A caballo entre el mito y la realidad, Drácula: La leyenda jamás contada, narra los orígenes del famoso vampiro creado por el escritor irlandés Bram Stoker.A lo largo de toda la película somos testigos de cómo un humano y heroico Vlad Tepes trata, por todos los medios, de proteger a su pueblo y a su familia. Y en su desesperación por llevar a cabo esta tarea se ve obligado a tratar con el ser monstruoso que habita en una montaña cercana a su reino, hecho que supone el inicio de su maldición.
Shore nos trae un relato interesante con el que descubrimos cómo se forjó una leyenda mediante una historia real, tratando el mito del vampiro con respeto y fidelidad a la tradición de este ser mitológico. Ésta es una aventura épica con un acontecimiento histórico interesante como fondo y un relato de amor como desencadenante de toda la trama. Hay algunos momentos en la película más tenebrosos, pero esto no hace que deje de ser una aventura épica en la que se suceden batallas y combates impresionantes en lugar de ser un intento de pseudoterror al uso.
El titulo hace justicia a esta producción ya que muestra una historia muy diferente a la que estamos acostumbrados en lo que respecta a la leyenda de Vlad Tepes "El empalador". Nos hace conscientes de que los métodos sanguinarios empleados para con sus enemigos de este príncipe valaquio tenían su motivo. Le quita la careta al horror para que podamos comprobar que lo que se esconde debajo es un ser humano cuyas acciones quedan justificadas, logrando así convertir a un monstruo en un héroe. Algo con lo que se ha acertado de pleno.
De igual forma, nos muestra la conversión de Vlad como consecuencia de todo lo que le ocurre. El miedo que tanto su propio pueblo como sus enemigos le procesan al comprobar en lo que se ha convertido y la falta de tolerancia de aquellos que le rodean al no comprender ni dar lugar a una justificación.
Todo esto se podría entender como un reflejo de la sociedad en la que vivimos, donde las etiquetas son inamovibles y los prejuicios abundan. Donde no hay lugar a justificaciones y se actúa, en muchos casos, sin razonar lo suficiente. Por otro lado, no se trata de representar la ya trillada lucha entre el bien y el mal, sino de cómo el mal se apodera de todo sin remedio.
Los efectos especiales juegan un papel importante en esta producción, siendo una pieza clave para la realización de la misma y sobre la que se asientan muchas secuencias. La espectacularidad de estos efectos sólo es comparable a la belleza de las localizaciones en las que ha sido filmada. Algunos de estos efectos forman parte incluso de la narración audiovisual, como por ejemplo cuando se emplea el reflejo en una espada para mostrar lo que ocurre en la batalla. Algo original que contribuye a reforzar el caos de la batalla.Mediante su trabajo tras las cámaras, Shore, nos ha guiado a través de la historia de Vlad de una forma bastante espectacular aunque su realización apenas se limite a mostrar lo que ocurre en lugar de aportar algo más. Sólo con algunos arriesgados tiros de cámara ha conseguido dar su toque a la producción.
Los efectos sonoros han sido tan cuidados como los visuales, siendo un acompañamiento fiel a lo que observamos en pantalla y no dejando huérfanas aquellas acciones que necesitan de sonidos específicos. La banda sonora es la acertada para la ocasión, siendo un hilo que une algunas secuencias de transición y una herramienta para potenciar otras secuencias.
En la memoria de muchos permanecerá Luke Evans como Drácula por mucho tiempo. Sublime interpretación de Evans, que encarna con elocuencia tanto al hombre como al vampiro. Ha creado un personaje en constante evolución a lo largo de toda la producción, un personaje que se amolda a los diferentes acontecimientos que le ocurren. Ha conseguido una interpretación verosímil y muy fiel al personaje, tanto a Vlad como a Drácula. Su impecable trabajo aumenta la calidad de la película de forma considerable. El momento excepcional de este actor queda vigente una vez más.
Él interpreta al héroe y al monstruo con la misma pasión y el mismo acierto con el que interpreta al monstruo de la montaña el conocido Charles Dance (Juego de Tronos). Su pequeño pero importante papel no pasa desapercibido y es relevante para la producción. Dance aprovecha sus pocos minutos en pantalla para convertirse en un monstruo aterrador y despiadado en un trabajo a la altura de su compañero.
Drácula es uno de esos personajes emblemáticos de los que siempre queremos conocer más. Esta producción consigue satisfacer a los fans de este ser de una forma elegante y acertada, mostrando su origen, su evolución, y también ahondado en los motivos que le llevaron a este punto.
Shore, con la ayuda de un Luke Evans inspirado, nos trae a un Drácula muy humano y su interesante historia mediante una espectacular película de aventura épica con mucha acción que será del gusto de un público más general así como de aquellos que buscan conocer más sobre el mito de Drácula. Su final deja abierta la puerta a una posible secuela que esperemos, vea la luz.
Lo mejor; la gran actuación de Evans, los espectaculares efectos especiales y la interesante historia. Por otra parte, lo peor es que Vlad no haya tenido un contrincante a su altura.
Sin duda, para amantes del mito y de la acción.


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