jueves, 2 de junio de 2016

Entrevista con el vampiro

He leído esta novela tantas veces que casi podría recitarla de memoria. Sólo puedo definir este libro como completo y espectacular. Completo porque pese a ser de un género bien identificado, profundiza mediante unas tramas bien tejidas entre sí, que dan lugar a situaciones de todo tipo, en toda clase de sensaciones y sentimientos. Y espectacular por el tipo de narración que emplea, tan rico y denso que hace que nos sumerjamos en ella y no queramos salir. Del mismo modo esto se convierte en un inconveniente para todo aquel lector que busque una narración sencilla y con menos florituras.

El argumento es simple y al mismo tiempo tan complejo que se torna atractivo con cada página, con cada cosa que nos va descubriendo el protagonista sobre su vida, sus sensaciones, sus pensamientos y sus propios sentimientos.
Louis, un vampiro, cuenta mediante una entrevista a un periodista mortal en la habitación de un hotel la historia de su vida, desde justo antes el momento de que se cruzara con Lestat hasta el momento en el que abandonó a otro vampiro que se cruzó en su vida.
Pero no sólo se trata de una especie de biografía en la que conocemos cada uno de los pasos que dio este vampiro en un mundo mortal. Anne Rice, la autora, profundiza en los sentimientos que afloran en el vampiro cuando comete ciertas acciones en momentos puntuales que se antojan cruciales para definir la personalidad de protagonista. Del mismo modo, asistimos a una especie de viaje espiritual en el que Louis trata de descubrir el significado de su propio existencia, tanto cuestionándose todo aquello que lleva a cabo como en un viaje físico al rededor del mundo que le lleva a la búsqueda de otros de su especie que puedan darle las respuestas que su creador no le dio.
De igual manera, a través de las vivencias de Louis y de su personalidad, o del trato que este tiene con el resto del mundo, la autora deja un claro mensaje de que el amor debe ser incondicional y no atender a edad o género. El amor es libre y cada cual es libre de amar a esa persona sin condición ni temor. También deja constancia de la importancia de los lazos familiares pese a todo y de las fases del luto ante la pérdida de un ser querido, o de cómo hay personas que buscan la compañía de otras por interés y no desean nada más que prosperar a costa de otros.
La lucha entre el bien y el mal, siempre tan presente en este tipo de novelas, también hace su acto de presencia aunque de una forma más remota y escogida. No sólo se centra en el mal físico sino en el espiritual, en un mal tan dañino que es capaz de destruir todo cuanto encuentra a su paso. Sentimientos como la venganza, el odio, están igualmente representados por los acontecimientos que rodean al protagonista o por las acciones que lleva a cabo.
Entrevista con el vampiro refleja diferentes tipos de sociedades. Unas más arraigadas en lo místico, en leyendas y mitos, mientras que otras se aferran a la razón, a aquello que se puede demostrar. La diferencia entre las tradiciones, o incluso como es tratado el mito del vampiro, que se dan entre el nuevo continente y el viejo son más que evidentes y están muy bien definidas. En la novela, igualmente se hace hincapié en la adaptación al cambio, a la evolución de un mundo en constante movimiento, de la misma manera que al temor a la soledad, a ver cómo desaparece todo cuanto se ama. Esto nos obliga a meditar sobre lo que ofrece y lo que quita la inmortalidad como tal, y sirve para mostrarnos unos vampiros con temores, vulnerables, que sufren y tienen preocupaciones tal y como tendría cualquier ser. Un punto que los humaniza y los acerca al lector.
Otros temas como la pederastia, el abandono o la lealtad son tratados a lo largo de toda la novela, a veces de una forma más sutil y otras más descarada. La religión también es expuesta a las opiniones de los personajes, la cual ponen en evidencia con su propia existencia o con lo que tiene lugar en el mundo en el que viven.
Como digo, tiene un argumento rico lleno de todo tipo de experiencias y aventuras que van moldeando a los personajes, cuya evolución a lo largo de la historia es más que evidente. Cada situación es interesante y atractiva, y nos lleva a descubrir un poco más de este fascinante mito, el cual la autora trata con respeto y dignidad, creando un vampiro completo que huye de esos estereotipos absurdos que le han acompañado toda la vida. Probablemente, el vampiro de Anne Rice sea el más completo y complejo que se recuerde, debido a todo lo que siente y padece.


En cuanto a la narración de la novela, nos encontramos con un sistema que le aporta frescura al género. El empleo del modo entrevista, a medias entre la tercera persona y la primera persona, nos da a conocer aspectos internos y externos de los personajes, así como la propia opinión que el mortal entrevistador va generando a medida que Louis le cuenta su vida.
Si bien es cierto que la autora profundiza, empleando un rico y complejo lenguaje, en los propios pensamientos del vampiro sobre sus sentimientos y las acciones que tienen lugar a su alrededor o que él mismo lleva a cabo, lo que puede suponer que la lectura se haga pesada para todo aquel lector que no esté familiarizado con este tipo de narración tan enrevesada. Pero la esencia de todo es fácilmente localizable y, pese al rebuscado vocabulario, se entiende a la perfección.
La evolución de los personajes es clara y cada uno mantiene una posición asentada en cada una de las etapas, creándose toda diversidad de personajes.
Gracias a sus descripciones nos podemos imaginar sin dificultad los lugares que recorren, o las situaciones a las que se enfrentan y viven. Nueva Orleans no podía ser mejor destino para que esta historia tuviera lugar. Así como París, ciudad por la cual parece que paseamos junto con el protagonista.

Anne Rice nos lleva a un mundo apasionante, interesante y lleno de contrastes que nos mantiene pegados a las páginas de su novela desde el momento en el que la abrimos, haciendo que queramos descubrir cada vez más acerca de Louis y los de su especie.
Nos trae a un vampiro total que siente y padece, pero a la vez tan diverso y en un universo tan rico que parece una historia real.
Debemos recordar que tiene su adaptación cinematográfica, homónima y dirigida por Neil Jordan, y protagonizada por Brad Pitt y Tom Cruise. Se podría decir que se trata de una de las mejores adaptaciones de la historia y que realmente hace justicia a la novela, aunque, claro, siempre manteniendo las distancias y siendo conscientes de que la novela es mucho más rica en contenido y trata acontecimientos que no tienen cabida en la película.
Dicho todo esto, sólo puedo recomendaros su lectura. Os aseguro que disfrutaréis.

lunes, 30 de mayo de 2016

1997 Rescate en Nueva York

Todos hemos oído hablar de esta película en alguna ocasión. Tanto fans del cine como del género la encumbran hasta lo más alto con halagos por unir varios elementos formando una película capaz de satisfacer los diferentes gustos de los espectadores.
Bien es cierto que tanto su contenido como su continente son atractivos aunque todo ocurre a una velocidad de vértigo y apenas nos da tiempo a digerirlo como es debido.

Ambientada en un futuro cercano (al menos en aquel entonces) y distópico, Carpenter nos llevar a una Nueva York asolada por el crimen donde se toma la medida drástica de encerrar a todos los convictos en la isla de Manhattan bajo fuertes medidas de seguridad y donde impera la ley del más fuerte.
Tras el secuestro del presidente, deberán recurrir a Plissken para que lo rescate ofreciéndole la libertad a cambio.
A simple vista, tenemos un argumento simple, demasiado explotado. Pero lo que hace interesante a esta película es el ambiente de contrastes que retrata con cierta naturalidad. Tenemos a un lado del muro a una civilización organizada, impoluta y sistemática; mientras que por otro lado tenemos el caos, la ruina y un sistema de valores basado en lo material. Un claro ejemplo de lo que podría tener lugar si no se combate el crimen con un sistema que permita la reinserción en lugar del castigo o el abandono. Del mismo modo se muestra cómo la sociedad es capaz de reagruparse en clases mediante clanes entre los que existe una rivalidad por mantener la supervivencia al precio que sea. Y el nexo de unión entre estos dos mundos no puede ser otro que un personaje ambiguo, de doble moral, que no sólo mira por su bien propio sino que se calza la capa de héroe cuando es necesario. Un antihéroe convencional que ya es carismático desde su primera aparición tanto por su pasado como por su interesante presente. De una forma indirecta, Carpenter también hace crítica a la forma en la que EEUU trata a sus "héroes", al utilizarlos indiscriminadamente con el fin de salvaguardar los intereses de la nación sobre el de los propias personas.
El guión se ha narrado a un ritmo vertiginoso. Las acciones se suceden sin darnos respiro, los diálogos son directos y elocuentes. La agilidad con la que todo tiene lugar es fundamental y sirve como apoyo a la excelente ambientación conseguida. Un plus que la hacen aún más interesante y particular. Tanto como para convertirse en un referente del género.


La dirección sigue los parámetros establecidos a la hora de representar este género, empleando planos generales y largos en los cortos momentos de pausa para descubrir una Manhattan sumida en el caos por la que se desenvuelve con naturalidad el protagonista y planos más cerrados, con rápidos movimientos tanto internos como externos con el fin de agilizar la acción y hacerla más atractiva. Un empleo más que apropiado para este tipo de producciones.
La iluminación es espectacular, envolviendo en una oscuridad asumible a los personajes así como creando contrastes de claro/oscuros que proporcionan vistosidad a los planos. También se emplea para dar profundidad y crear diferentes niveles para obtener una rica puesta en escena.
A la lograda ambientación y el impecable vestuario hay que sumar una banda sonora de estilo electrónico un tanto estridente y ochentera que le viene al pelo para volver más épicas ciertas situaciones.


Un reparto atractivo pone la guinda a esta producción. Un inconmensurable Kurt Russell, el cuál parece haber nacido para interpretar a Plissken, se mete en la piel del antihéroe imperturbable que todo lo puede. Hay una ligera evolución de su personaje pero a nivel general mantiene la misma actitud en todo momento. El contrapunto lo pone un emblemático Lee Van Cleef, con el que Carpenter no sólo añade tablas a nivel de interpretación con una magnífica actuación del legendario actor sino que hace un guiño al cine western y homenajea en cierto modo a Sergio Leone, del que queda claro toma muchas referencias para esta película como el "hombre sin nombre", el estado parecido al lejano oeste que muestra Manhattan o las formas con las que todo se sucede.
El resto del reparto cumple las con las expectativas aunque no están, ni mucho menos, a la altura de estos dos titanes sobre los que se carga el peso de la interpretación.

Rescate en Nueva York es un referente para el género, el cuál ha servido para marcar los pasos a seguir de todo aquel que trata de representarlo.
Es una película atractiva cuyo texto a simple vista es simple: una misión suicida para rescatar al presidente de los EEUU; pero con un subtexto rico que nos muestra cómo sería la sociedad sin la importancia de la reinserción, el estado anárquico que se implantaría así como una crítica al sistema de valores de los EEUU.
Es un clásico que no os podéis perder.

Por cierto, un dato para los jugones. El personaje de Snake, de la saga Metal Gear Solid, está inspirado en el protagonista de esta película. Es evidente, ¿no?

domingo, 22 de mayo de 2016

La pirámide

Ha recibido malas críticas, sí, lo sé, y no entiendo demasiado bien el motivo por el cuál se la echa a la hoguera sin más. Es posible que quizá sea porque se esperaba más de esta producción en todos los aspectos o porque no está a la altura de este tipo de cine sino más bien a un paso entre la Serie B y un cine de producción menor. Pero lo cierto es que La Pirámide consigue lo que se propone: entretener, sin más. Sí, dejando a un lado las fugaces enseñanzas sobre la cultura y deidades del antiguo Egipto por las que pasa de puntillas, el interesante contexto histórico que se deja atrás al pasar por la estrecha entrada a la pirámide o cualquier tipo de moraleja final de una enseñanza que brilla por su ausencia... esta película resulta entretenida.

Unos documentalistas deciden seguir al interior de una pirámide recién descubierta, y que se encuentra enterrada bajo tierras egipcias, a un arqueólogo y su hija. Una vez dentro, se pierden en el laberíntico entramado y sufren las inclemencias de las trampas de su interior, cuando descubren que hay algo más que les acecha.
El comienzo es prometedor, pero poco a poco su intención se diluye en cada giro, con el roce de la piedra viva del interior de la pirámide, dejándonos una esencia simple y lineal, pues no hay evolución de ningún tipo ni en los personajes ni en la trama. Tanto diálogos como acciones son esenciales, limitándose a mostrar la incansable búsqueda de una salida que se antoja lejana e inexistente ya desde el comienzo. Tan sólo en momentos puntuales dados por acciones dramáticas vemos un atisbo de sentimiento por parte de los personajes, el resto es sucede por pura inercia de la acción que se desarrolla frenética e imparable, pues ni tan si quiera las trabas que tratan de parar el avance de los aventureros son originales ni presentan mayor dificultad para ellos que huir o evitarlas.
Ya al final, podemos comprender que sólo las personas de buen corazón pueden aspirar a una vida más allá de la muerte. Una teoría que pasa casi desapercibida y que no queda reforzada en ningún momento por las acciones ni los diálogos. Una pena que no se profundice en este concepto para dar complejidad a la historia y enriquecer la trama.


Todo está retratado a modo de falso documental, con movimientos inestables y bruscos de cámara, planos imprecisos y faltos en belleza, con demasiado movimiento interno y la fluidez necesaria en los momentos puntuales para aportar agilidad a la película y transmitir tensión. Este método pierde toda su efectividad cuando aparece una tercera cámara que nos saca de la vista subjetiva de la joven arqueóloga y del cámara, pese a que trata de mantener una estética semejante para no romper la linealidad.
Si algo cabe destacar es la acertada iluminación que vuelve más realistas los entornos y contribuye a crear una atmósfera apropiada para el género y para el argumento. Por su parte, las localizaciones, aunque repetitivas y poco originales, con pocos detalles a destacar, nos hacen sentir inmersos en las entrañas de una pirámide y le dan cierta veracidad a la historia.
La banda sonora es inexistente, concediéndole todo el protagonismo sonoro a los ruidos y los insulsos diálogos que se suceden en cada secuencia.

Ninguna interpretación es destacable. Todas se mantienen en el mismo nivel, el cual se acerca más a una producción de cine menor que de una película de alto presupuesto. Los actores no han ahondado suficiente en las emociones de sus personajes y eso es algo que queda vigente en pantalla. Se dejan llevar por las acciones y sus emociones varían de forma intermitente.

Hay que tener claro que esta película no ofrece nada más allá del entretenimiento que plantea. Cada uno de los componentes deja que desear por separado mientras que el conjunto de ellos conforma un producto consumible pero poco más.
El guión se centra en un argumento previsible y bastante trillado en este género, no ofrece nada sorprendente ni novedoso. Aunque la representación de cierto mito puede resultar interesante y el comienzo pinta bastante bien, a mitad comienza a flojear y no vuelve a subir el nivel hasta casi el final. Es una trama falta de ritmo en la cuál los momentos de climax parecen salvar los muebles pese a mostrar cierta irregularidad. Respecto a la realización, todo está retransmitido a caballo entre dos estilos que no hacen más que aturdirnos y hacer que desconectemos de la historia en más de una ocasión. Las localizaciones son coherentes y aportan ese grado de realismo a la historia mientras que los efectos especiales retratan de forma impecable a seres mitológicos. La actuación se ve mermada, muy probablemente por la poca profundidad que demuestran los personajes y la carencia de emociones, por lo que apenas transmiten sensaciones.
Es una de esas películas que cumplen pero defraudan, de las que esperas algo más en general. Un auténtico retrato de lo que supone un descubrimiento de tal envergadura que termina siendo un reflejo borroso que se dirige sin rumbo hacia ninguna parte, cuyo final deja indiferente. No nos mantienen en tensión ni el terror que plantea nos persigue después de haberla visto, tan sólo algunos sustos puntuales pueden hacernos saltar de la silla.
Lo mejor es el comienzo, sin lugar a dudas, y la escalonada aparición de ese ser mítico que acecha a los protagonistas. Lo peor es que se diluye y pierde fuerza en la parte crítica dejándose arrastrar por una irremediable corriente de los tópicos típicos que destrozan toda originalidad que se haya podido implementar.


sábado, 14 de mayo de 2016

La chica danesa

Pintura y poesía aunadas para dar a luz una historia conmovedora sobre la aceptación que uno mismo debe afrontar cuando se reconoce diferente al resto. Magnífica y conmovedora, aunque falta de transgresión que remueva conciencias y haga justicia a la realidad que aún hoy día muchas personas soportan.

Algo que comienza siendo un juego, una broma, termina descubriendo una realidad que sacude la vida de una pareja de artistas, cuando un sentimiento interiorizado emerge a la luz transformando de forma inevitable la personalidad de Einar y la relación que éste tiene, no sólo con su pareja, sino con el mundo.
Hooper toma una historia real, basada en la novela homónima de David Ebershoff, y, quizá tratando de aportar belleza y sutilidad, le planta un velo que la vuelve un tanto distante de lo que quizá pudo ser una realidad más cruda y cruel. No ahonda en los verdaderos problemas que Einar debió afrontar hasta poder llegar a ser lo que en realidad sentía que era, sino que los muestra como una anécdota sin importancia que derivan hacia algo menos relevante. Nos presenta un producto que huye del tabú tratando de ser correcto en todo momento y esto hace que se obvie lo verdaderamente importante: la lucha de esas personas para que se las reconozcan como lo que son en verdad. En lo que sí acierta es en relatar, de una forma muy acertada, las fases por las que pasa alguien que descubre semejante cambio en su pareja y asiste a la muerte de la persona (o más bien personalidad) de quien ama. También queda presente, aunque se pase de puntillas sobre esto, el trato que la sociedad y los médicos de la época le daban a este asunto, diagnosticándolo como enfermedad mental y ofreciendo soluciones drásticas que no servían más que para minar la moral de estas personas.
Todo está muy bien estructurado a nivel de guión, siguiendo la evolución de forma natural con los evidentes (aunque escasos) altibajos en la relación entre Einar/Lily y Gerda. Tanto las acciones como los diálogos están medidos y poco o nada sobra en ellos. Se centran en contar la historia sin adornos innecesarios que tan sólo puedan alargar la historia sin aportar contenido útil a las tramas, las cuales se centran en la pareja sin alejarse de la misma, salvo por algún tonteo con terceros por parte de los protagonistas. Este drama amoroso se centra no sólo en el camino que recorre Einar hasta conseguir aceptarse a sí mismo, que lo acepten y su propio cambio de sexo físico, sino en el amor incondicional de una pareja que se demuestra pese a todos los inconvenientes que se les presentan. Y es que Gerda, pese a no estar muy conforme en dejar marchar a Einar en un principio, acepta su condición y le muestra más que su apoyo y ayuda: su amor incondicional en todo momento.



Las emociones y las sensaciones atraviesan la pantalla hasta tocarnos y conseguir que, salvando las distancias, podamos sentirnos identificados con los personajes. Los planos bien podrían ser el resultado del trabajo de Einar y Gerda. Los movimientos de cámara acompañan en todo momento a los personajes acompañando el ritmo con fluidez y estando en el sitio oportuno en el momento oportuno y no teniendo reparos a la hora de mostrarnos incluso los momentos más íntimos. La belleza de los planos es sólo igualable a lo que en ellos se representa: una puesta en escena medida sobre unos decorados y unas localizaciones que sirven como un fondo único e inigualable que aporta personalidad a cada momento. La evolución de Einar afecta a todo su entorno y esto ha sido más que bien retratado.
La banda sonora es sutil, delicada y elegante, acorde con todo lo que sucede en pantalla y al momento histórico en el que se ambienta la historia. Nunca trata de eclipsar la historia sino de acompañarla de una forma útil, siendo administrada en pequeñas pero adecuadas dosis.

Redmayne consigue que seamos testigos de la evolución de Einar, y pese a que sucede de una forma repentina, vemos el cambio tanto en su aspecto físico como en su propio carácter o en cómo actúa con los demás. El personaje toma el poder desde el comienzo. Un gran trabajo de Redmayne, que continúa consolidándose como uno de esos actorazos que huyen de las etiquetas y no temen interpretar papeles complejos que se alejan de lo común.
Por su parte, Alicia Vikander vence y convence. Se come con una interpretación vibrante y llena de matices a Redmayne al interpretar a una Gerda que sufre primero por perder al amor de su vida pero que lucha junto a él para que consiga su sueño. La evolución de su personaje, es evidente y queda muy muy bien retratada por esta magnífica actriz.
El resto de personajes se limita a entrar y salir, sin apenas aportar más que aire fresco a la trama principal, pues no intervienen y las tramas que podrían dar pie con ellos se consumen por la deslumbrante trama principal.

La chica danesa trata de arrojar luz sobre un tema que aún divide a una sociedad un tanto ignorante que huye de los tabús que ella misma se impone. Quizá no emplea todas las armas posibles para dar un golpe sobre la mesa y dar visibilidad y voz a todas aquellas personas que pasan por lo mismo, quizá le falte tensión y agresividad a la hora de relatar una realidad que sufren muchas personas, pero al menos se encarga de acercar al público general una historia muy necesaria en estos días que con su sutil belleza camelará a más de uno.
Pero no caigamos en el desatino de pensar que esta película se centra en el cambio de sexo de una persona. También defiende el amor incondicional, que pese a todos los inconveniente, se tiene una pareja que lucha por eludir los egoísmos para lograr los objetivos y sueños de uno de sus componentes.Muy buena en todos los apartados. Bella, pura poesía en movimiento. Todos aquellos que se atrevan a verla y dejarse atrapar por los encantos de Lili descubrirán una increíble y apasionante historia que los mantendrá pegados a la pantalla. Lo mejor es, sin lugar a dudas, ese momento descrito con suma delicadeza y respeto en el que Einar comienza a descubrir a Lili. Lo peor es que no se retrate la realidad con todas sus consecuencias, que esté tan falta de agresividad.


jueves, 12 de mayo de 2016

A Barei no le sienta bien Eurovisión

No es que este año esté siguiendo Eurovisión, lo que algunos califican como el mayor espectáculo audiovisual en lo que a despliegue de medios, publicidad y demás se refiere (que en verdad es así y no se puede negar lo evidente), pero la canción de Barei, "Say Yay" me gusta. No sé el motivo exacto por el que esto es así. Mis gustos musicales son muy diversos y variados, y en cuanto escucho una canción sé si me gusta o no por lo que me hace sentir. Y esta canción me hace sentir cosas; me llena de energía, de optimismo y, en parte, me viene al pelo en la situación actual en la que me encuentro para autoanimarme a seguir adelante.

He podido ver, como muchos, el vídeo de la filtración de la actuación de Barei y puedo decir que todo lo que me transmite la canción y el propio videoclip de la misma, no me lo transmite la actuación de Eurovisión. La canción por si sola es una bomba llena de ritmo, pegadiza, bailable, armoniosa, con una letra más que coherente y un fuerte mensaje, cuyo videoclip refleja a la perfección todo lo que la letra y la música transmite. Pero... ¿Por qué motivo en la actuación de Eurovisión esto no sucede? ¿Por qué la actuación es algo tan simple como Barei tirando de su baile con unas coristas detrás imitando sus pasos, una caída a caballo entre el piscinazo y el tropiezo de una modelo en la pasarela, y unos sencillos efectos de iluminación que apenas aportan nada? ¿Por qué no hay un mayor despliegue visual que llame la atención del público y jurado? La canción mola pero la actuación es pésima. No aporta nada, absolutamente nada. Es una actuación insulsa, sin brillo, sin nada que nos haga vibrar o que consiga aflorar alguna emoción.
Estoy convencido de que Barei no está al cien por cien contenta con la puesta en escena de su tema. El tema es contundente y tiene todo lo necesario para triunfar. Además, hay que reconocer que haber optado por una letra en inglés nos puede abrir más puertas de lo que ha hecho el castellano en los últimos años. Entonces, teniéndolo todo para que Barei triunfe este año en este festival europeo, ¿por qué mandamos a, posiblemente, la mejor candidata en los últimos años sin una puesta en escena apropiada para la actuación que le haga sumar puntos? Como digo, no creo que sea culpa de la artista, ya que en ella cae parte del peso de la actuación pero no del todo. ¿Puede ser que alguien no esté haciendo bien su trabajo? Y, pensándolo mejor... ¿Es posible que alguien no esté haciendo bien su trabajo a propósito?


Como ya he dicho al comienzo, no soy un seguidor de Eurovisión. Es más, nunca me he sentado con la intención de verlo. Me parece un espectáculo innecesario que contribuye a un gasto innecesario que en este momento ningún país, o casi ninguno, se puede permitir. Y esto me hace pensar que es posible que el boicot a Barei (porque esto huele a boicot y a las pruebas visuales sobre la insulsa actuación me remito), sea por alguien de dentro. Si, es muy probable que alguien no quiera que Barei gane por algún motivo. ¿Político? ¿Económico? ¿Social? ¿Todos a la vez? No lo sé... Pero recordando las actuaciones de otros años donde se acompañaba a la canción con una puesta en escena más elaborada y acorde a la canción, yo me pregunto: ¿Por qué este año no es así? Algo debe haber, no me cabe la menor duda. Pensad en ello.
Y si no es un boicot, entonces deberíamos replantearnos si los organizadores por parte de nuestro país, todos aquellos que se encargan de la actuación, son competentes para llevar a cabo semejante tarea. Porque me da la sensación de que este año lo han hecho bastante mal. Un cambio de vestido, de peinado o la posición sobre las coristas sobre el escenario no son suficientes. ¡Debe haber cambios sustanciales y profundos!
Aun así, tengo la esperanza de que aquí a que tenga lugar el festival a alguno se le ilumine la bombilla, o la propia Barei decida plantar cara y tomar las riendas de su actuación, y decida añadir efectos visuales, pirotecnia o alguna parida que mejore sustancialmente la actuación. Por otra parte, por mucho que me guste la canción, sigo pensando que Eurovisión es un despropósito teniendo en cuenta la situación actual. El dinero que se invierte en el festival (publicidad, viajes, preparativos, las actuaciones, los chupatintas que sacan tajada...) bien podría invertirse en mejorar la vida de los ciudadanos de cada país que asisten al "Eurotimo".

Por aquí os dejo el videoclip, que es lo que mola:


lunes, 28 de marzo de 2016

Ira de titanes

Innecesaria. Sin lugar a dudas, una de esas secuelas que confirma que algunas segundas partes nunca fueron buenas. No sólo cae en los mismos errores que su predecesora sino que no mejora ningún aspecto. Prima de nuevo la espectacularidad en las acciones sobre un guión complejo que nos invite a reflexionar o que realmente resulte interesante.

En esta ocasión, Perseo debe salir de su retiro como apacible pescador junto a su hijo para evitar que Cronos tome el control sobre la tierra. Un pretexto del que se sirven para desempolvar los efectos digitales y los acrobáticos combates a la hora de crear una segunda parte tan nefasta como la primera.
El argumento vuelve a asentarse sobre los tópicos del género. Tenemos a un héroe derrotado por sus inseguridades que debe enfrentarse a un reto imposible durante el cuál descubre el significado de su existencia. Así como esos personajes ambivalentes que tan pronto están a un lado de la trinchera como al otro o la tan empleada traición, que sirve como un recurso fundamental y que, en este caso, aporta algo de profundidad a la historia. Con todo ello, se trata de apelar a esos valores intrínsecos del género tales como la valentía, el honor y la lealtad para tratar de llegar a nuestros corazones, algo que queda en mero intento por pasar de puntillas por aquello que resulta en verdad relevante, dotando de importancia lo superficial. Entre tanto, se vislumbra, más por la tensión sexual que por otra cosa, un romance que no cuaja en ningún momento salvo en la parte final y de una forma fugaz. Insuficiente y casi incoherente por no haber trayectoria alguna que lo justifique.
Es un guión vacío cuya única finalidad es entretener. No nos plantea reto alguno ni nos hace conectar con los personajes más allá de lo necesario. Por otro lado, todo parecido con la realidad mitológica queda en pequeños detalles y de forma muy general, algo que perjudica aún más a la historia ya que no tiene la profundidad necesaria que hubiese conseguido de ser más fiel al mito en que se basa. Lo que también se ve afectado por unos diálogos más dignos de una era contemporánea que de la antigua Grecia, faltos de reflexiones y de musicalidad.

No cabe la menor duda de que es en los efectos digitales en el apartado que esta producción gana más enteros. Los seres mitológicos (de nuevo, un número demasiado escaso) a los que Perseo se enfrenta están muy logrados y presentan un aspecto bastante interesante que huye de lo mostrado en este tipo de producciones, ofreciendo un resultado muy original en cuanto a su diseño y estética. Estos seres se desenvuelven con fluidez por unos magníficos entornos recreados, que guardan cierta fidelidad a los parajes en los que se pudo haber desarrollado la historia.
La espectacular puesta en escena no es acompañada en todas las ocasiones por una dirección que en ciertas partes parece cortar la fluidez con la que la acción transcurre. Si bien es cierto que el realizador, Jonathan Liebesman, se aleja de la estética de la primera parte dotando a esta de su propio estilo, quizá menos oscuro y temerario, y más cercano a una aventura de superhéroes en mitad de una batalla que de seres divinos mostrando su poder. Y por ello, intenta transmitir la majestuosidad de esos seres mitológicos y el entorno con cierto atino en los planos estáticos, así como los movimientos ágiles de los actores en la batalla con los planos en movimiento, algo que por el contrario dista un poco de un resultado digno para este tipo de producción. Un intento de cámara en mano para algunas de las acciones, tratando de dar más ritmo del necesario, supone el punto final al intento por levantar una franquicia que ya nació muerta.
La banda sonora sigue la línea de la primera parte. Ruidosa y épica a partes iguales; piezas tan monumentales como el Titan que emerge a la tierra. Navarrete ha dado en el clavo con una composición variada y muy bien adaptada para cada momento. Es una verdadera lástima que el resto no acompañe tan bien.


En lo que a los personajes supone... Todos siguen en su línea. Nada creíbles. Sin una personalidad carismática que nos haga empatizar con ellos. Una pena ver a grandes actores en tal desidia interpretativa en la que se ven atrapados por representar unos papeles faltos de profundidad, personalidad y no con más inquietud que la de salvar sus propios culos. No transmiten sentimientos ni sensaciones. Parece que pasan de largo, tratan de cubrir el expediente y poco más. Se limitan a contar una historia de una forma tan superficial como la propia historia. ¿Se les puede culpar? Probablemente no.

No entiendo la existencia de tal película. No mejora nada, no innova en nada y no incluye nada nuevo. Quizá sirva como puro entretenimiento palomitero una de esas aburridas tardes en las que no sabes cómo malgastar tu tiempo, pero poco más.
No han sabido profundizar en aquello que se antoja vital y que puede suponer de cierto interés para el espectador. Todo aquello que trata lo hace a medias, como pasando de puntillas por miedo a pecar o fallar. Bien podría tratarse de una crítica a la falta de fe que tiene lugar en la actualidad, a la caída de las deidades en favor de lo material y del propio ser humano. Se podría incluso interpretar como las consecuencias que recaerán sobre nosotros al derrocar a las deidades en favor del "mal" que suponen algunas de nuestras costumbres, así como del peligro constante que supone el cambio climático, que nos acosa cual titan. Por desgracia esto pasa desapercibido, pues esta producción se centra más en su parte bélica que en los motivos que la produce.
Lo mejor son los seres mitológicos y la originalidad con la que se han creado sus diseños. Lo peor es su propia existencia y lo vacía que es.
Con sinceridad, no espero una tercera parte; pero si aparece, debería ser mejor que las dos anteriores. De no ser así, mal vamos.

lunes, 29 de febrero de 2016

Apaga la luz FICIE

¿Quién nos iba a decir cuando grabamos este cortometraje aquella calurosa noche de agosto en Herrera del Duque que llegaría a recorrer parte de la geografía española a golpe de festival?
Una idea surgida del corazón para ser realizada con la mayor de las ilusiones que un director puede tener al trabajar con dos de sus primas pequeñas. Un proyecto nacido de tal forma sólo podía dar como resultado una obra digna de una calidad más que admirable. Y es que cada vez que veo este cortometraje me siento más orgulloso de él, no sólo por el resultado final sino por todo lo que tan sólo nosotros sabemos que pasó en su proceso de creación, pues en él veo el trabajo, esfuerzo y dedicación de un equipo mínimo y casi sin medios que se dejó la piel para lograr un resultado más que digno. Veo la gran interpretación de mis dos niñas, que sin ser actrices lograron transmitir todo cuanto les pedí, y que se esforzaron, regalándome mucho más que parte de su tiempo, para que este sueño cobrara forma y se hiciera realidad.
Es para mí todo un orgullo presentarme con Apaga la luz, interpretado por Andrea Murillo y Paula Díaz-Jorge, y con la música de Kevin MacLeod, al Festival Internacional de Cine Independiente de Elche.

Dejo aquí el enlace para que votéis si os gusta (previo registro en la página del festival) y dejéis algún comentario:

Apaga la luz FICIE

Muchas gracias a todos por vuestro apoyo y vuestras cálidas palabras de ánimo.

domingo, 28 de febrero de 2016

It Follows

Inquietante y desconcertante de principio a fin; tan contenida en algunos puntos como brutal en otros, lo cual hace que mantenga cierto equilibrio en los 100 minutos que ocupa, aunque la exasperante lentitud con la que transcurre en ciertas partes hace que sea demasiado pesada provocando que perdamos interés, algo que se ve potenciado por sus repetitivas situaciones y la falta de originalidad en algunas ocasiones.
El terror que se emplea no sólo huye del susto fácil sino que se transforma en una atmósfera asfixiante acompañada por algo que nos asusta incluso cuando no está presente en pantalla en ninguna de sus formas posibles. Éste es, con toda probabilidad, el punto fuerte de la película. Ese terror primigenio a algo indefinible que nos persigue sin motivo aparente o razonable, sin explicación. Algo de lo que podemos correr pero no escondernos. Lo que hace que la angustia se mantenga incluso mucho tiempo después de haber visto la película. Terror psicológico del bueno, sin lugar a dudas, que no recurre a clichés comunes sino que se respalda en otros factores algo manidos pero renovados por una excelente puesta en escena junto con unos tiros de cámara y encuadres que no tratan de insinuar sino que muestran sin pudor todo aquello que debemos ver.
No hay inocencia en ninguna de las partes, pues los personajes, adolescentes, se muestran libres de cadenas, tal y como son, abordando cada tema y cada parte de sus vidas con la naturalidad que en muchas otras producciones se pierde. Y es en uno de esos aspectos en los que se basa la película para inocular el terror, pues se escuda en una especie de maldición propagada cual ETS para transmitir pánico y terror a partes iguales hacia algo inminente e incontrolable que en ocasiones cuesta lo suyo identificar. Tampoco hay censura a la hora de mostrar desnudos aunque si ciertos remilgos en las escenas de sexo, las cuales, por pura exigencia de su objetivo final deberían haber sido más viscerales, aunque se justifica que no sean así por los propios sentimientos de los personajes, lo que hace que la tensión sexual esté más que presente en todo momento.
Es un error pensar que It Follows es una mera película de terror en la que se emplea el sexo como recurso para llenar salas, pues trata de hacernos comprender (a los adolescentes sobretodo) el peligro de practicar sexo sin protección y sus consecuencias, mostradas mediante esos seres que persiguen de forma constante a quien tiene la maldición. También se presenta como dilema moral para los personajes lo correcto o no en "pasar" la maldición a otras personas o combatirlas con sus propios medios pese a todo. Y como no, la casi total ausencia de adultos y esos entornos periféricos vacíos de vida, reflejan a la perfección ese vacío en los personajes, esa falta de madurez y a la vez un entorno libre en el que poder crecer y aprender a sobrevivir y a combatir toda adversidad.


El director, Mitchell, con un planteamiento original consigue crear una película atractiva de terror con la que abarca temas mucho más relevantes y trascendentales. La fotografía empleada junto con los encuadres y la posición de la cámara hacen que el continente sea tan atractivo como el contenido, dotándolo de esa sencillez tan necesaria de la que se sirve para hacernos llegar su historia. Sin llegar a emplear herramientas complejas, tira de elementos en pantalla comunes que avanzan sin más para aterrorizarnos. La puesta en escena es una de las grandes virtudes de esta producción. Ágil en los momentos de mayor tensión y lenta en aquellos que necesitan una pausa para que podamos reflexionar junto con los personajes sobre todo cuanto ocurre.
Los entornos en los que se desarrolla potencian la personalidad de los personajes y sirven como base para asentar lo que les ocurre. Las localizaciones, faltas de vida y alejadas de todo, tienen su particular belleza tras el objetivo y los planos de Mitchell.
La banda sonora es un recurso muy efectivo a la hora de presagiar que algo se acerca, aportando tensión y focalizando toda atención en lo que va a suceder, tanto como los incómodos silencios que abundan. De igual forma son importantes los profundos textos que salen de boca de los personajes y que nos hacen meditar sobre cuestiones de la vida que todo adolescente se plantea alguna vez.
Los actores, en su mayoría desconocidos por el público general, hacen una labor impresionante cumpliendo más que de sobra con sus roles y llevando a cabo una actuación natural y falta de sobreactuaciones. Ellos, mediante sus expresiones y sus loables actuaciones, son transmisores del miedo. A través de ellos se cuenta la historia.

A It Follows es probable que le sobre metraje y le falte variedad en sus recursos a la hora de crear situaciones nuevas, pero es indudable que, en general, estamos ante una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos que no sólo se queda en lo superficial sino que ahonda en su subtexto trascendental haciéndonos meditar sobre ciertas cuestiones.
Recurre a algo común para meternos el miedo en el cuerpo y se enorgullece mostrándonoslo sin pudor alguno ni censura. Bella, muy bella, muchos de los planos son una auténtica obra de arte. Aunque algunos movimientos de cámara son innecesarios.
Lo mejor es sin duda su prólogo, que nos mantiene pegados a la pantalla, inconscientes de lo que está por llegar al no comprender qué ocurre por toda esa información importante que se guarda como un tesoro para ser arrojada en migajas a lo largo de la película. Lo peor, es ese final inconcluso que se intuye pero no es lo suficiente conciso, y la lentitud con la que todo transcurre.
Una película entretenida con la que disfrutar una noche cualquiera.

domingo, 14 de febrero de 2016

Furia de titanes

Remake del clásico homónimo del 81 de Desmond David y adaptación (muy libre) del mito de Perseo. Furia de titanes se aleja del mito al que trata de retratar buscando la espectacularidad de acontecimientos en lugar de la fidelidad a la mitología, un error que la hace menos interesante pero, sin duda, mucho más entretenida y vistosa.

Perseo, un semidios, bastardo de Zeus, debe enfrentarse a una escasa pero contundente variedad de seres mitológicos durante unas misiones con el fin de salvar a la humanidad de la furia de los dioses, que se debaten en una guerra entre ellos mismo por dominar el mundo y con los hombres para hacerles saber quiénes son los que mandan.
En sí, la historia es la simple y trillada aventura épica de un héroe que se dirige hacia una misión suicida para cumplir con su destino. No hay mucho más. Incluso se podría haber realizado bajo otro contexto o con una historia atemporal y el resultado sería exactamente el mismo.  Los diálogos se pasan de modernos así como las acciones de acrobáticas, estando siempre por encima la acción a todo mensaje mitológico que de esta historia se pudiese sacar. En cierto modo, da la sensación de que apenas se han documentado para hacer la película, y no ya sólo eso, sino que se sigue la estela de lo que impera cuando se trata de adaptar algún mito clásico, se antepone a la fidelidad "histórica" lo actual para llegar mejor al público y con esto se comete el error de restarle veracidad a la historia. Con cuidar el vestuario, la caracterización o escoger a conciencia las localizaciones no basta para lograr que la esencia se mantenga. La rigurosidad a la hora de plantear las acciones y los diálogos es vital para salvaguardar la esencia de la historia y que todo parezca lo más veraz posible. En esta producción, por desgracia, se obvia esto.
De igual forma, apenas algunos pequeños detalles en determinadas situaciones puede parecer transmitir algo más trascendental que ver a un tipo tratando de salvar el mundo. Pero ojo, su simplicidad en las tramas y en el transcurso de la historia no significa que no se trate de una película entretenida, más que digna para verla con un buen bol de palomitas delante, pues para poco más da, eso sí.
Intentando sacar algo en claro, se puede percibir entre espadazo y espadazo algo que podría ser evidente, y es que esta película trata sobre la lucha del hombre contra esos seres poderosos que tratan de dominarnos imponiéndonos sus normas, al igual que la constante lucha entre gobierno y oposición por lograr el poder. Valores como la lealtad, el compañerismo, la valentía al afrontar un reto o la constancia están más que presentes a lo largo de toda la película. El mayor problema es que no sabe aprovechar otros factores que le aportarían profundidad a la historia. No se centra en las dudas existenciales del protagonista, ni se tratan las relaciones interpersonales entre personajes, la historia romántica pasa de puntillas a lo largo de toda la película... Es evidente que, mediante un guión más complejo y elaborado, se podría haber logrado tocar temas de mayor enjundia que hubiesen hecho que la película se hubiese vuelto mucho más interesante, pero quizá esto no interesaba.

Sin lugar a dudas, el apartado técnico es el que más peso tiene sobre la película, ya que gran parte de su éxito se debe a los logrados, y espectaculares, efectos especiales que modelan a los seres mitológicos dándoles un aspecto real y movimientos muy fluidos. Los planos, mostrando unos entornos impresionantes, junto con los movimientos de cámara se encargan de aportar dinamismo a la película, contribuyendo a que la acción sea mucho más espectacular y la épica esté siempre presente. Las vibraciones en algunos planos consiguen ese efecto de caos tan habitual en las guerras a pesar de que en pantalla el número de participantes es más bien reducido en algunos casos.
Pese a todo, la parte técnica también tiene sus sombras. Y es que, aunque esta película fue emitida en su día en cines en 3D, lo cierto es que está grabada en 2D. El efecto de 3D se insertó en postproducción, lo que hace que no sea un efecto 3D real sino más bien una sensación de relieve. Esto es algo que ya traté en otra publicación: Bienvenidos a la tercera dimensión, por lo que me ahorro el explicarlo una vez más.
La fotografía es correcta, la usual para este tipo de películas, pero es cierto que no se acerca a la calidad de otras, ni es como para destacar. La escenografía consta de muchas coreografías de peleas, las cuales son comunes y no demasiado vistosas. Por lo demás sirven para facilitar algún movimiento de cámara o aportar algo de dinamismo al conjunto.
Como ya he mencionado antes, las localizaciones juegan un papel fundamental (se rodó parte en Canarias, España) mostrando entornos dignos de los cuentos clásicos como en el que se basa esta película. Zonas de piedra volcánicas, desérticas, de pizarra, que son toda una delicia y que nos muestran sin reparos, haciéndole la justicia que merecen. Las caracterizaciones podrían rozar el ridículo de no ser por el aspecto final que logran gracias a los efectos, al menos en los dioses. En el resto de personajes, es cierto que está muy bien llevada a cabo, aportando esa fidelidad que no aporta el guión.
En cuanto a la banda sonora, se trata de una composición que realza lo épico de la película transmitiendo en todo momento sensaciones de frenetismo. Pero también hay partes, más melodiosas y calmadas, que sirven para apoyar las (pocas) escenas íntimas entre Io y Perseo.

El reparto, colmado de estrellas como Liam Neeson o Ralph Fiennes junto con algunas jóvenes promesas que comienzan a despuntar como Sam Worthington o Gemma Arterton, es clave del éxito que tuvo esta producción en taquilla. Bien es cierto que sus interpretaciones se ven limitadas por personajes más bien planos que se limitan a llevar a cabo las acciones marcadas por el guión, pero, como profesionales que son, tratan de ofrecer la mejor versión de sus mitológicos personajes dotándoles de una personalidad característica que los puede alejar de otras versiones.


Furia de titanes es entretenida y poco más. Una película para llenar salas de comedores de palomitas que no buscan más que el entretenimiento fácil. En cierto modo son de agradecer estas películas cuando tan sólo buscas eso, pasar un buen rato sin tener que darle demasiado al coco o entrar en temas demasiado peliagudos.
No profundiza en aquello que la podría haber hecho mucho más interesante al tratar temas de verdadera importancia y que la habrían hecho mucho más compleja de lo que es. No desarrolla las subtramas ni las inquietudes de los personajes, tan sólo se limita a narrar una serie de acontecimientos y a representarlos tal cual se muestran, sin añadidos, ni mediante un discurso audiovisual elaborado.
Es una pena que una película que podría haber sido mucho más se haya quedado en algo tan simple. Y no olvidemos el fallo con el 3D, al cuál se le podría haber sacado mucho más partido.

viernes, 12 de febrero de 2016

A solas

¡Y ya se estrenó! Por fin todos podéis ver mi último proyecto, A solas, un cortometraje (muy corto) con el que me presento al concurso JAMESONNOTODOFILMFEST de este año y vuelvo a la palestra. ¡Y de qué forma!
Pese a su evidente brevedad, considero que se trata de una historia completa y con matices que concluye de una forma rotunda, si, pero también deja libertad a la imaginación del espectador con un final que puede percibirse abierto a todo. O quizá a nada...
Hemos tratado de llevar a cabo este cortometraje con la mayor profesionalidad posible, tratando de conseguir un producto de calidad y digno del que sentirnos orgullosos. Por mi parte, creo que lo hemos logrado. Sin lugar a dudas, y después de la fase de producción (grabación del corto), la fase de edición ha sido en la que más realizado me he sentido al tratar de conseguir que la versión definitiva del proyecto resultara ser tal y como imaginé en mi cabeza al escribir el guión. La satisfacción de ver reflejado en una pantalla lo que se creó en tu imaginación es única e indescriptible, y me siento, una vez más, privilegiado por ello.

Debo agradecer, en primer lugar, la inestimable ayuda de mi compañero de fatigas, David Díaz, un profesional como la copa de un pino, sin el cuál este cortometraje no hubiese sido posible de llevar a cabo. No sólo ha sido un gran apoyo moral, incitándome a llevar a cabo el proyecto, sino que ejerció labores de producción ayudándome a escoger a las actrices que aparecen en el corto. También como ayudante de dirección, estando en todo momento ayudándome en la preproducción y producción. Como iluminador, cediéndome su propio equipo para mejorar en todo lo posible la fotografía. Y, por supuesto, como actor, siendo una parte clave de la historia.
Del mismo modo, quiero agradecer a las dos actrices, mis dos actrices, Belén Jurado y Aída Hermosilla, que desde el primer momento y sin conocerme ni a mí ni el proyecto, se quisieran embarcar en él de forma incondicional y ofreciendo, con una profesionalidad impecable, una actuación más que acertada, no sólo metiéndose en la piel de los personajes sino consiguiendo ser los personajes en un tiempo más que ajustado. También debo agradecer a Belén que nos abriera las puertas de su casa para grabar el cortometraje. Para mí ha sido un auténtico placer contar con ellas para este proyecto y espero que volvamos a coincidir en muchos más en el futuro.

A solas no dejará indiferente a nadie y, para bien o para mal, es la historia que quería contar, en el tiempo que quería contar y de la forma en la que la quería contar. No caigáis en el error de pensar que se trata de una historia de terror al uso, donde se da prioridad al susto ante ese miedo psicológico que se nos pega a los huesos obligándonos a arroparnos hasta la cabeza o a mirar en más de una ocasión a nuestra espalda. Ni muchos menos se trata sólo de eso. Como en todos mis proyectos, A solas va más allá, tratando un miedo universal que seguro que a más de uno nos a acechado en algún momento.
Espero que los disfrutéis y, sobretodo, que os transmita todo aquello que yo sentía mientras lo escribía.

Por cierto, pinchando en este enlace, podréis ver el vídeo:

A solas