...sin saber una cosa más. Buen dicho para los tiempos que corren. Al menos para mí, ya que se acerca bastante a mi realidad.
Y es que es inevitable que cada día aprenda cosas nuevas, que me ilusione con algo que llega o que me decepcione algo que ya estaba ahí.
Y es que es inevitable que cada día aprenda cosas nuevas, que me ilusione con algo que llega o que me decepcione algo que ya estaba ahí.
Con toda probabilidad el paso del tiempo me haya hecho más sabio que ayer, también habrán colaborado las experiencias de lo vivido y algunas sabias palabras, que nunca están de más.
He de reconocer que muchas personas me han sorprendido en los últimos meses de una forma no demasiado grata. Se podría decir que me han decepcionado. Yo, que siempre he sido un gran defensor de las causas injustificadas, abogado del diablo incluso. Pero ya no más. He decido, más bien lo decidí hace tiempo, quitarme la capa de héroe a la hora de defender a alguien que no merece tal honor. Si, honor. ¿Acaso no es un honor que alguien ajeno a ti o tu causa te defienda? Más que un honor es un gesto honorable por parte de quien lo hace. He defendido y mucho, ¿y qué he recibido a cambio? Nada. Quizá un agradecimiento en las sombras o una palmadita en la espalda mientras a mí y a los míos no seguían tirando a dar con balas de plata.
No pido que me den lo que no merezco, sólo aquello que me he ganado. Un poco de respeto no estaría mal, pues si el que siembra recoge, mi cosecha se la llevó el viento de poniente y no me queda más que una tierra muerta bajo los pies.
He de reconocer que muchas personas me han sorprendido en los últimos meses de una forma no demasiado grata. Se podría decir que me han decepcionado. Yo, que siempre he sido un gran defensor de las causas injustificadas, abogado del diablo incluso. Pero ya no más. He decido, más bien lo decidí hace tiempo, quitarme la capa de héroe a la hora de defender a alguien que no merece tal honor. Si, honor. ¿Acaso no es un honor que alguien ajeno a ti o tu causa te defienda? Más que un honor es un gesto honorable por parte de quien lo hace. He defendido y mucho, ¿y qué he recibido a cambio? Nada. Quizá un agradecimiento en las sombras o una palmadita en la espalda mientras a mí y a los míos no seguían tirando a dar con balas de plata.
No pido que me den lo que no merezco, sólo aquello que me he ganado. Un poco de respeto no estaría mal, pues si el que siembra recoge, mi cosecha se la llevó el viento de poniente y no me queda más que una tierra muerta bajo los pies.
Yo aprendí la lección, mejor que nadie, antes de ayer antes que ayer. No hay que defender nada más que a un mismo, ya que puedes romper mil lanzas a favor de alguien pero nadie romperá una sola por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario