lunes, 15 de diciembre de 2014

Blade Runner


Una obra maestra de la ciencia ficción ochentera. Es de ese cine de culto que nunca pasa de moda y que todo buen cinéfilo debe ver. No sabes por qué, e incluso después de verla sigues sin saber por qué pero aún así te alegras de haber disfrutado de ella. Verla en sí es una experiencia mágica que te devuelve a un pasado nostálgico y al mismo tiempo, te transporta a un futuro de fantasía capaz de hacernos soñar (pese a que ese futuro no se ha hecho realidad ni en lo más mínimo).
Precursora del cine ciberpunk que tan de moda se puso en la década de los ochenta y noventa, Blade Runner destaca por ser adelantada a su tiempo al tratar un tema de fundamental interés y que otras muchas cintas han explotado con mejor o peor resultado. Es una película de acción donde la acción queda aparcada a un lado dando prioridad a los interesantes temas que trata sobre la religión y la ciencia, las preguntas sin respuestas que se hace constantemente el ser humano... y lo hace con destreza y de una forma elegante, rozando el cine negro cuya femme fatale se hace querer no sólo por el protagonista.

Inspirada en la novela "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick, Hampton Fancher y David Peoples nos trasladan a un futurista Los Ángeles en el año 2019 cuando Rick Deckard es sacado de su retiro para dar caza a unos "replicantes" (androides con aspecto humanos creados por la empresa Tyrell Corporation cuyo uso es destinado a tareas que los humanos no quieren desempeñar y que tienen prohibido vivir en la tierra tras un motín cuando eran usados como esclavos en Marte). Durante su trabajo, Rick tendrá que lidiar con diferentes situaciones que pondrán a prueba su integridad física y moral, y por las que se verá obligado a meditar sobre diversos aspectos de su vida como es su propia procedencia o lo que es él en verdad.
Sin lugar a dudas estamos ante una producción que nos plantea temas interesantes que tienen cabida en cualquier época, es por esto que se convirtió de forma inmediata en cine de culto y por lo que no pasa nunca de moda. Blade Runner, en primer lugar, nos introduce en algo que ya está bastante trillado en el cine: la creación de vida mediante la tecnología y la inteligencia artificial, pero lo hace de una forma tan poética y tan fresca, con elementos tan novedosos, que se ha convertido en una obra original en la que otras encuentran inspiración. De forma más concreta, trata el límite al que se debe llegar, cómo lograr limitar algo inmortal y cómo convivir con ello. Sobre estas tres pautas se asientan los pilares de esta historia, lo que la vuelve interesante desde el minuto uno. Esta historia nos hace testigos de la evolución de Rick mediante los acontecimientos que tienen lugar en un instante concreto de su vida. No sólo llega a comprender a los "replicantes" sino que incluso se cuestiona si no es en realidad uno de ellos. Un momento mágico este que nos hace meditar sobre nuestra propia procedencia y el lugar hacia el que nos dirigimos. De igual modo, trata con acierto la lucha entre lo que es moralmente correcto y lo que no. Nos lleva de la mano por un camino que creemos recorrer con la certeza de conocerlo, dando por sentado ciertas obviedades, para sacarnos del camino marcado con una secuencia, ya al final, de bastante impacto emocional. Logrando, así, derribar muros, quitarnos la venda, y ayudarnos a descubrir que no todo lo que aparenta ser real, lo es.
Esta historia es un auténtico drama en el que vemos como un ser abandonado por su propio creador tan sólo busca ser aceptado por una sociedad intolerante que se mueve a un ritmo vertiginoso y que no acepta aquello que se vuelve en su contra. Descubrimos como un monstruo lucha para obtener su humanidad y una vida más larga para poder disfrutar de ella, para poder convivir de alguna forma son sus semejantes.
La trama principal sobre la que se asienta el guión es simple, incluso en algunos aspectos aburrida, inverosímil y previsible, pero es en sus pequeñas e intensas tramas secundarias donde reside todo su potencial. Y es que la diversidad de estas tramas y la importancia de sus temas son lo que hace interesante la película. Todo gira en torno a los "replicantes" y Rick, pero lo hace de una forma intensa que lo vuelve interesante pese a rodear a los mismo personajes.

Todo esto está inmejorablemente disuelto en una ambientación cuidada que se basa en la visión de un futuro que podría ser muy certero, donde la división entre clases es más que evidente y la presión policial está muy presente. La historia nos ofrece un vistazo a un futuro incierto que aparenta ser caótico pero capaz de despertar un interés insospechado.
La perfecta ambientación consigue que nos sintamos inmersos en la historia, y es que en realidad parece que estamos echando un vistazo al futuro. Las localizaciones han sido decoradas al detalle logrando diferentes escenarios, a cada cual más pintoresco, que ayudan a que la acción se desarrolle con agilidad, evitando así que se vuelva monótona o que perdamos el interés con facilidad. Los efectos especiales están muy bien insertados con el metraje grabado para la época en la que fue realizada (recordemos que es de los ochenta) y son parte de la identidad de la película, ya que mediante estos efectos se construye gran parte del argumento y sin ellos no tendría el mismo significado ni habría tenido tanta repercusión.
En cuanto a realización, Ridley Scott sentó cátedra en lo que al género respecta. Supo lidiar con la mezcla de géneros sin llegar a decaer en la narración audiovisual, con la que no sólo aporta a la historia sino que la apuntala de una forma vistosa. El realizador ha dotado a la producción con planos de auténtica belleza, aunque lo cierto es que algunas transiciones parecen demasiado bruscas y esto crea una incomodidad innecesaria al llegar a "romper" en algunos casos la continuidad. Ridley ha mantenido la personalidad de cada género con su dirección, regalándonos planos y contraplanos intensos en las conversaciones y planos generales donde podemos apreciar los impactantes efectos y los cuidados decorados. La puesta en escena juega un papel importante, llegando a crear situaciones y transmitiendo emociones de una forma sencilla y poética. Juega mucho con el contraluz para hacernos sentir incómodos, del mismo modo en el que se sienten los personajes.


La banda sonora, compuesta por temas de corte clásico a los que se les han añadido toques de música electrónica, de Vangelis se ha convertido en otra obra de culto. La música está presente a lo largo de todo el metraje, convirtiéndose en una parte fundamental de la producción y sirviendo como conductor de toda la acción. Cada tema ha sido seleccionado a conciencia para cada momento, con lo que se consigue afianzar lo que se representa en esas secuencias.
Es una de esas bandas sonoras que cobran tanta importancia como el guión dentro de la producción.

Tema aparte es la interpretación, cuyo protagonismo recae sobre el todoterreno Harrison Ford. No sólo consigue una interpretación creíble sino que logra que su personaje evolucione y se mantenga vivo durante toda la historia. Ford interpreta a un personaje complejo, un policía de métodos y comportamiento nada ortodoxos, una especie de héroe automarginado con el que conseguimos conectar. Pero lo cierto es que la interpretación de Ford se ve eclipsada por la de Rutger Hauer que se mete en la piel del replicante Roy Batty, líder del grupo al que Rick debe retirar (así es como los Blade Runners denominan eliminar un replicante). La interpretación de Rutger es magnífica, consiguiendo crear una especie de enemigo que se convierte en todo lo contrario, regalándonos una de las secuencias finales más reconocidas del cine. Rutger crea un personaje que no sólo es de vital importancia para la historia sino que hace que la historia sea interesante. Es esa pieza irreemplazable de la producción.
Tampoco queda atrás la bellísima Sean Young como Femme Fatale que no sólo consigue enamorar al protagonista sino a nosotros también. Su papel es crucial para la evolución del personaje de Ford y sirve como elemento a una de las tramas más interesantes de la película: el amor imposible entre dos seres que están destinados a repelerse.
El resto de secundarios está a la altura de las circunstancias y sus personajes forman parte fundamental de la historia. La interpretación sigue el tono de lo que reina en la producción por lo que ninguno de los actores sobresale por una pésima actuación. Encontramos a un Edward James Olmos bastante inspirado que dotó de un aspecto de gansgter bastante curioso a su personaje y también podemos disfrutar de una preciosa, y joven, Daryl Hannah con un aspecto punk que acompaña muy bien a la temática.

Blade Runner marca un antes y un después en el cine de ciencia-ficción convirtiéndose en una película de culto tras apenas haberse estrenado. La diversidad de temas que trata y las tramas secundarias, ese subtexto, son lo que la hacen interesante y atractiva para el público. La interpretación de los actores es sublime, sus gestos y movimientos, los personajes a los que dan vida. Es un regalo que mejora al todo.
Estamos ante una de esas obras inmortales que estará presente durante generaciones y que será objeto de estudio durante décadas por los cineastas. Una apuesta arriesgada que funcionó, cuyo guión y realización entran en una comunión perfecta apoyados por una banda sonora digna.
Si de verdad te gusta el cine, tienes que verla. Esperemos que su secuela esté a la altura.

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