Debo reconocer que he redescubierto a esta autora. Siempre me ha gustado cómo escribe Anne Rice, su forma de describir las situaciones o los lugares, incluso cómo crea a sus personajes. Lo hace de una forma simple, sin rodeos ni parafernalia innecesaria, pero dando los datos suficientes mediante las acciones o el diálogo como para que imaginemos a la perfección tanto lo que ocurre como la personalidad de sus personajes.Ella no se limita a crear un mundo en el que unos personajes viven una historia sencilla. Ella crea personajes complejos que viven situaciones diversas; emociones y sensaciones que traspasan las páginas hasta llegar a nosotros. Crea vida, con todo lo que ello conlleva.
Me ha sorprendido comprobar que esta autora ofrece mucho más que una apasionante historia de vampiros. No sólo cambia el registro manteniendo la esencia de su estilo sino que lo adapta a una nueva trama con éxito.
En esta novela, La momia o Ramsés El Maldito, nos traslada a Londres, y luego a Egipto. Nos invita a un viaje en el tiempo, o más bien a dos. Hace que nos llenemos los zapatos de tierra al ayudar a su protagonista en el descubrimiento de una antigua momia que encierra demasiados misterios. El asesinato de uno de los personajes será el detonante de una historia inquietante y llena de sorpresas, de giros argumentales, en las que varias tramas se entremezclan dando lugar a una novela rica en contenido que no dejará indiferente a nadie.
Los personajes carismáticos y con inquietudes, dotados de diferentes y naturales personalidades, se desenvuelven con soltura en un mundo complejo en el que tienen lugar acciones un tanto surrealistas que mantienen ese punto interesante que permite mantenernos conectados con la historia en todo momento.
Anne Rice, como ya nos tiene acostumbrados, emplea elementos sobrenaturales para transmitir mensajes vitales sobre las relaciones interpersonales y que se mantienen con uno mismo. La moraleja de esta historia versa sobre lo que es correcto y lo que no lo es, sobre cómo la toma de decisiones afecta a nuestras vidas y a la de nuestro prójimo, pero también sobre cómo gestionar un gran poder.
La autora no se limita a contar una historia rozando lo superficial sino que profundiza en temas tabúes de una época convulsa en el que el mundo comenzaba a progresar. Describe con bastante acierto esta época con todo detalle, por lo que consigue que todo sea compacto, verosímil y comprensible.
Su estilo está bien reflejado y se antoja sencilla de leer. No incluye palabras rebuscadas ni hace hincapié en lo innecesario. Lo que la hace una novela apta para cualquier público y de lectura amena.
La momia resulta interesante y nos mantiene pegado a sus hojas desde el comienzo. Es una novela recomendable para todos aquello a los que les gusten las historias que incluyen misteriosos asesinatos, elementos históricos y sobrenaturales. Es de ágil lectura y fácil comprensión, por lo que no supone mucha dificultad para un público general o que no es demasiado exigente.
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