Si, se nos fue la locura. Desde hoy descansa ya; anoche se marchó sin despedirse. Pero bien es cierto que quedará algo en nuestra memoria de su humor socarrón y descarado. Brilló con luz propia entre los mejores, se hizo notar. Sus actuaciones no sólo eran palabras que buscaban la risa, eran relatos contados con el alma que nos hacían ser felices durante un instante.
Televisión y teatro, ese fue su hábitat. Bendita hemeroteca que ahora nos devuelves retazos de su historia, de él. Le quedaba mucho por hacer, más que mucho. Pero se ve que alguien lo reclamó antes de tiempo y él sólo pudo aceptarlo.
Se empeñan en quitarnos la risa, pero no podrán. Porque tú dejas tu legado. Ese que otros continúan. Descansa en paz, Pedro. Porque sólo los que crecimos con tus chascarrillos, tus chistes y tus gags, sabemos que hoy nos dejó un grande.

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