lunes, 30 de marzo de 2015

El francotirador

Estamos ante una película ambigua que trata de huir de los estereotipos del cine bélico, aún habiendo sido enmarcada en los términos de una guerra actual, mostrando lo mejor y lo peor sin pudor ni censura, y que se asienta sobre los conflictos personales de uno de los soldados más laureados de EEUU, Chris Kyle "Leyenda".
Un biopic, sí, al fin y al cabo, sobre una persona perdida que encuentra su lugar en el ejército y un motivo por el que vivir en la guerra, a la que vuelve una y otra vez por no sentirse realizado no sólo en lo profesional sino también en lo personal. Un retrato sobre el alma torturada de alguien que ha padecido los horrores de la guerra; de alguien que nunca se rinde y siempre trata de darlo todo porque es lo que se espera de él.

Jason Hall, basándose en la autobiografía del propio Kyle, nos hace llegar la historia de una persona devorada por un objetivo, por una obsesión. Nos presenta la vida privada de este soldado convertido en leyenda. Esa parte que muchos, con toda probabilidad, desconocían. Y lo hace de una forma sutil, sencilla. Mostrando sólo lo necesario para montar un argumento esencial pero entretenido que, aunque a veces se antoja repetitivo, logra mantener nuestro interés a lo largo de sus 132 minutos. Si bien es cierto que hay partes que se muestran con cierta crudeza, también hay momentos para las insinuaciones que hacen del guión una maravilla bien estructurada, donde los diferentes climax se reparten con acierto a lo largo de toda la trama.
El francotirador nos muestra las fortalezas y debilidades de la sociedad americana. Ese patriotismo que les rodea y que a veces les hace fanáticos y obsesos hasta el punto de hacer girar su vida alrededor de una misión que puede resultar suicida, olvidando así sus propias vidas. Hace gala de uno de sus estandartes más importantes: el ejército, los seals. Y vuelve a engrandecer y a justificar, como en otras producciones, las actividades militares americanas, al obviar el otro punto de vista. Gracias a esto consigue que empaticemos casi desde el comienzo con el protagonista.
También se puede entender esta producción como una crítica por el daño que provoca la guerra en las personas, tanto de forma directa como por daño colateral. Por ello es ambiguo al mostrar las bondades y lo malo del ejército, así como de asistir a la guerra.

Eastwood, por su parte, cumple en su labor permitiendo que el guión hable por sí sólo, sin añadirle demasiada parafernalia aditiva innecesaria. Representa de forma lógica y con gran atino tanto el conflicto bélico que tiene lugar en las trincheras como el conflicto personal que mantiene Kyle con su familia. Y todo, sin renunciar a la espectacularidad de ciertos planos pero apoyándose en lo simple para la mayoría de la narración.
A través de la cámara consigue transmitir los momentos más tensos gracias a un montaje picado con el que añade más acción y tensión a la ya dada por el guión, así como nos hace llegar las emociones y los sentimientos por los que pasan los personajes en los momentos más íntimos.
Quizá, Eastwood ha huido (de forma sabia y con todo el acierto del mundo) de los típicos planos, tiros y movimientos de cámara con los que se suele retratar el cine bélico. Se ha centrado más en transmitir la esencia de la historia, en recrear la realidad con la mayor fidelidad posible, que en crear una producción espectacular pero falta de contenido. 
Una de las partes a destacar es el final. Emotivo y bien llevado a cabo. Mostrando sólo lo necesario sin caer en lo morboso. De forma poética, Eastwood, al igual que el personaje, se despide de nosotros. El empleo de las imágenes de archivo para el final es más que un acierto ya que sirve para hacernos entender la importancia que tuvo este soltado para su país y sus compatriotas. Además de darle ese toque de "falso documental" para dar más veracidad a la historia.
Los efectos especiales cumplen. Puramente realistas y únicamente los necesarios. Destinados, en su mayoría, a representar con cierta fidelidad los daños devastadores de la guerra en las personas. Las explosiones, espectaculares, son otros de los elementos para los que se han usado.
La banda sonora del gran Morricone es uno de los puntos fuertes de la producción. Sublime, como siempre, nos contagia con su música logrando transmitir las emociones por las que pasa el protagonista. De los efectos de sonido podemos decir que son acertados, tanto como los numerosos silencios que le aportan tensión a ciertos momentos de la trama.


La soberbia interpretación de Bradley Cooper es uno de los pilares sobre los que se sustenta la producción. Ha conseguido que nos olvidemos del actor en favor del personaje, de la persona a la que interpreta. De su historia. Su cambio físico se queda corto para las emociones por las que pasa y que representa con atino. Esa realidad que imprime a su personaje. Cooper demuestra ser un tipo bueno para todo al adaptarse a un personaje tan cambiante, que evoluciona a lo largo de la película. Un peso que ha sabido llevar con entereza y de una forma magnífica.
Sienna Miller, por su parte, interpreta a la martirizada mujer de Kyle, Taya Renae. No llega al nivel de Cooper, pero le sigue muy de cerca. El personaje de Sienna juega un papel fundamental en la trama, siendo quien mantiene con los pies en el suelo a Chris, quien lo devuelve a la realidad en más de una ocasión y quien vela por su integridad emocional. La actriz consigue crear un personaje duro a la par que sensible, capaz de aguantar cualquier situación para derrumbarse un instante después. Una interpretación muy buena.

El francotirador es una de esas producciones cuya historia tiene más peso en tierras americanas que fuera de ellas debido a los valores tan arraigados de la sociedad americana que representa. Vende algo de lo que ya estamos inmunizados y quizá su éxito se deba al llegar en el momento oportuno por la situación actual. Pero no debemos quitar méritos a la película de Eastwood, muy en su tónica y sin desviarse de aquello a lo que nos tiene acostumbrados, firma una producción interesante sobre uno de los héroes de América. También, quizá, trata de hacer justicia, presentando a un personaje que no carece de sentimientos, ya que nos muestra sus conflictos personales y las emociones por las que pasa en cada circunstancia.
Lo mejor es sin duda la actuación de Cooper. Este actor brilla con luz propia y sigue, trabajo tras trabajo, mostrándose al mundo como un actor capaz de interpretar cualquier papel y en cualquier circunstancia. También ese momento en el que Chris se ve obligado a matar a niños. La ausencia de emociones y lo fácil que resulta matar a persona por el hecho de cumplir una misión.
Lo peor es que los amantes del cine bélico pueden quedar poco satisfechos, ya que salvo al comienzo y en momentos puntuales, Eastwood huye de los tópicos de este género. También puede herir las sensibilidades por lo comentado antes, las impactantes imágenes de alguien matando a un niño a sangre fría.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Se nos fue la locura

Si, se nos fue la locura. Desde hoy descansa ya; anoche se marchó sin despedirse. Pero bien es cierto que quedará algo en nuestra memoria de su humor socarrón y descarado. Brilló con luz propia entre los mejores, se hizo notar. Sus actuaciones no sólo eran palabras que buscaban la risa, eran relatos contados con el alma que nos hacían ser felices durante un instante.
Televisión y teatro, ese fue su hábitat. Bendita hemeroteca que ahora nos devuelves retazos de su historia, de él. Le quedaba mucho por hacer, más que mucho. Pero se ve que alguien lo reclamó antes de tiempo y él sólo pudo aceptarlo.
Se empeñan en quitarnos la risa, pero no podrán. Porque tú dejas tu legado. Ese que otros continúan. Descansa en paz, Pedro. Porque sólo los que crecimos con tus chascarrillos, tus chistes y tus gags, sabemos que hoy nos dejó un grande.

martes, 24 de marzo de 2015

TVE renueva "El Ministerio del tiempo"

Quizá haya sido la cabezonería de los fans o, con toda probabilidad, el éxito de esta serie. El caso es que lo que llevan semanas pidiendo los seguidores de esta producción se ha logrado: El Ministerio del tiempo ha sido renovada. No sabemos por cuánto, ni para cuándo, pero el director de TVE, José Ramón Díez, ha confirmado en el FesTVal de Murcia que la serie tendrá más temporadas. Una gran noticia para los seguidores de la serie, sin duda, pero también para la ficción que se realiza en este país, que parece abrirse hueco en la parrilla gracias a producciones de calidad como ésta que consigue atrapar a millones de espectadores. Y es que, El Ministerio del tiempo es una de esas series que reúne todas las cualidades necesarias para convertirse en todo un éxito. Desde un guión brillante hasta una realización acertada, sin dejar de lado la magnífica interpretación de el gran elenco de actores que interpreta personajes fascinantes.
Si aún no conocéis esta serie, no sé a qué esperáis para hacerlo.

domingo, 22 de marzo de 2015

Mi vida sin mí

El retrato íntimo de alguien que decide aferrarse a la vida compartiendo instantes cotidianos llenos de sentimientos y sensaciones. Un ejercicio que invita a la reflexión mediante una historia capaz de mostrar el lado positivo de la circunstancia atroz que envuelve a la protagonista.
Mi vida sin mí es mucho más que la simple muestra de un instante en una vida cualquiera. Es un canto desesperado a la vida que se escapa, un encuentro con sensaciones nuevas y una ruptura con la rutina del día a día que nos atrapa hasta engullirnos. Una historia en la que somos testigos de cómo su protagonista comienza a complacer sus necesidades anteponiéndolas a las de las personas que le rodean, aún buscando el propio bienestar ajeno y la tranquilidad de su propia conciencia.
Coixet logra seducirnos con una historia nacida de un cuento cuya finalidad es hacernos comprender la importancia que tiene vivir cada segundo de nuestra vida sin importar la situación en la que nos encontramos. Lo irrecuperable del tiempo, que no cesa en su marcha hasta consumirnos en un triste recuerdo del reflejo de lo que alguna vez fuimos. Nos hace entender lo prescindibles que somos pese al dolor de la pérdida. Todo es reparable o sustituible. Por lo que debemos saciar las necesidades de nuestro ego ante el de los demás, a la vez que convivimos formando parte del conjunto de la sociedad, pero nunca anteponiendo el bien común al propio.
Esta producción no es más que el reflejo del viacrucis solitario que vive la protagonista para lograr encontrar algo de paz cumpliendo sus sueños, asumiendo su destino con la mayor entereza posible. A lo largo del metraje comprobamos lo poético y a la vez realista que puede ser el final de una vida. El amor, en todos sus aspectos, así como el deseo y el perdón convergen en una trama plana que apenas sufre altibajos pero que no los necesita para atraer nuestra curiosidad, ya que con su historia bien trazada es capaz de mantenernos pegados a ella para dejarnos llevar por el torbellino de sensaciones en el que nos vemos envueltos.


Mediante una narración audiovisual natural y libre de parafernalia innecesaria, Coixet nos guía a través de los escenarios reales y llenos de vida por los que unos personajes bien formados se mueven siguiendo una trama firme y cuya evolución es constante.
La realizadora se sirve de planos medios y cortos llenos de movimientos para hacernos vibrar y realzar la importancia de aquello que trata de expresar el guión. El efecto de "cámara en mano" le da ese aspecto casero o de bajo presupuesto que le sienta tan bien a la narración, incluso llegando a crear momentos de una belleza poética que da sentido al conjunto.
La banda sonora es uno de los puntos fuertes de esta producción. Gracias a ella, los sentimientos se ven potenciados. Incluso juega un papel importante en la trama para desencadenar ciertos momentos. La música, suave en todo momento, es una compañera necesaria para complementar a la imagen y darle fluidez.

El reparto, formado por rostros conocidos, es otro de los puntos fuertes de esta producción. Sarah Polley nos deja deslumbrados con una interpretación sublime y madura, en la que logra traspasar la pantalla para transmitir toda clase de sentimientos y conseguir que empaticemos con su personaje. Sobre ella cae el peso de la película y lo ha superado con creces desde el primer momento en el que aparece en escena. Por otro lado tenemos a un Scott Speedman que parece pasar de puntillas pero que clava a un personaje desfavorecido pero con optimismo que va a remolque de su pareja. Quizá no es su mejor interpretación pero sí una de las mejores, al procurar que su personaje destilara realidad por los cuatro costados. El tercero en discordia es un Mark Ruffalo que muestra su lado más intimista y sensiblero pero que huye de convencionalismos. Un personaje especial que transmite toda clase de sentimientos. Leonor Watling es el aporte español a esta producción. Su personaje permanece en la sombra hasta el momento clave, justo para transmitirnos un sentimiento cercano y apropiado, con el que consigue nuestra aprobación para cumplir su cometido. La intervención de Leonor es sencilla pero acertada para el tipo de personaje que le toca interpretar.
El resto de actores se encarga de unos secundarios con una personalidad bien marcada y que influyen de una u otra forma en la protagonista. Cada uno hace una buena interpretación, cumpliendo con su cometido en la trama.

Mi vida sin mí es una de esas películas que escapa de las sensiblerías aún tratando los sentimientos que despiertan situaciones límite, por lo que se ha convertido en imprescindible para los amantes del cine que buscan una historia profunda con la que viajar a través de las sensaciones que transmite.
Es, quizá, la realidad en la que se enmarca la historia lo más atractivo, a parte de los personajes bien construidos. La curiosidad por ver cómo la protagonista afronta una situación por la que podríamos pasar todos, el cómo decide vivir ese tiempo.
Por desgracia, ésta no es una producción adecuada para todos los públicos, ya que habrá a quien le pueda parecer poco interesante o una propuesta poco atractiva. Aún así, tengo la certeza de que todo aquel que la vea sin prejuicios encontrará un relato único capaz de emocionar y de llegar a cualquier persona. Capaz incluso de remover conciencias y de cambiar algunas vidas.
Lo mejor de esta película es la realización tan natural de la que Coixet se ha servido para relatar esta historia y la actuación de Polley; lo peor quizá sea que no pueda resultar atractiva a ciertos sectores del público. Yo os invito a que le deis una oportunidad.

domingo, 15 de marzo de 2015

Oculus: El espejo del mal


Un baile entre dos épocas diferentes pero ubicadas en un mismo lugar. En una el suspense es la herramienta sobre la que se asienta su discurso; en la otra, es el terror a base de sustos y el ambiente hostil en el que viven los protagonistas, el que marca una producción en la que se recurre a un objeto cotidiano pero que ha servido para sostener un terror universal como es el espejo. Aunque si es cierto que en esta ocasión se utiliza más bien el objeto como algo maldito que como un portal a otra dimensión, pero en momentos puntuales se saca partido de una forma formidable al propio reflejo del espejo, consiguiendo que adquiera sentido su finalidad y que, a pinceladas, vayamos descubriendo la verdad de lo que ocurre con él
Partiendo de una historia que en su comienzo nos da la sensación de déjà vu y de ser un tanto predecible, pronto nos envuelve con su discurso valiente y laberíntico que logra desconcertarnos mediante la confusión que envuelve a los propios protagonistas y que hace que despierte nuestro interés por descubrir lo que en realidad pasa. Algo que nos mantiene pegado a la pantalla y que sólo nos aparta de ella cuando aparecen, de forma estratégica y bien orquestados, los típicos sustos que parecen alimentar en los últimos años al cine de terror. Una forma inteligente de conseguir que permanezcamos atentos a la película en todo momento y que no nos perdamos ningún detalle para poder comprender una historia enrevesada, llena de misterio y que tiende a fomentar la inquietud en cada una de sus secuencias.

Mike Flanagan, mediante un juego simple pero efectivo de cámaras se encarga de enmarcar todo esto de forma coherente y precisa. Los tiros de cámara están bien ajustados, manteniendo la tensión en todo momento y revelando sólo lo necesario. En algunos momentos, se sirve de la colocación de las cámaras y la escenografía para crear el tipo de situación adecuado en cada secuencia, así como para fabricar situaciones que impresionan y que sirven para alimentar la confusión de los personajes y la nuestra.
El montaje de todos estos planos es el adecuado para este género. Algo simple que guarda la tensión para soltarla en el momento preciso. El salto entre las diferentes épocas apenas es apreciable, algo a lo que el realizador a sacado partido llegando a mezclar ambos espacios temporales para aturdir más a los personajes y desubicarnos a nosotros. Una herramienta factible para esta producción que proporciona circunstancias imposibles con las que se trata de dar una explicación coherente a un acontecimiento sobrenatural y grotesco.
La banda sonora es la típica compuesta por temas en ascendente preparada para potenciar los sustos de los seres que hacen aparición en pantalla así como para liberar la tensión de los momentos más álgidos. Bien implantada y contundente, cumple su función, como todas.
La ambientación ya desde el comienzo deja claro lo que debemos esperar. Ambientes fríos para localizaciones cotidianas, en las que la penumbra y los tonos apagados reinan.

Poco hay que destacar de las actuaciones salvo que no despuntan y se limitan a interpretar a un personaje sin terminar de hacerlo creíble. No hay rostros conocidos, algo positivo ya que así sólo nos centramos en la historia y no tendemos a decantarnos por alguno de los personajes en concreto. Con esto se consigue que veamos las opciones que se nos presentan con cierta distancia y perspectiva, por lo que tenemos en cuenta todas las opciones de principio a fin y esto aumenta nuestro desconcierto sobre la historia y nuestro interés sobre lo que realmente ocurre.

Esta producción bien trata ese concepto de superación de un trauma. El cómo diferentes personas afrontan a su manera un mismo conflicto y cómo tratan de superarlo, y por supuesto, el resultado final a la que cada acción les lleva.
Oculus no es más que otro intento que mama directamente de otras producciones tomando algunos elementos de éstas para lograr lo mismo que todas las del género. El terror da paso a los sustos mediante unos personajes enajenados y meditabundos que no inspiran ni un ápice de confianza que se ven influenciados por un objeto maldito al que se le podría haber sacado más jugo. Se podría decir incluso que es una más del montón si no fuese por eso que la hace diferente: ese juego constante del realizador en el que oculta la realidad de algo que percibimos en el horizonte.
Quizá lo mejor es ese momento sorprendente en el que descubrimos cómo los protagonistas han hecho algo que parecían no haber hecho y el ágil cambio temporal; la genialidad con la que se mezclan dos momentos diferentes en un mismo lugar. Y lo peor quizá sea la falta de terror psicológico del que bien se podría haber hecho uso. Se recurre antes al susto fácil y eso empieza a cansar a los amantes del género, entre los que me sumo.
Esta película es para aquellos que busquen algo más que sustos. Una historia enrevesada que nos va descubriendo su verdad en pequeños detalles.

lunes, 2 de marzo de 2015

Madres e hijas

Un drama coral cargando de sensaciones y sentimientos en el que vemos la evolución de varias tramas que confluyen en un final común. Madres e hijas se basa en esa relación tan carnal y profunda, en ese vínculo único que se inicia desde el nacimiento hasta la muerte, en esa ley no escrita en la que madre e hija permanecen unidas por toda la eternidad a pesar de ser dos personas diferentes.
Cada trama trata de reflejar diferentes estereotipos de relaciones madre e hija, y, por muy distante que cada una esté del resto, éstas forman parte de un único tapiz que ha sido tejido de forma excepcional aunque en algunos momentos caiga en ciertos tópicos. Las relaciones entre los diferentes personajes puede tacharse de paternalista al mismo tiempo que de salvadoras, ya que la mayoría comienza su evolución después de haber conocido a alguien que supone un punto de inflexión en sus vidas.
Madres e hijas es un auténtico melodrama que no debe etiquetarse como "película para mujeres" ya que esconde una historia llena de emociones apta para todos aquellos que busquen la profundidad en la sencillez de sus tramas.

Está narrada de la mejor forma posible. Sin alardes técnicos ni complicaciones, tan sólo dejando el protagonismo a la historia y sus personajes. García ha logrado encontrar el equilibrio exacto para crear una película sencilla con un contenido complejo que versa sobre un tema complicado y ajeno a muchos de nosotros. La banda sonora pasa casi desapercibida, sirviendo sólo como un acompañamiento para la historia y las sensaciones que transmite. Lo cierto es que no intercede pero tampoco interrumpe, lo que resulta positivo en cierto modo.
La creación de las situaciones está más que lograda llegándonos a causar sensaciones y sentimientos, algo que se ve potenciado por la espléndida interpretación de los actores con la voz cantante. Una férrea Naomi Watts es el nexo de unión de las dos tramas principales con una participación más que asombrosa. Su personaje pasa por diferentes estados hasta llegar a un final más que poético, aunque puede resultar previsible. Naomi ejecuta con confianza el rol de esa mujer independiente y liberal que se descubre a sí misma al tener que tomar una decisión difícil que puede suponer su propio fin. Por otra parte, La evolución del personaje de Annette Bening es más que evidente, pasa de ser una mujer encerrada en una burbuja que está siendo consumida por el odio, a ser un alma libre por la culpa a la que ha estado sometida durante toda su vida. Cómo representa esta actriz ese cambio es el plato fuerte de la película. La naturalidad de sus gestos, la expresividad de su rostro mostrando las diferentes emociones, denotan la calidad de su interpretación asumiendo un papel difícil de llevar a cabo para evitar que no resulte forzado. Kerry Washington es quien aporta fuerza a la producción con un papel que ofrece otro punto de vista, el de aquella mujer que quiere ser madre pero no puede. Kerry interpreta a una mujer valiente que lucha con convicción por sus sueños hasta lograrlos sin dejar que nada se interponga en su camino. A pesar de que su aparición pueda parecer forzada, en la trama en la que ella se ve envuelta recae el desenlace de esta historia, por lo que resulta un personaje imprescindible que nos ayuda a entender todo.
Del elenco masculino cabe destacar la actuación, siempre correcta, de un veterano Samuel L. Jackson. Aunque pasa de puntillas, da ese toque de elegancia y robustez que siempre le acompaña en cada interpretación. De igual forma, su función en esta producción es relevante e importante para el desarrollo de algunas de las tramas.

Madres e hijas es de es de ese tipo de cine no apto para todos los públicos por su alto contenido sentimental y sensiblero. No es ese tipo de producciones taquilleras, pero cuando te dejas atrapar por sus tramas y la sencillez con la que se van entrelazando de forma magistral, descubres una película interesante que trata sobre un tema profundo que sólo llegará a aquellos que busquen encontrar producciones en las que los sentimientos y las relaciones tengan el protagonismo.
Esta producción es como un caramelo amargo que deja un sabor dulce al final. Trata de mostrarnos las diferentes relaciones materno filiales que se pueden dar con estereotipos diversos de mujeres que afrontan cada situación de forma muy diferente pero que terminan en un mismo punto que logra unirlas en un único sentimiento: el amor.
Madres e hijas deja un mensaje que se va construyendo a lo largo de su metraje: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. O lo que es lo mismo: Ama a las personas que te rodean y disfruta con ellas mientras puedas porque mañana puede ser tarde.
Lo mejor es sin duda la forma en la que sus tramas se entremezclan y la interpretación de los actores que dan vida a los personajes; lo peor es que algunas situaciones parecen forzadas por lo que en ciertos puntos pierde algo de intensidad.

viernes, 27 de febrero de 2015

Vuelven los replicantes

¡NOTICIÓN para los amantes de la ciencia ficción! Podremos volver a disfrutar de ese ambiente ciberpunk y retrofuturista al que nos transportaba Blade Runner. Y, de nuevo, Harrison Ford se enfundará el papel del agente Rick Deckard para continuar la aventura que hace años dábamos por finalizada. Ridley Scott, aunque muy a su pesar, cede el turno a Denis Villeneuve (Enemy) en la silla del director para realizar esta secuela tardía, la cuál estará ambientada varias décadas después de la original. Se encargarán del guión Hampton Fancher, coguionista de la primera, y Michael Green. está previsto que el rodaje comience en el verano de 2016.
Esperemos que esta secuela esté a la altura del original y no se trate de un "sacadineros" que sólo busca llenar salas con el amor de los fans. También será una gran oportunidad para dar a conocer a las nuevas generaciones esta película de culto y... ¿quién sabe?, a lo mejor este es el inicio de una gran saga. Sin lugar a dudas, que el bueno de Ford esté presente en esta producción es de agradecer pero... ¿no estará demasiado mayor para afrontar un papel así? En fin, tendremos que esperar (con muchas ansias) a que llegue el momento del estreno para comprobar si ha merecido la pena hacer esta secuela.

jueves, 26 de febrero de 2015

A mí lo de siempre, por favor

¡Ya estamos en campaña electoral! Aunque aún queda tiempo para las elecciones, toda la parafernalia anterior a la visita a las urnas por parte de los ciudadanos ya ha dado comienzo en una carrera que se prevé bastante apretada por parte de los candidatos para llegar al poder. Y no me refiero sólo a las generales, que en las municipales y las autonómicas también se vislumbra una lucha encarnizada.
Pues si, la campaña electoral empieza siempre meses antes de lo previsto. Obras de última hora, "sorpresas", proyectos que comienzan de forma imprevisible, la aprobación de leyes para alegría de algún sector en concreto, discursos llenos de promesas que quedarán en papel mojado con total seguridad... En fin, lo que yo vengo llamando oportunismo populista. Algo que se vuelve un espejismo nada más se pasan las elecciones. Si, comienzan a vendernos una moto muy buena a un precio asequible. Pero claro..., luego pasa lo que pasa, que la moto no arranca y se queda en el taller hasta que la reparan en la próxima legislatura.

Quiero mencionar de forma breve el bochornoso Debate sobre el estado de la nación de Rajoy. Si algo he aprendido a lo largo de estos últimos años es que cuando una persona comienza a faltar al respeto a otra lo hace por dos motivos esenciales: el primero es porque se siente acorralado y el segundo, y más importante, porque no tiene argumentos con los que mantener un discurso elocuente y apropiado. El Señor Rajoy no estuvo acertado y más bien dio una mala imagen ante todos con sus desafortunados comentarios hacia la oposición, más en concreto hacia Pedro Sánchez. Dio la misma imagen que un hombre acabado, sobrepasado por todo y por todos. Por su parte, el Señor Sánchez, se dedicó más bien a hacer campaña más que a debatir sobre el estado de la nación, pero claro, mejor eso que estar jugando al Candy Crush como Villalobos en lugar de estar escuchando a su presidente. Luego tenemos a Pablo Iglesias haciendo su propio debate por su cuenta y riesgo. Él solito se lo guisó y se lo comió. Estuvo acertado en más de una cosa que dijo, y más cuando pidió a Rajoy un debate en televisión (en directo, no por plasma), pero dejó temas incómodos en el tintero (también es cierto que como todos hacen, ya que Rajoy casi pasó por alto la corrupción en su discurso). Ha sido un debate reñido en el cuál, sin duda, han ganado los ausentes. Esos partidos considerados minoritarios que comienzan a hacerse hueco mientras hacen todo el barullo posible. Ya veremos quién tiene que dar cuentas en el próximo y quién se postula como principal oposición. Se abren apuestas.

Ya a nivel local, en Herrera del Duque (Badajoz), hoy nos hemos levantado todos con una sorpresa en las puertas de nuestras casas (no, no era Rajoy llamando a nuestra puerta). Se trataba de un folleto en el que Javi Peña nos invita a enviarle nuestras consultas y propuestas por WhatsApp. ¿Algo novedoso? Para mí no, ya lo hacían muchos candidatos de IU y PSOE, y no olvidemos que Podemos nació en asambleas ciudadanas en las que hasta el menos pintao podía opinar (una bonita tradición que aún mantiene). Y hablo de la nueva era, no nos vayamos al siglo pasado cuando el Pablo Iglesias original fundó el PSOE.
Con sinceridad, me está gustando la campaña electoral que está haciendo el PP en mi pueblo. En esta ocasión no se ha limitado a lo de siempre. Vale que está empleando muchos trucos y artimañas ya vistos en otros partidos, pero lo está haciendo bien. Javi Peña ha decidido centrar su campaña en acercarse más a los ciudadanos del pueblo; en pedir que los habitantes del pueblo le comuniquen sus inquietudes y propuestas (que luego cumpla es tema aparte). Y algo interesante es que está empleando las redes sociales como plataforma para llegar a más gente mediante vídeos concisos y bien ejecutados (al menos yo lo veo así).
Por su parte, el PSOE de Herrera, liderado por Saturnino Alcázar, está tirando de proyectos acabados a medias y de última hora, y del pasado (sí, de las cosas ya realizadas) para una campaña electoral un tanto silenciosa. Quizá acomodados por las aplastantes victorias de anteriores campañas han decidido limitarse a la pegada de carteles y mítines. Vamos, lo de siempre. Esto puede suponer que quizá no lleguen a ciertos sectores o que pierdan algunos votantes  en favor de otras fuerzas políticas. Pero claro, aún es demasiado pronto para afirmar todo esto y tendremos que esperar a ver qué pasa en los próximos meses. Pero, y quien avisa no es traidor, deberían ponerse las pilas si no lo han hecho ya, y comenzar una campaña electoral más agresiva y cercana.
De Podemos poco o nada sabemos. Algunos seguimos esperando que den un paso al frente y presenten sus propuestas para cambiar o mejorar el pueblo. No han aparecido aún de forma pública pero sí suenan por las redes sociales (aunque no dan señales de vida en Twitter desde el 30 de Enero de este año y en Facebook desde el 26 de Agosto del año pasado). Lo cierto es que a este partido aún le faltan algunas primaveras para ser una verdadera opción de gobierno para Herrera. Los comienzos son difíciles, pero seguro que consiguen salir adelante y presentan propuestas interesantes.
De IU creo que no tenemos noticias aquí, por desgracia.

Como digo, se presenta una campaña electoral movidita y llena de novedades. Ahora toca esperar para ver los movimientos de cada partido político. Señores, se abre la veda, jueguen limpio, como caballeros y serán doblemente recompensados.

Por cierto... Recuerda que votar es un derecho al que muchos no tienen acceso; un privilegio. Por eso vota, pero vota con conciencia y conocimiento de causa, no por inercia histórica o por herencia, no por prejuicios. Vota lo que consideres mejor para ti y para la sociedad en la que vives.

En busca de una BSO

Ando a vueltas con la BSO de Apaga la luz. Escoger la música siempre es algo que me trae de cabeza porque lo considero una parte vital de la composición de un proyecto audiovisual y siempre me da la sensación de que no escojo la adecuada para cada situación, aunque luego se demuestre lo contrario...
En esta ocasión tengo claro lo que quiero: un fragmento breve de música que acompañe un momento de tensión, reforzándolo, y a la par sea una base sutil para el resto del cortometraje. Viendo el proyecto ya editado me he imagino incluso cómo seria esa pieza. Sé que podría pedir que compusieran algo original, pero es un proyecto NO REMUNERADO y esas dos palabras lo dicen todo: no hay pasta. Por ello me estoy devanando los sesos, buscando entre piezas clásicas y páginas con canciones y cortes que están libres de derechos de autor (con algunas condiciones más que asequibles), porque deben ser temas libres de derechos, pero no termino de dar con esa pieza musical que encaje con ese justo momento en el que debe ir, aunque me estoy acercando.
La música es una parte fundamental en una producción audiovisual. No sólo sirve como base o acompañamiento de la imagen. Se emplea para potenciar sensaciones y sentimientos, para dar sentido a lo que se ve e incluso como herramienta para reforzar la narración. La música sirve para dar sentido o contradecir lo que dice la acción o el texto. Por eso es tan importante en los proyectos audiovisuales. Sin música, momentos como el de la ducha de Psicosis no tendrían el mismo significado ni serían igual de tensos.
Os invito a fijaros en este aspecto cada vez que veáis una película o serie. Incluso en el teatro. A mi me tocará seguir buscando esa banda sonora adecuada.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Bautizar las obras

Quizá lo más complicado de crear algo es bautizarlo. No sabes qué nombre ponerle y surgen dudas, muchas dudas. Quieres que el nombre de tu proyecto sea llamativo, impactante, original..., pero, sobretodo, quieres que refleje lo que significa en unas pocas palabras. 
Siempre que empiezas algún proyecto, sea del tipo que sea, lo bautizas de alguna forma para localizarlo entre los demás. Algo que sabes que será pasajero, efímero,, ya que apenas se te ocurra algo mejor cambiarás el nombre al proyecto por el que tendrá finalmente... o no. En muchas ocasiones incluso mantiene ese nombre primitivo al no encontrar mejor opción o al adecuarse ésta al proyecto acabado. En realidad, lo recomendable es esperar a terminar el proyecto para ponerle un nombre, para que éste sea un digno y fiel reflejo de lo que representa el conjunto del proyecto ya terminado. Pero en muchas ocasiones sucede algo...
Ya estés en ese momento de creación, en la ducha o dando un paseo. Comiendo o en el cine. Quizá en una cita. Es algo que surge sin más, como algo inevitable. Estés donde estés, haciendo cualquier cosa, una frase o una palabra te golpea. Incluso a veces te persigue hasta en sueños hasta que lo plasmas de algún modo. Entonces no puedes evitar que se te dibuje una sonrisa y corres en busca de papel y boli, o lo que sea, para apuntar eso que te ha venido a la mente. ¡Sí! ¡Es ese título que tanto habías buscado! Y no puedes hacer otra cosa que respirar aliviado. Tu proyecto, tu obra, ya tiene un nombre, ya tiene alma. Y se lo dices a todos y todos te dan sus opiniones, pero te da igual lo que piense el resto porque..., ESE ES EL TÍTULO.

Debo reconocer que esto me pasa a menudo con mis creaciones. Cuando escribo algo no le pongo nombre, sólo un número o una palabra que me ayude a hubicarlo entre el resto de proyectos, pero casi siempre no tarda mucho en aparecer ese título perfecto para el proyecto en cuestión.
En esta ocasión no iba a ser menos. "Obra de teatro", así era como definía al proyecto en el que estoy inmerso. Y justo esta mañana, mientras desayunaba, apareció como disparado por un resorte. No sé si se trata del mejor título o si es el más acertado, pero es el que debe ser. A pesar de lo que piensa, el título es una de las partes más importantes de un proyecto. Es lo que despierta el interés de una persona en descubrir lo que se esconde tras esa frase o esa palabra. Es lo que mueve el interés y la curiosidad. Por ello quería que el título de esta obra de teatro fuera significativo pero al mismo tiempo atractivo; algo que despertara la curiosidad de los espectadores cuando fuera visto o escuchado. Por supuesto, también quería que el título tuviera cierto sentido y que no se limitara a ser algo vacío. Lo bueno de este título es que puede ser interpretado de muchas formas. Cada espectador le dará su significado tras haber sacado sus conclusiones después de haber disfrutado de la función. Esto es lo hermoso del título.

Así que, sin más, a los creadores les recomiendo que esperen a haber terminado sus proyectos para bautizarlos o a que llegue de forma contundente y por sorpresa el título apropiado. 
Por cierto, la obra de teatro se titula "La Victoria de Amador". Ahora, saquen sus propias conclusiones o esperen a ver la obra para entender el por qué de este título.