viernes, 8 de mayo de 2015

Cómo conocí a vuestra madre

Tras casi diez años viendo esta magnífica serie puedo decir que anoche la terminé. Debo reconocer que he dilatado llegar a su final porque no quería que terminara, me negaba a llegar al final y que todo acabara, que no volviera a sentarme frente al portátil para disfrutar de un nuevo e inédito capítulo de esta serie. La he recomenzado varias veces, pero la última, ya desde la sexta temporada, me prometí que sería la definitiva.

La historia de Ted Mosby no tardó en cautivarme, tenía todos los elementos para triunfar. Un joven neoyorkino con una personalidad original y atrayente que trata de encontrarse a sí mismo y de labrarse un futuro profesional mientras busca al amor de su vida, una mujer con la que casarse y tener hijos, compartir su vida al fin y al cabo. Ted vive toda clase de situaciones, desde las más cotidianas a las más subrealistas, y eso es algo que la hace interesante a la par que ligera. Una historia que nos enganchará desde el primer capítulo y que es de fácil digestión. Una comedia en estado puro que esconde algo más íntimo que nos obliga a reflexionar en ciertos momentos.
Pero no se trata únicamente de una historia atractiva y un personaje recurrente. A Ted le acompaña un grupo de amigos de los más variopinto, en el que cada uno de los personajes tiene un estereotipo muy diferenciado, incluso los secundarios o episódicos, entre los que encontramos estrellas de renombre haciendo una aparición estelar e interpretando un personaje que interviene de forma directa en la trama del episodio en el que aparece. El caso es que todos y cada uno de ellos tienen una personalidad marcada que los hace diferentes al resto, y, por supuesto, cada uno de ellos cuenta con sus propias tramas, las cuales en muchos casos convergen o se mantienen al margen de la trama principal o de otras subtramas. Estas tramas a veces incluso llegan a ser más interesante que la propia trama principal, por lo que le roba el protagonismo durante bastante tiempo.
El ambiente en el que transcurre todo resulta familiar con el transcurso de los capítulos, quizá debido al constante empleo de los mismos decorados, por lo que no tardamos en familiarizarnos con el entorno en el que se desarrolla la historia.
Cada elemento que conforma esta serie no sólo nos hace sentir inmersos en la misma sino que, en parte, nos hace partícipes de todo lo que les ocurre a este genial grupo de amigos. Empatizamos con los personajes y hacemos nuestras las situaciones por las que pasan. Es normal que nos sintamos identificados con ciertos acontecimientos, reflexiones o acciones de los personajes. Sin lugar a dudas, se trata de una sitcom en toda regla.

Cómo conocí a vuestra madre es entretenida, muy entretenida. Y a lo largo de sus nueve temporadas logra hacernos reír con sus cómicas situaciones e increíbles momentos o esos diálogos imposibles y disparatados. Nos emociona en más de una ocasión, sobre todo cuando algunos personajes exponen sus verdaderos sentimientos y somos testigos del sufrimiento por el que pasan. También nos hace pensar y meditar sobre las lecciones de vida que ofrece, esos momentos únicos que logran sacarnos una media sonrisa y afirmamos cuando se tratan temas trascendentales o Lily da uno de sus discursos para aleccionar a alguno de los personajes en cuestiones vitales. Pero sobre todo, esta serie consigue que lo pasemos en grande en cada capítulo.
Si bien es cierto que algunos capítulos, como en toda sitcom, son de relleno y no aportan nada a la trama principal, si tienen su propia trama y sirven, además, para ofrecer algo de aire al espectador, así como al reparto y a los guionistas. Cada capítulo tiene algo que ofrecer y no carece del alma que nutre a la serie en general, a pesar de que algunos de ellos se alejan de la trama principal.
Y es que como ya he expuesto antes, algunas tramas secundarias se posicionan mejor ante nuestro interés y cobran mayor relevancia. Aún así, la trama principal es respetada en todo momento y sirve como hilo conductor para todas las demás, por lo que encontramos un guión compacto en el que la comedia reina pero en el que también hay cabida para los dramas y lo épico.
Estamos ante un guión bien estructurado y bien dosificado que se ayuda de pequeños cebos para mantenernos enganchados. El tema principal, "la madre", es algo a lo que se recurre para mantener nuestro interés total en la serie y en su historia.
A pesar de los capítulos de relleno y de lo absurdos que pueden resultar algunos capítulos, la serie avanza con dignidad y solidez hacia un final digno y que hace justicia tanto al protagonista como a la historia, pero que a su vez nos deja un mal sabor de boca. Lo mejor es que se echa en falta alguna temporada más para poder comprobar cómo es la vida de Ted tras conocer al personaje de la madre.

Esta serie es un canto a la esperanza, a la superación. No es una serie vacía con el único objetivo de entretener ya que en cada capítulo se nos entrega un mensaje aplicable a nuestro día a día. Algunas de las estudiadas situaciones o de los ingeniosos diálogos nos invitan a reflexionar sobre cuestiones de cierta relevancia e importancia en nuestras vidas.
Un añadido más por el que deberíamos verla.

En cuanto al aspecto más técnico, es obvio que se trata de una sitcom y queda más que visible en la forma en la que está realizada. Los planos generales del grupo apoyados por los planos medios en las conversaciones son lo más empleado para representar el guión. En los episodios, salvo en memorables excepciones, no se emplea una realización con movimientos de cámara arriesgados o tiros de cámara ni planos demasiados extravagante sino algo más sutil para que todo sea más fácil de digerir y nos centremos en lo verdaderamente importante: la historia.
La puesta en escena es la típica del género, así como la colocación del decorado. Vemos planos rebosantes y con cierto dinamismo interno, lo que hace que todo vaya con mayor fluidez.
La banda sonora compuesta por canciones populares del momento ha sido bien escogida para cada situación, por lo que aporta a la atmósfera de lo que la serie ofrece. Cómo conocí a vuestra madre ofrece una banda sonora bastante extensa e interesante, con temas de todo tipo.

El reparto es una de las claves de su éxito. Algunos actores casi desconocidos se encuentran con otros legendarios ya en la ficción televisiva norteamericana y casi mundial.
Josh Radnor no nos ha regalado un Ted Mosby, más bien ha sido al contrario. El actor, desconocido hasta el momento, ha creado un personaje entrañable que permanecerá en nuestra memoria por años. Una de esas personas especiales de las que apenas quedan. Radnor ha conseguido crear un auténtico icono gracias a una interpretación más que creíble. Incluso se podría decir que el propio personaje ha devorado al actor. Hay algo especial en Ted que ha servido de ayuda al éxito de la serie. Además, Ted ha sido de gran ayuda a la carrera profesional de Radnor, que parece haberse decantado por la dirección.
Aunque si a alguien le ha venido bien este papel ha sido a Jason Segel, al que no dejan de llover papeles desde que dejara clara su gran dote interpretativa en la serie. Un actor de talla, y no sólo en altura, que nos regala una interpretación llena de chispa y vitalidad, sorprendente a la vez que pedante. Su Marshall Eriksen es un personaje excepcional al que todos querríamos tener como amigo.
Pero sin duda, el rostro más conocido, por haber trabajado en otra serie de fama mundial como Buffy, es el de Alyson Hannigan, que interpreta a la pareja de Marshall, Lily Aldrin, un personaje ambiguo que tan pronto se muestra estúpido como profundo. Las lecciones de vida que Lily le ha dado a Ted también nos las hemos ido apuntando. Alyson ha tirado de tablas para moverse y mostrar una personalidad de contrastes. Un excelente trabajo que aumenta su leyenda.
Otro de los rostros conocidos es el de Neil Patrick Harris, que pone rostro a Barney Stinson, un mujeriego que da juego a lo largo de toda la serie y cuyos misterios nos mantendrán expectantes. Neil cumple en un rol que se aleja de su realidad, y no sólo cumple sino que lo borda. Él aporta ese toque extravagante y esperpéntico con el que nos sacará más de una sonrisa. Las tramas en las que se ve envuelto siempre acaban de forma sorprendente.
Y la última, y no menos importante, que completa este maravilloso grupo no es otra que Robin Scherbatsky, interpretada por la bellísima Cobie Smulders. Ella cubre el rol de ese personaje detonante que juega un papel vital tanto en la trama principal como en algunas secundarias. Su personaje evoluciona a lo largo de la serie y crece hasta lograr una madurez inaudita en otros. La gran interpretación de Cobie no ha pasado desapercibida y ya ha conseguido papeles en proyectos importantes de la compañía Marvel.


Los secundarios se componen por algunos actores de renombre muy conocidos por su participación en otras series de éxito: Frances Conroy, Bill Fagerbakke, Joe Manganiello o Alan Thicke entre otros. Su participación en la serie conlleva cierta responsabilidad para con algunas tramas, incluyendo la principal. Encaran sus roles con naturalidad y sin sobresalir demasiado por encima de los principales. Sus intervenciones son brillantes en todos los sentidos.
En algunos episodios aparecen famosos de forma estelar, lo que le otorga a la serie mayor caché si cabe.

Cómo conocí a vuestra madre es la sitcom de la Generación Perdida así como Friends lo fue de la Generación X. Quizá ahora no se le otorga esa etiqueta pero el tiempo la pondrá en su lugar y las constantes revisiones de aquellos que se la perdieron en su día o que quieran volver a disfrutar de ella servirán para ello.
Es una sitcom al uso en todos los aspectos pero con algo más. No sólo entretiene sino que nos hace llegar pequeñas lecciones de vida que vamos asimilando con cada capítulo y que bien podemos aplicar a nuestras vidas. Sus tramas están bien tejidas entre sí aunque a veces pueda parecer que se desvía un poco de su trama principal, pero esto es positivo ya que las tramas secundarias aportan aire fresco, además de esos capítulos especiales que han resultado ser la delicia de todos y que pueblan de forma dispersa cada una de las temporadas.
Pese a que en términos de realización puede pasar desapercibida, nada más lejos de la realidad. La serie está muy bien realizada, cumpliendo con los parámetros que definen a las sitcom y sin caer en innovaciones innecesarias que sólo pueden estropear el excelente argumento al tratar de eclipsarlo con parafernalia estéril que nada aporta. La banda sonora popular resulta ser un punto fuerte y atractivo para todos.
Los personajes son creíbles y diversos, cuyos estereotipos se diferencian bien entre sí. La interpretación de los actores es sublime y asistimos a la evolución de todos ellos que se cumple de una forma natural que va de menos a más.
Cómo conocí a vuestra madre es recomendable para aquellos que quieran disfrutar de una buena serie que va de menos a más, pero que consigue atraparnos en el primer capítulo gracias a lo entrañables que resultan sus personajes y lo interesante que es su argumento.






ATENCIÓN, ESTA PARTE CONTIENE SPOILER. 

La trama principal se dirige hacia un punto predecible a lo largo de toda la serie. Y es que, casi desde el comienzo, queda claro que Ted parece tener su vida planeada de una forma tan excesiva que se olvida de vivirla. No toma decisiones y cuando las toma se equivoca, y siempre, antes de tomarlas, pide consejo a las personas que le rodean. Es incapaz de tomar decisiones por sí mismo y esto es algo que se cumple hasta el final de la serie. Y es que Ted no cuenta la historia a sus hijos para que estos sepan cómo conoció a su madre sino para que le den el beneplácito de comenzar una relación con Robin.
A lo largo de la serie vemos cómo Ted y Robin tienen una relación complicada en la que en cada episodio se acumula toda la tensión sexual y amorosa no resuelta hasta que llega un momento en el que ambas partes explotan, una antes que la otra, pero esta explosión no sirve para otra cosa que para alejarlos de forma casi definitiva. Entonces, Robin se casa con Barney y Ted conoce a Tracy (la madre), lo que significa, a priori, el fin de una posible reconciliación. Pero entonces, los acontecimientos cambian, Robin y Barney se divorcian y Tracy muere, lo que abre de nuevo la posibilidad de que Ted y Robin vuelvan.
Digo que es predecible porque en la trama amorosa que incluye a Ted y Robin queda claro que es una pareja abocada a permanecer juntos por cada detalle que lanza el argumento. Que Ted le cuente la historia a sus hijos cobra sentido justo al final, ya que les cuenta cómo conoció a su madre porque eso le lleva a explicar su dilatada relación con Robin y le sirve para asentar su argumentación para pedirles su aprobación para volver con ella. El título deja claro que la historia va de cómo conoció a su madre pero no asegura que Ted siga con ella o que la única finalidad sea la de explicar dicho acontecimiento.


Está claro que aunque su final sorprende, su temporada final parece haber sido llevada a cabo con la prisa de quien debe terminar a tiempo un proyecto. Está realizada de una forma muy diferente a las anteriores ya que en ésta se mezclan momentos temporales diferentes en los que vemos cómo será la relación de Ted con Tracy de una forma pasajera y de cómo les irá al resto de componentes del grupo, también de forma pasajera. Así como momentos del pasado que esclarecen ciertos misterios en torno a algunos de los personajes.
Matar a la madre me parece algo chapucero e inverosimil, aunque debo reconocer que se hace justicia con Ted y Robin en un final emotivo. Yo hubiese preferido una temporada final que siguiera en la línea general del resto y una temporada más para poder comprobar cómo es el Ted post conocer a la madre. Por desgracia no es ni será así.
Mucho se ha rumoreado sobre Spin off, precuelas, secuelas y demás, pero al final todo ha quedado en nada. En parte le viene mejor a la serie, ya que así podrá pasar la historia como un proyecto original.


Recomiendo encarecidamente disfrutar de esta serie porque se trata de una sitcom generacional a la altura de las ya clásicas que siempre permanecerán en nuestra retina. Sólo el tiempo la pondrá en el lugar que merece.


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