viernes, 10 de junio de 2016

Castelvania: Lords of Shadow - Mirror of Fate

Corto pero intenso. En apenas tres palabras se puede definir esta secuela del supuesto reinicio de una saga mítica que nos acompaña desde prácticamente el inicio de la industria de los videojuegos.

Con una historia dividida en tres tramas argumentales unidas por un nexo común, podemos decir que existe una variedad limitada, ya que las tramas son semejantes entre sí y recorren casi el mismo camino. Se potencia con cada una de las tramas la lucha entre el bien y el mal, siempre presentes en la saga, y también la imposibilidad de luchar contra el destino marcado, que nos persigue y al que sucumbimos de forma irremediable. Algo que nos queda más que claro con el contundente pero esperado final. Y es que todo transcurre de forma fluida hacia lo inevitable y esperado desde el comienzo. Quizá no se ha sabido jugar esa baza de la sorpresa final en el guión para sorprender o impactar al jugador.
Como digo, las tramas se entremezclan con acierto, mostrando en momentos puntuales la confluencia entre todas ellas. El odio, la venganza y el sufrimiento por el abandono están muy presentes en el juego, pues son los sentimientos sobre los que se basa la historia y lo que mueve a los personajes.
El carisma de los personajes principales queda eclipsado por el de Alucard, quizá el personaje más complejo y el que se ve atrapado entre el resto de tramas.

El juego transcurre en el entorno 2.5D que tan bien le sienta a la saga, ofreciendo una profundidad muy vistosa con fondos vivos que resultan muy bellos y que se mueven ofreciendo un pseudo 3D muy llamativo, que bien se aprovecha con el 3D que ofrece la Nintendo 3DS, que al ser activado hace que nos sintamos inmersos en el juego y podamos disfrutar de unos decorados espectaculares potenciados por un juego de luces más que acertado. La única pega es que la estética general se rompe con algunos vídeos en Cel-shading que, encima, no se pueden saltar. Los tiempos largo tiempos de carga entre escenarios del mapa también pausan la experiencia de juego.
Tanto los escenarios como los personajes, han sido creados cuidando todo tipo de detalles para que encajen en un ambiente gótico muy adecuado para el género y la época en la que transcurre el juego.
Los efectos de sonido son realistas y muy bien insertados. La banda sonora, por su parte, consigue que nos sumerjamos con facilidad en la historia. Es épica, y contribuye a crear la atmósfera del juego. Las voces de los personajes, sólo en inglés, han sido bien dobladas, reflejando con realismo en todo momento la variedad de sensaciones y sentimientos por los que los personajes pasan.

En cuanto a la jugabilidad, se sacrifican elementos como las mejoras de armas y personalización, así como el sistema de mejoras, a favor de las plataformas y una acción más directa. Hay pocos puzzles, pero colocados de forma inteligente y que sirven como complemento esencial al argumento. El nivel de dificultad de estos no es demasiado aunque sí nos llevará algún que otro quebradero de cabeza.
Al primar la acción y, en algunos casos, el típico minijuego de botones para acabar con ciertos enemigos, tendremos que morir en varias ocasiones teniendo que repetir el combate hasta aprendernos el patrón necesario para acabar con el enemigo en cuestión. Lo mismo sucede con las plataformas, pues nos veremos igualmente obligados a rejugar la misma zona varias veces hasta aprender dónde debemos saltar y dónde no.
La exploración está muy presente en el juego, ya que tendremos que recorrer casi todo el mapa (y más de una ocasión volver sobre nuestros pasos) en busca de objetos o poderes necesarios para avanzar. A lo largo del mapa encontraremos unas fuentes en las que podremos recargar magia y salud, así como miembros de La Hermandad caídos que nos darán pistas o mensajes que sirven como complemento al argumento.
La variedad de enemigos se agradece y la dificultad, variable, para derrotar a algunos de ellos nos pondrá las cosas difíciles en ciertos enfrentamientos.
El sistema de juego es simple. Avanzamos hacia atrás o adelante hasta llegar a un objetivo marcado, combatiendo con el "Matavampiros" a los enemigos que se cruzan en nuestro camino. A lo largo del juego, iremos adquiriendo habilidades, que representan tanto al bien como al mal, del mismo modo que objetos arrojadizos como armas secundarias, de los cuales tan sólo se puede mejorar la cantidad que portamos.
Pese a que podemos jugar la aventura sin apenas activar el efecto 3D, sí es cierto que en algunos combates o en algunas zonas este sistema tiene cierta utilidad y nos facilita superar cada situación o enemigo. También hace más vistoso el juego y le da profundidad a los decorados.

Castelvania: Lords of Shadow - Mirror of Fate es una secuela digna, la cual ofrece personajes variados con un aspecto inmejorable que se mueven por unos entornos bellos y llenos de vida, y que, potenciados por el 3D que ofrece la consola, ofrecen una inmersión total al jugador tanto en la historia como en el juego. Su aspecto gótico y una BSO impecable, contribuyen a que la experiencia de juego sea magnífica.
El argumento es interesante y nos muestra el devenir de una saga de caza vampiros mítica, el problema es que el transcurso de las tramas se antoja repetitivo en ocasiones y los finales de cada una de las tramas, así como del final, no es nada sorprendente o novedoso, pues esperamos que suceda casi desde el comienzo.
El tipo de jugabilidad le hace mucho bien a este juego. Sencillo y rápido, ideal para una portátil. Aunque quizá se echen de menos ciertos aspectos que siempre han acompañado a la saga y que la han conseguido que los juegos sean mucho más completos y complejos. Por otro lado, el sistema de autoguardado y el gran número de puntos de control muy cercanos entre sí, son más que apropiados para la plataforma.
Con una amplia variedad de enemigos, de situaciones y decorados, jugarlo se hace ameno y las horas de juego pasan rápido. La dificultad irregular, pero ascendente, hace que a veces se pierda algo de fluidez en el juego al tener que repetir en ocasiones una misma parte, bien para aprender el patrón con el que superar un nivel o por la dificultad para derrotar a los enemigos con las armas de las que disponemos. Esto sumado a la corta duración del juego y las pocas posibilidades novedosas que ofrece al ser rejugado hacen que quizá más de uno se piense su compra. Pero está claro que aquel que lo haya comprado no se arrepentirá de haberlo hecho sólo por poder disfrutar de los preciosos decorados, los vivos entornos y los detallados personajes, así como una banda sonora hermosa.
Por último, un dato. Para quien lo vaya a jugar, o lo esté jugando, espero que encuentren un guiño que se hace al fontanero emblema de la compañía.

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