Se trata de un diario. Un diario que mezcla con pasmosa naturalidad y acierto ficción con realidad. Podemos, incluso, vislumbrar ciertas similitudes entre el protagonista de esta novela y el autor de la misma, Manel Loureiro, un joven abogado y escritor nacido en Pontevedra.
Narrada en forma de diario, el protagonista nos comienza contando cómo es su día a día. De sus reflexiones podemos averiguar con facilidad qué tipo de persona es, quién se encuentra en su círculo social y cómo ha llegado hasta el punto en el que narra su historia. Poco a poco, en sus entradas en el diario, descubrimos que algo va mal pero se desconoce el qué es con exactitud, hasta que se descubre que se trata de una enfermedad que los gobiernos de los diferentes países que la sufren tratan de ocultar y combatir sin llegar a lograrlo. Entonces, un día, se desata el apocalipsis por culpa de esta enfermedad y el protagonista nos hace testigos de su agoniosa supervivencia.
Como toda novela en formato de diario, va de menos a más con puntos álgidos puntuales. Somos testigos de la evolución de un apocalipsis y de cómo el ser humano debe adaptarse a condiciones extremas e increíbles para sobrevivir. También nos hace entender lo verdaderamente importante para el ser humano y lo banales que pueden resultar algunas cosas mediante las reflexiones del protagonista y sus propias vivencias. La estructura de esta novela se conforma en las propias entradas del diario como capítulos, los cuales conectan muy bien entre sí y mantienen mediante una adecuada dosificación de los climax nuestro interés. Todo lo que ocurre resulta interesante y te obliga a ser leyendo para saber cómo siguen las aventuras del prota por sobrevivir.
Con una variopinta gama de personajes, entre los que hay amigos y enemigos, que resultan tener personalidades muy marcadas y un escenario único como Galicia, el cuál descubrimos poco a poco y donde las realistas situaciones resultan la delicia de los lectores, Apocalipsis Z es una novela llamativa cuanto menos. Con cada acción o reflexión del protagonista se nos regala una moraleja o un mensaje fácil de entender sobre la importancia de algunas cosas y lo poco relevantes de otras. Y lo más importante, sobre la fragilidad del ser humano como especie y como sociedad, más aún cuando comprendemos que en cualquier momento puede haber algo que termine de forma fugaz e imparable con toda la humanidad, para relegarnos a una situación inferior.
El inconveniente de narrar una novela en formato de diario es que puede haber cierta confusión con los tiempos verbales o la propia continuidad de la historia, incluso que se olvide cerrar alguna trama. En algunos capítulos puede dar la sensación de que algo que parece importante se escapa para no volver, pero por norma general está muy bien narrado y todo sigue un hilo conductor consecuente y continuo.
Esta novela está muy bien estructurada y cuida esos pequeños detalles que la hacen aún más interesante.
Esta primera entrega de la trilogía parece ser el comienzo de algo grande que no sólo trata de entretener sino de concienciarnos sobre la fragilidad de nuestra especie. Una novela fácil de leer y que no resulta pesada, que nos obliga a seguir leyendo. Una de esas extrañas obras que parece salir de la nada, pero que en realidad salen de un blog logrando un éxito sin precedentes y poniendo sobre la mesa una nueva forma de crear literatura.
Esta novela va destinada para un público joven o de mediana edad que siente pasión por situaciones apocalípticas que ponen al límite la capacidad de supervivencia del ser humano. Una de esas novelas de obligada lectura.
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