martes, 26 de mayo de 2015

Hasta pronto, Aranda

Un genio cineasta que soñó con ser escritor, cuyas películas retrataban la unión de cuerpo y alma de una forma genuina y sin censuras. Fue capaz de capturar la pasión sin avergonzarse por ello, dándole voz al alma cuando se retorcía dentro del cuerpo.
Vicente Aranda, el gran Aranda, nos deja un legado inconmensurable. Un ejemplo de cómo lograr que algo banal transmita sensaciones y sentimientos. Consiguió normalizar escenas de sexo al darles un sentido único, nuevo, y alejándolas de su uso más común.
Un maestro de maestros que tenía una visión diferente al resto, que arriesgó y ganó. Que nos deja en su cine la esencia de la vida.
Hoy nos deja un gran contador de historias. Un poeta de la sensualidad. Lloran Carmen y Juana. Lloran sus amantes. Y como no, El Lute también. Porque sólo él supo darle emociones a sus historias. Sólo él supo captar su pasión.
Hasta siempre, maestro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario