domingo, 5 de abril de 2015

La mujer de negro: El ángel de la muerte

Alejada de su predecesora, cambia una atmósfera adecuada para que prospere el terror por el susto fácil añadido en postproducción. Un error grave que arrastra hasta el final esta producción cuyo argumento invadido por los clichés no consigue enganchar ni asustar. Predecible, la repetición de algunas secuencias hace que a lo largo de la película se rompa el ritmo en más de una ocasión, por lo que el interés por llegar a ver los créditos finales se reduce considerablemente a medida que la película llega a una conclusión simplona y tan carente de vida como la interpretación que se pueda sacar de esta producción.

Si bien es cierto que el comienzo es esperanzador, pronto comprendemos que todo queda en un simple espejismo. Ambientada en un Londres, devastado por la Segunda Guerra Mundial, muy logrado gracias a los efectos especiales digitales y una ambientación (quizá lo único) digna, la trama transcurre con una lentitud inusual. Incluso en un principio parece tratarse de un género muy diferente al que publicita y se supone que pertenece. Pronto, diálogos monótonos y y vacíos, acompañados de alguna situación fuera de lo común pero para nada aterradoras, nos hacen descubrir un argumento plagado de tópicos típicos en el género de terror que se encuentra localizado en, como no, una casa embrujada.
Se han tratado de envolver todas y cada una de las tramas en un halo de misterio para tratar de atraparnos, pero en lugar de eso han conseguido que una capa densa de neblina nos impida ver lo verdaderamente importante, por lo que no tardamos en perder el interés en una película que, por momentos, parece dirigirse hacia ninguna parte. El guionista, Jon Croker, ha divagado y dilatado demasiado ciertas secuencias y situaciones, haciendo que la película se vuelva repetitiva y poco contundente.
Pero ese no es el único problema, ya que no ha logrado un equilibrio entre las acciones y los diálogos, siendo estos últimos los que nos guían por la trama. Pero lejos de ser buenos, los diálogos son inverosímiles y nada complejos, al igual que unos personajes vacíos y estereotipados.
El problema de esta historia es que únicamente llama nuestra atención en momentos puntuales en los que tienen lugar, más que acontecimientos sobrenaturales, situaciones sobrecogedoras que hacen que se nos encoja durante un breve instante el corazón. Quizá, si quitamos toda la paja que rodea a la esencia de la historia, podamos encontrar algo digno de ser contado. Una historia verdaderamente aterradora que casi pasa de puntillas y sin hacer demasiado ruido debido a que han primado los conflictos personales de cada personaje sobre la propia trama principal. Una fallo garrafal que merma la calidad de esta producción audiovisual.

Sólo cabe destacar en la realización, llevada a cabo por Tom Harper, algunos planos comprometidos que han sido encajados dentro de la más absoluta gama de tiros de cámara y planos que se usan con normalidad en este tipo de género. En este caso, la narración audiovisual es un mero conductor de lo que cuenta el guión. Se abusa de los sustos en postproducción dejando de lado la importancia de incluir efectos en la misma producción, los cuales son escasos y anecdóticos.
Abundan la consecución de primeros planos con planos de perspectiva para, mediante un juego de edición, veamos cosas donde antes no estaba. Algo muy típico de este tipo de "cine de sustos". También se nos presentan las diferentes estancias de las localizaciones mediante planos generales y hace uso de los planos detalle para mostrarnos objetos determinantes en la acción.
El montaje mantiene un ritmo pausado exceptuando aquellos momentos en los que se vuelve más frenético para representar de la forma más fiel posible situaciones límite en los que la acción cobra un sentido importante.
Los efectos especiales son la base de los sustos empleados para infringir el miedo que no se logra mediante otros elementos, aunque es cierto que se han visto mejores y con un efecto mucho más logrado. Lo cierto es que al comienzo hay un zoom out sobre la ciudad de Londres que nos sitúa a vista de pájaro para ubicarnos y hacernos conscientes del momento en el que transcurre la historia. Un efecto que aporta espectacularidad a la secuencia y que está bien incrustado.
Se ha empleado una banda sonora consecuente con las circunstancias de cada secuencia, lo que aporta su granito de arena a la ambientación. Quizá de las pocas cosas salvables de esta producción junto con los escatimados efectos sonoros.


El elenco de actores desconocidos ha sido un acierto para que nos centremos en la historia, eso sí, hubiese sido mejor si la historia hubiese sido buena. Tan sólo un rostro conocido entre los protagonistas/secundarios, Helen McCrory. Ella interpreta a una directora de colegio incrédula y asustada, incapaz de ver lo que otros ven. Sobria a la vez que sombría, Helen ha conseguido crear un personaje que va de menos a más y en el que consigue centrar parte de nuestro de interés. Mientras tanto Phoebe Fox se mete en la piel del personaje atormentado por un pasado que parece perseguirle. Una interpretación loable y llena de matices pese a todo. Ella cubre ese rol de protagonista que ejerce de heroína al descubrir los motivos de lo sobrenatural y combatirlo. Al igual que el secundario masculino, Jeremy Irvine, otro atormentado sobre el que se cierne el mismo aura misterioso que a la protagonista, algo que ha sabido llevar con determinación y sin flaquezas, aunque un tanto forzado en alguna secuencia.

La mujer de negro: El ángel de la muerte pudo ser mucho más de lo que fue. Una película carente de alma y que vaga sin rumbo cual fantasma sin objetivo. Las subtramas se comen una trama principal floja en argumentos cuya ambientación es poco más que digna. El abuso del susto fácil, que además se antoja escaso, es uno de los problemas que lastran a la producción. Un sinsentido en ciertos momentos que no logra engancharnos y que incluso dudamos de seguir viendo hasta el final.
Lo único bueno es la historia en la que se trata de asentar la trama principal; mientras que lo malo es que se diluye entre los conflictos de los propios personajes.
Absténganse aquellos que busquen una película de terror cuya historia sea memorable y efectos sean salvajes. No encontrarán más que el horror de una producción indigna del género llena de clichés que no ha sabido interpretar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario