lunes, 15 de junio de 2015

El pájaro cantó

Los delitos prescriben, pero al parecer los tweets no. Así que cuidado con lo que escribís en las redes, no vaya a ser que el día de mañana no podáis ser concejales, diputados, alcaldes o presidentes del gobierno por un fatídico tweet que escribierais en vuestra adolescencia. Resulta, cuanto menos, indignante que alguien que apenas ha tomado posesión de un cargo deba dimitir por algo que escribió en una de sus redes sociales hace ya unos cuantos años. Cuánto no habrán tenido que rebuscar para sacar algo así... Y es que las malas artes en política llegan hasta límites insospechados. ¡Cuántos no tendrían que dimitir mucho antes que el señor Zapata por atrocidades mayores! Pero claro, tiene más importancia un tweet de hace ya cuatro años que un delito cometido en la actualidad. Ahora conviene sacar trapos sucios en lugar de lavar los propios.
Me da vergüenza la casta política de este país, que se cree superior al resto y que sólo pugna, sea de la forma que sea, por lograr alcanzar el poder sin importar nada más. Buscan llenar sus bolsillo por encima de buscar solución a los problemas de los ciudadanos. Claro que luego tenemos a gente como la Colau o Carmena, que hacen lo correcto al llegar al poder y nos parecen héroes.¡Qué triste!... Se salvan algunos de la quema, si, pero más bien pocos. La mayoría piensa que la política es un juego de niños, un cetro que pasa de mano en mano como un premio (para nada merecido) y que tienen derecho a hacer los que les plazca sin repercusión alguna. Se creen seres superiores y han dejado más que claro que son capaces de llevar a cabo cualquier actitud miserable para lograr su cometido: obtener el trono.
¡Qué triste es que tengamos que padecer a estos insufribles políticos! Pero más triste es que los sigamos colocando nosotros en el poder...

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