de cine que no pueden ver todos los públicos porque nos presentan una historia un tanto compleja contada de una forma aún más compleja. Invita a pensar en el transcurso de la misma y los días posteriores tras haberla visto.
Es una producción con alma de cine independiente apta sólo para aquellos que no se aburran cuando las tramas parezcan incoherentes. Ese tipo de cine complejo que va más allá de contar una mera historia, que trata de llenar las conciencias de mensajes claros.
Es una película espesa y con mucho ruido de la que puede costar sacar algo en claro. Aún así puede resultar interesante por su atractiva estética y su reparto. Pero no es recomendable si se busca algo fácil de digerir.

sábado, 4 de enero de 2014

Una oferta que no podrás rechazar

Como bien reza el título de esta publicación, Stanley & De Marco nos ofrece una irrechazable y exquisita variedad de platos italianos servidos con una atención ejemplar y en un lugar más que acogedor.
Un genuino restaurante italiano que nos traslada a través de los sentidos a la misma Italia.

Todo comenzó la tarde del uno de enero del recién estrenado 2014, cuando mi pareja propuso que cenáramos fuera. Tras plantear varios lugares a los que ir, decidimos ir a un restaurante italiano en el que ella ya había estado y el cuál me vendió con un rotundo éxito.
Llegamos al sitio y pudimos aparcar sin problemas, algo muy importante y a tener en cuenta. No teníamos reserva y pensamos en la posibilidad de que no pudiéramos cenar, ya que en esta clase de sitios debes reservar mesa con bastante tiempo (es lo más recomendable). Aún así, entramos a probar suerte.

Ya, antes de entrar, la fachada deja entrever que es un restaurante que cuida la presencia y que no sólo
Nos recibe el bar que, gracias a su decoración, nos muestra una parte de lo que será el resto y ayuda a la comunión del comensal con el restaurante y su comida, que no sólo alimenta el gusto sino también la vista. Nada más entrar, todo esto se confirma.
Nos atiende un maître con buenos modales e inmejorable presencia que nos invita a pasar al comedor, aún sin tener reserva. Nada más pasar al comedor, separado del bar por un biombo colocado de forma estratégica, no pude evitar mirar a todas partes, y es en ese momento en el que empieza la cena.
El comedor es acogedor, quizá un tanto pequeño, por lo que es aconsejable reservar y no arriesgarse a ir para encontrarte sin mesa y con la consecuente espera. La decoración tiene pequeños detalles que la hacen única e interesante. Cada detalle está minuciosamente cuidado, desde los cuadros escogidos para decorar la pared hasta el jarrón con flores secas que hay sobre cada mesa. Todo sirve para que el comensal se sienta arropado por un mar de detalles que logran que todos los sentidos se centren en el único objetivo de disfrutar de una agradable velada.
Me llama la atención un segundo piso sobre la zona de la cocina. Poco después, mi pareja me explica que ahí es donde se sitúa el pianista para deleitar a los comensales con música en vivo. Según me han informado, la música en vivo sólo se da los fines de semana. A mi, la música en vivo en un restaurante siempre me ha parecido un plus impagable que mejora una cena, o una comida, de forma considerable.

Enseguida se acerca un camarero y nos deja un par de cartas sobre la mesa, la cuál me parece muy original. Antes de abrirla, esperaba platos innombrables y a un precio desorbitado. Nada más lejos de la realidad. Me encontré con una carta muy variada, tanto en pastas como en carnes y pescados o, como no podía ser de otra manera, pizzas. En la carta también se incluyen los postres.
Fue difícil escoger entre la cantidad de platos que había. En un principio pensé en una pizza. Vi una pasar por mi lado, no eran demasiado pequeñas.Una persona iría bien comida con una pizza de este restaurante. Pero pensé que era hora de probar algo diferente, por lo que pedí Spaghetti de Porto Bello. No recuerdo el nombre del plato que pidió mi pareja, pero sí recuerdo que estaba riquísimo. Era pasta con setas.
Tras pedir los platos, nos trajeron una botella de agua que habíamos pedido y un plato de queso fundido junto con unos picolines de pan para picar algo mientras esperábamos a que llegara la comida. Otro detalle a tener en cuenta que parece extenderse por los diferentes restaurantes de toda España.
La comida no tardó demasiado en llegar. Y como era de esperar, comí con la vista y el olfato antes de degustarlo. Los platos estaban bien presentados y en una vajilla más que adecuada. Estaba todo tan delicioso que me resistí a dejar nada en el plato.


La cena fue tranquila. El hilo musical estaba tan integrado con la decoración, la comida y el trato del personal, que apenas era perceptible. El ruido ambiental no era demasiado elevado, por lo que mantener una conversación a un nivel normal no fue misión imposible.
Los camareros intervienen lo justo y necesario, sin ser pesados ni crear situaciones incómodas. El espacio para comer es el adecuado para no sentirte invadido por otros comensales.
Por un momento, pensé en que todo saldría por un pico bastante interesante. Cuando todo en un restaurante es bueno, el precio también lo suele ser. Cuando el camarero nos trajo la dolorosa (factura), quedé aún más prendado de este restaurante. Habíamos comido hasta reventar y en un sitio bastante bueno por apenas 20 euros. Por supuesto, esto propició que saliera más que satisfecho del restaurante.

Stanley & de Marco ofrece una carta variada y de calidad a precios populares. Una pareja puede comer bien por menos de 25 euros o darse un buen banquete por no más de 40 euros. La atención de su personal junto con la acertada decoración, ofrecen al comensal un lugar único en el que disfrutar de una buena comida. Además, todo acompañado, los fines de semana, por música en vivo.
Cabe destacar, también, que disponen de servicio a domicilio, aunque para disfrutar de la experiencia completa, lo mejor es ir a degustar buena comida italiana al restaurante.
No he estado en muchos restaurantes italianos en la ciudad de Almería, pero estoy completamente seguro de que es uno de los mejores.
Éste es uno de esos sitios a los que vas una vez, y vuelves.

Stanley & De Marco está en Calle Benizalón, nº 2 Almería. Y el número de reserva es 950 238 141.

¡Bon appétit!





jueves, 5 de diciembre de 2013

Operación Carretilla

La Banda Municipal de Herrera del Duque se solidariza con los más necesitados. Estos excelentes músicos no sólo saben tocar bien, sino que además tienen un gran corazón.
El día 21 de Diciembre a las 10 de la mañana harán el pasacalles más solidario en la localidad de Herrera del Duque, con el cuál nos deleitarán a todos con su música a la par que recaudarán alimentos. Con sus instrumentos portarán carros en los que todo aquel que quiera podrá depositar los alimentos que done.

En los tiempos que corren, la solidaridad es esencial para la supervivencia de muchas familias. Y cada vez son más los proyectos solidarios que se llevan a cabo para ayudar a los más necesitados. Ésta es, sin duda, una idea más que acertada y, a buen seguro, recaudarán muchos alimentos.

Disfrutad de la música y donad.