miércoles, 27 de mayo de 2015

Tesis

Opera prima del laureado director Alejandro Amenábar y un clásico de cine español. Una de esas películas que se estudia en academias de cine y que todos soñamos hacer. Capaz de mantenerte intrigado y en constante tensión tanto por el enrevesado guión como por una realización inteligente.

Tesis no es thriller más, tiene algo que lo hace especial y lo incluye en ese género de culto. La secuencia inicial ya resulta impactante por cómo Amenábar nos deja con la miel en los labios al insinuar en lugar de mostrar, al jugar con nosotros consiguiendo que creemos ciertas imágenes en nuestra mente en lugar de arrojar imágenes explícitas. Esto ya nos indica la senda que seguirá esta producción en sus dos horas de duración.
Su argumento se centra en la historia de una joven estudiante que al investigar para elaborar su tesis universitaria sobre violencia audiovisual descubre toda una red criminal que se encarga de realizar y mercadear películas snuff. El vídeo del asesinato de una joven estudiante desaparecida es el detonante para que la protagonista se interese sobre lo ocurrido. Las diferentes pistas que halla en sus pesquisas no sirven más que para confundirla sobre la identidad del asesino.
Nos encontramos con una de esas historias intrigantes que nos hacen dudar sobre lo evidente debido a los giros argumentales que la pueblan. Amenábar juega bien sus cartas creando algo atractivo e interesante con lo que logra mantener nuestro interés durante todo el metraje sin que este decaiga en ningún momento. Se sirve de diferentes elementos, algunos un tanto novedosos, para enriquecer una trama trillada.
Algunos de los diálogos son un tanto superficiales y no aportan nada más que ruido. Sin embargo hay otros de vital importancia que nos hacen descubrir ciertas cosas y aportan pistas que ayudan a intuir quién está detrás del macabro negocio. Estas sorpresas son desveladas en determinados puntos de la película, por lo que gracias a esto se consigue que permanezcamos con incertidumbre y desconfiados durante todo el visionado. Ciertos detalles en algunas acciones fomentan esto de forma más contundente.
Lo novedoso de este guión es incluir un tema tan escabroso como el de las películas snuff. Un mito, una leyenda urbana, o quizás una realidad macabra. Utilizar este elemento como base para asentar una historia plagada de crímenes le aporta un punto de terror y tensión a partes iguales a la película que se ve respaldada por una realización más que adecuada para este género y que juega un papel importante en esta película. Otra de las cosas a tener en cuenta es el análisis oculto que Amenábar incluye sobre lo que debería suponer el cine en España en aquella época. Quizá, el realizador, trataba de reivindicar un cambio de rumbo en un sector que no terminaba de despegar en nuestro país. Lo que ocurrió después, es historia. Amenábar se ha convertido en un referente para muchos realizadores tanto dentro como fuera de nuestro país por ofrecer cine de calidad, quizá lo que el público demandaba en el momento justo.
Análisis o críticas aparte, Amenábar, con esta producción, pretende sacar a la luz algo que mucha gente desconoce mediante un argumento intenso con que el despierta rápidamente nuestro interés. Un tipo de mercado oscuro al que siempre hemos puesto la etiqueta de leyenda urbana. También nos invita a dudar de todo lo que nos rodea, incluso de todo aquello que se presenta como "oficial", de nuestra propia imaginación o nuestros pensamientos. Y será al plantearnos la duda cuando descubramos la verdad.


Pero si en algo destaca esta producción es en la realización llevada a cabo con maestría, elegancia y una ejecución que encaja a la perfección con el género. Los tiros de cámara y el tipo de planos empleados apoyan con un discurso coherente lo que narra el guión, algo que se ve potenciado por una puesta en escena magnífica con la que el realizador insinúa pero no muestra y gracias a la cuál consigue que sintamos tensión en momentos concretos, tal y como la protagonista. Los travelings bien ejecutados en el momento oportuno son un claro ejemplo de esto, junto con los planos de espaldas, con los que la intriga sobre la identidad de algún personaje, el lugar al que se dirige o lo que va a ocurrir, se ve aumentada. Sin lugar a dudas, la supresión de imágenes violentas y viscerales tiene dos motivos claros: dar libertad a la imaginación del espectador y ahorrar en efectos especiales tanto en la producción como en postproducción. Algo que resultó un acierto, y que de haberse llevado a cabo de otra manera no hubiese resultado tan elegante ni se hubiese conseguido el mismo efecto. El empleo de planos cortos en las conversaciones potencia las emociones transmitidas por los actores, algo correcto para una película tan ambigua en la que todo o nada puede ser y en la que las emociones cuentan mucho.
También hay que alabar el magnífico trabajo de iluminación, de la que el realizador se sirve para aumentar la tensión y la intriga en algunas secuencias. La buena iluminación junto con una fotografía digna de mención hacen que los planos luzcan con una composición excepcional y de una belleza impecable. Pero tan importante par esto resulta también la decoración y el trabajo de localización, con la que además se ha conseguido una atmósfera perfecta para la historia.
La banda sonora sirve para potenciar esta atmósfera que crea la imagen y que está presente en toda la producción. La música vibrante y frenética hace que la tensión aumente en las secuencias de persecuciones o cuando se desvela algo importante en la trama, mientras que los abundantes silencios que pueblan la película contribuyen a dar protagonismo a los diálogos. Los efectos de sonido tienen cierta relevancia, ya que mediante algunos de ellos, como los desgarradores gritos de una de las víctimas, podemos imaginar lo que está ocurriendo sin necesidad de verlo. Ésta es otra herramienta más que el realizador emplea para crear situaciones sin llegar a mostrarlas.


Esta película supuso el debut y la continuación para algunos de los actores más reconocidos de nuestro cine. Encontramos a una Ana Torrent asustada y paranoica en la producción que quizá más fama le ha otorgado. Eduardo Noriega, cuya expresión se mantiene a lo largo de toda la película, llega a inquietar en ciertas partes pero poco más. Y Fele Martínez en su debut se muestra quizá un tanto sobreactuado, quizá debido a lo excéntrico que resulta su propio personaje; quizá por la falta de experiencia. Lo cierto es que este trío de actores cumple con con cada uno de sus roles pero no consiguen eclipsar ninguno de los demás elementos de la película. Sólo Xabier Elorriaga interpreta su papel de forma soberbia, otorgando a su personaje un carácter propio y reconocible.
Los personajes son los típicos estereotipos para este tipo de género, de personalidades marcadas y roles firmes. No se contempla una evolución sino una constante que se mantiene durante toda la película.

Tesis es la gran opera prima de Amenábar que pese a contener pequeños fallos de principiante se posiciona como una de esas producciones imprescindibles de nuestro cine. El guión nos trae una historia bastante común pero que resulta interesante gracias a los novedosos elementos que incorpora encajando a la perfección en el todo que es esta producción. También se trata de una reivindicación que en su momento hizo el realizador sobre el trato que tenía el cine en España, algo sutil pero concreto que no escapa a los ojos de nadie.
A caballo entre el thriller y el terror, el gore, esta producción consigue su propósito de mantenernos en vilo durante toda la película; pasando malos ratos a la vez que tratamos de desenmascarar al culpable. Amenábar nos invita (obliga) a utilizar la imaginación para recrear esas escenas que evita mostrar de forma inteligente. Lo que sirve para potenciar las sensaciones que provocan estas imágenes y que de otra manera, quizá el efecto hubiese quedado peor y no hubiese logrado el mismo objetivo ni su propósito.
Es posible de que la sobreactuada participación de los actores merme en parte la calidad del producto, pero gracias a su magnífico guión y su excelente realización, este problema queda enmascarado y la película no se convierte en una de Serie B sino que goza de un estatus muy distinto.
Tesis es una de esas películas que agrada a todo tipo de públicos y que hay que ver al menos una vez en la vida. Una producción completa que no peca de soberbia y que trata temas fascinantes en los que pocos se atreven a indagar.

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