DeMonaco nos vuelve a invitar a ser espectadores de los horrores que tienen lugar la noche de La Purga, en una segunda parte que nos hace olvidar la primera.
Esta vez asienta de forma muy acertada los pilares de la producción en los distintos puntos de vista de los diversos personajes que tratarán de sobrevivir en la noche de las bestias. Los diferentes roles capitaneados por un atormentado Frank Grillo se mueven entre lo correcto y lo incorrecto en este thriller disfrazado de road movie, en el que cada uno avanza tratando de llegar, por todos los medios posibles, a su objetivo.En esta producción encontraremos más acción y duras críticas contra una sociedad cada vez más violenta y deshumanizada que de forma egoísta sólo atiende a cubrir sus necesidades individuales. También nos invita a reflexionar sobre la importancia que tienen las clases medias/bajas para los gobernantes o cómo las clases altas se aprovechan de las clases bajas. Y es que ya desde el principio somos testigos de una atroz verdad que se da cada día en nuestro planeta, el como las clases más desfavorecidas son ultrajadas por los poderosos. De igual modo, nos hace conscientes de que la unión hace la fuerza a la hora de combatir la injusticia y de que aún quedan héroes que luchan de forma anónima y desinteresada por ayudar a otras personas.
Un montaje muy picado de planos cortos y llenos de acción son el envoltorio perfecto para esta historia. Con constantes y bruscos movimientos de cámara; la desesperación, la angustia y la acción están muy bien representados, y este es uno de los aspectos que la hace mejor que la anterior. En Anarchy, DeMonaco consigue transmitir toda la crueldad, la intranquilidad y el caos que tienen lugar la noche de La Purga, bien mediante el guión o la realización. Y, aunque es cierto que en algunas partes la película se vuelve previsible como sucediera en su antecesora, esta parte nos regala momentos visualmente trágicos que se grabarán a fuego en nuestra retina.
El sonido vuelve a ser una parte de peso para la producción. El empleo de sonidos estridentes en mitad del silencio, de una banda sonora bastante potente y el constante sonido de disparos y golpes hacen que nos sobresaltemos de la butaca en más de un ocasión. Con el sonido se ha sabido apuntalar la tensión de una forma considerable.
El cartel, encabezado por Frank Grillo, brilla sin demasiados destellos. Cada uno de los actores cumple en su rol sin desviarse demasiado. Sólo Grillo parece echarse la producción a las espaldas con la interpretación de una rara especie de antihéroe que busca venganza y encuentra la salvación. Un actor apropiado para un papel que podría interpretar cualquiera.

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