domingo, 27 de diciembre de 2015

La magia de la música

Una madre abrazando a su hijo. Un chico robando un beso a su acompañante. Un hijo disfrutando con la sonrisa de su madre. Con los sentidos desbordados, las emociones estallan.
El brillo de los instrumentos bajo los focos era hipnótico; la música que de ellos manaba, embriagadora. No hay techo para tanto talento, del mismo modo que no hay palabras para describir lo que nos hizo sentir la Banda Municipal de Herrera del Duque en el Palacio de la Cultura.
Volaban los dedos sobre sus instrumentos, que escupían directos a nuestros corazones sus notas haciendo que nos sintiéramos flotar en un mar de sensaciones. Los pies bailaban inconscientes bajo cada asiento del abarrotado teatro. Los rostros reflejaban felicidad con los ojos abiertos de par en par, incrédulos ante lo que acontecía ante ellos.
¡Lo han vuelto a hacer! -gritábamos todos en silencio. Pues volvieron a sorprendernos, a maravillarnos, con cada pieza, tras la cuál el respetable les brindaba a esos pequeños grandes artistas una ensordecedora ovación, más que merecido premio a tanto trabajo y pasión.
Y al talento mismo se sumaron las sorpresas, esas a las que tan acostumbrados nos tienen ya estos chicos y su director. ¿Quién dijo que una máquina de escribir no podría hacer música? Sí. Ellos sí que pueden. Ellos lo puede todo como artistas que son. Porque en ellos reside el don de crear algo tan mágico con lo que poder tocar el alma de cualquier ser.
El alma y el cuerpo se abrazaron en una noche para el recuerdo, pues ellos lograron lo imposible superándose una vez más.
Mete cuerda, maestro, y alcanzarás el súmmum. Sé que en el próximo concierto con el que tengáis el placer de deleitarnos, volveréis a conseguirlo. Volveréis a llevarnos al paraíso sin que tengamos que movernos de nuestros asientos.
Gracias, una vez más, por tanto a cambio de tan poco. Y que continúe el espectáculo durante muchos, muchos años más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario