viernes, 17 de julio de 2015

No conoces a Jack

Estamos ante un biopic que no se limita a narrar un momento puntual de una persona sino que profundiza en temas de cierta relevancia tales como la eutanasia y toda la controversia que esta genera en los diferentes grupos ideológicos sociales. 
Una película dura por momentos que nos descubre a un íntimo Jack "Doctor Muerte" Kevorkian, doctor que encontró en la eutanasia su razón para existir y que defendió hasta las últimas consecuencias el derecho del paciente a decidir sobre su propia muerte. 

Ya desde el comienzo, descubrimos un personaje excéntrico, raro, cuyo objetivo no es otro que evitar sufrimiento a pacientes terminales suministrándoles la eutanasia. Pero Jack se topa con una sociedad médica un tanto arcaica y unos extremistas provida que le pondrán las cosas difíciles. A lo largo de los 134 minutos de duración de esta película somos testigos de una sólida lucha, a caballo entre la justicia y la moralidad, entre las dos posturas extremas que se mantienen en todo momento imperturbables. 
Jack logra el apoyo de un pequeño grupo que le ayuda a operar y a llevar a cabo su misión, mientras lucha tanto en los medios como ante la justicia por defender la honorabilidad de sus actos y el derecho a decidir de los pacientes. 
Trata un tema escabroso y candente desde hace algunas décadas. El derecho a decidir de las personas sobre acabar con sus propias vidas de una forma libre y fuera del ostracismo. Algo que crea controversia no sólo por el dilema moral que supone quitar la vida a alguien o permitir que él mismo se la quite, sino por temas jurídicos y religiosos, cuyo criterio dictamina que se trata de algo ilegal y contra lo que se comete un pecado mortal. Dos frentes insalvables contra los que muchos han perdido la batalla. Algo que queda muy bien reflejado en esta producción con la persecución, y linchamiento, por parte de la sociedad hacia el protagonista, y que deja más que claro que la libertad individual se ve coartada por la moralidad social. Y es que al terminar de verla nos queda un sabor agridulce al entender que solemos juzgar a los héroes visionarios que dedican sus vidas por dar a luz a la verdad o por defender nuestros derechos. Algo que removerá conciencias y nos hará meditar sobre el tema en toda su amplitud.

Lo grandioso de este guión son los solemnes diálogos que generan un discurso convincente y atractivo que obliga a ser escuchado, junto con unas situaciones tan emocionantes como duras que lograrán conmovernos pero también hacernos reflexionar sobre lo que es correcto y lo que no. 
Descubrimos un mundo injusto, arcaico. Anclado, por desgracia, a una religión obsoleta inventada por el propio hombre y de la que somos esclavos. Esto es lo que lanza No conoces a Jack sobre la mesa de una forma directa y contundente que nos impide mirar hacia otro lado haciendo que permanezcamos pegados a la pantalla de principio a fin. 
Barry Levinson consigue mediante planos de peor calidad visual y sonora respecto a la línea general crear una sensación de falso documental que se ve potenciada por la realista puesta en escena y la sencillez del resto de planos que emplea durante todo el proyecto. Los movimientos de cámara, a veces vertiginosos, contribuyen a dicho efecto, consiguiendo que la historia nos sea más cercana y que empaticemos a mayor nivel con el protagonista. De esta forma, Levinson se posiciona mediante la realización dando su punto de vista sobre el controvertido tema que trata el guión de Adam Mazer. Y no sólo eso, enriquece y da un sentido poético tanto a la trama principal como a las subtramas que asoman tímidamente, ya que no sólo conocemos la historia de Jack sino al propio Jack.
Gracias a la excelente ambientación, ubicamos el momento preciso en el que tienen lugar los acontecimientos por lo que comprendemos mejor lo que ocurre y el motivo por el que ocurre. 
La banda sonora juega un papel activo en ciertos momentos, formando parte de la estética de la película. La mayoría de las piezas acompañan al momento potenciando sensaciones y emociones dadas por las acciones o las situaciones. Una elección acertada tirar de clásicos como recurso para crear momentos íntimos o formar la personalidad de Jack.


Claro que un personaje tan mítico como Jack Kevorkian sólo podía ser interpretado por un estelar Al Pacino. Tanto la conseguida caracterización como la trabajada personificación de Jack hacen que nos olvidemos que detrás del personaje se encuentra uno de los actores más laureados del mundo. Pacino borda un personaje introvertido y de personalidad compleja y un tanto cambiante. Ha sabido adaptar la personalidad, la forma de actuar de Jack, a cada situación no siendo ésta abrupta o exagerada sino tan realista como consecuente. Pacino vuelve a calzarse a un personaje complejo y sale mucho más que airoso de la experiencia. Su personaje transmite convicción, confianza y ternura, lo necesario para convertir a un villano público en héroe ideológico. Y éste gran actor lo consigue mediante una actuación sublime. 
Como escudero de Pacino, un enorme y emblemático John Goodman, que vuelve a llenar la pantalla y no sólo de forma literal. Estamos ante uno de esos secundarios carismático que, hagan lo que hagan, gustan a todos. Siguen en su linea, sin despuntar pero sin dejar indiferente a nadie y logrando una sonrisa en todos nosotros al verle aparecer en pantalla.
Una envejecida Susan Sarandon pone el toque femenino a esta historia como compañera fiel y leal. Su personaje sufre la suerte que todos prevemos pero Susan logra crear un momento sórdido en algo íntimo con el que descubrimos más. Nos presenta un personaje de hierro que se mantiene así hasta el final. Convincente cuanto menos.

No conoces a Jack no es sólo un biopic de alguien que para muchos es desconocido. Es la historia de algo más importante, de una batalla entre el derecho a decidir y la moralidad arcaica que viene dada por la iglesia y las propias leyes. Pero no sólo eso. Descubrimos la auténtica cara del Doctor Muerte, de quien luchó contracorriente para lograr un bien común.
Ésta es una de esas producciones que obliga a la reflexión sobre un tema que aún hoy día sigue candente en todo el mundo. Es entretenida y nos descubre una historia apasionante sobre alguien bastante interesante. Un hombre peculiar que actuó contra todos.
Si bien es cierto que no se hace pesada, no es recomendable para quienes no busque ese cine íntimo que remueve consciencias y que resulta ser reivindicativo. Tampoco para personas demasiado sensibles ante el tema de la eutanasia. Es acta para todos aquellos que quieran descubrir una historia apasionante que les acompañará incluso mucho después de haberla visto. 
Y tú, ¿aún no conoces a Jack?

lunes, 29 de junio de 2015

No habrá paz para los malvados

Tiene un arranque potente que se diluye en sus farragosas teorías. Una historia insulsa que se enreda en nimiedades y tarda en explotar lo que en verdad interesa. Urbizu nos atonta a base de cubatas para asestarnos un fuerte puñetazo al final que nos deja con cierta indiferencia.

No habrá paz para los malvados no hace justicia a su título. Descubrimos una historia policíaca, dura en contados momentos; dispersa en el resto, en el que un policía un tanto desaliñado se ve involucrado en un crimen. Al huir uno de los implicados, él trata de encontrarlo. A su vez, una jueza investiga este crimen que resulta ocultar algo más.
Nos encontramos con un guión plagado de clichés, demasiados. Tanto algunas acciones como ciertos diálogos son más que previsibles. Así como se emplean demasiados elementos del tipo de cine al que pertenece, lo que hace que en momentos resulte evidente lo que va a tener lugar. Incluso, algunas secuencias se pueden obviar por aportar poco o nada tanto a la trama como a los personajes, lo cuales no evolucionan ni crecen. No se dirigen hacia ninguna parte. Sólo se mantienen imperturbables de principio a fin. 
Únicamente el giro argumental, que nos hace descubrir que algo se oculta tras una trama nada interesantes, es lo que nos mantiene expectantes. El resto de tramas no potencian la principal e incluso no concretan ni concluyen, ni si quiera sirven para enriquecer la historia, sólo la acompañan aportando ciertos matices de vital importancia para su desarrollo. 
Diálogos vacíos, simples, que no desarrollan nada y que acompañan unas acciones medidas y acordes al género que nos guían hacia un final más que esperado.
Pese a su título, el mensaje que esta producción transmite es muy confuso. Y todo es debido a la falta de concreción y a la de un análisis más complejo de personajes y situaciones. Cuando termina la película quedamos con una absoluta sensación de indiferencia debido a la falta de conexión con los personajes por puro desconocimiento de los mismo. No llegamos a conocer a los personajes, su historia o de donde vienen, y esto hace que no sintamos nada hacia ellos ni la situación por la que pasan. Cierto es que algunos detalles no sirven para conocer algo de algunos de ellos, pero son tan dispersos y tan medidos que no se logra el efecto deseado. Si bien el final deja claro el sentido del título de esta producción, poco más a lo largo de ella lo hace.
En cierto modo, se puede tratar del reflejo borroso de algo que ocurrió y que dejó una profunda cicatriz en nuestro país. Un vistazo a cómo se desarrolla un atentado y como las apariencias, en algunas ocasiones, engañan. Se oculta entre líneas una feroz crítica al sistema interno de la policía y lo que ocurre con algunos casos.

Por otro lado (no todo va a ser malo), la realización es más que acertada y adecuada para este género cinematográfico. Urbizu emplea una composición atractiva intercalando todo tipo de planos para narrar la historia y ser consecuente con lo que acontece. Incluso apuesta por movimientos de cámara aberrantes, como ya al final, que sirven para potenciar y trasladar sensaciones. En este aspecto arriesga y gana.
La puesta en escena hace que todo fluya con cierta dinámica y frenetismo. Algo que incluso queda vigente en los planos fijos, donde los movimientos internos de cada planos resultan explosivos.
Otro elemento que contribuye a crear la atmósfera de esta producción es la ambientación, con la que logra que nos translademos a ese Madrid de extraradio, conflictivo y peligroso que aparece en cada plano. La estética ruinosa y sucia suele dejar paso a una más pulcra y meticulosa en un cambio de localizaciones que resulta quedar bastante decente y creíble. Los decorados y localizaciones han sido cuidados para darle ese toque de realismo a la historia.
Los efectos especiales están bien integrados, empleándose sólo en los momentos adecuados para aportar realismo a ciertas acciones sin caer en excesos innecesarios que puedan ensuciar la imagen que se respeta durante toda la película.
La estridente banda sonora junto con los prolongados silencios, siguen la tónica de lo visual, compactandolo todo.


Si algo más cabe destacar es la verosímil actuación de Coronado. Quizá la conseguida caracterización potencie y facilite su labor metiéndose en la piel de Santos Trinidad, pero está claro que le pone lo más importante, el alma, y eso se hace notar desde el minuto uno. Nos olvidamos de Coronado y conocemos a Santos. Su aspecto y actitud son claves para que el protagonista llame nuestra atención. El problema es que le falta profundidad al personaje para que lleguemos a conectar con él, pero es un escoyo que Coronado ha sabido esquivar para dejar patente su estado de gracia en esta película.
Rodolfo Sancho y Juanjo Artero, dos pesos pesados de nuestro cine, flanquean a Coronado con una participación correcta pero poco vistosa. Dejan el protagonismo por completo a Coronado sin llegar a brillar en sus respectivos papeles, sólo siendo correctos escuderos. Pero esto no quiere decir que nos regalen esos detalles que los hacen ser grandes actores.


Esta producción se antoja sosa, falta de algo de chispa que la haga vibrar con la misma fuerza con la que vibra su protagonista. Con una trama principal que se enreda cada vez más hasta estallarnos en las narices sin previo aviso y unas tramas secundarias que casi pasan desapercibidas y de las que se podía haber conseguido sacar algo más, quedando inconclusas la mayoría. El final abierto sigue la tónica desconcertante que marca toda la película. La falta de concreción en todo la hace distante y no logra transmitir el mensaje completo ni de forma contundente. Es larga, demasiado larga. Y espesa por momentos. Por lo que algunas secuencias se hacen interminables y nos da la sensación de que muchas de ellas sobran. Los efectos especiales, esos planos generales tan bellos o los esperpenticos movimientos de cámara son de lo mejor de la película.
Un excelente Coronado trata de echarse la producción a las espaldas pero, dada la superficialidad de su personaje, sólo consigue hacer meritoria su interpretación.
No habrá paz para los malvados me ha defraudado. Lo cierto es que esperaba algo más y me da la sensación de que se han quedado a medias, que muchas cosas se han quedado en el tintero por falta de profundizar en ellas. Es entretenida y en ciertas partes interesante, pero no consigue enganchar o entusiasmar como otras. Es una lástima que una gran realización y una estupenda actuación queden ensombrecidas por un pésimo guión que no deja de caer en clichés.

domingo, 21 de junio de 2015

Mejor, imposible

No hay palabras para describir lo que tuvo lugar anoche en el Palacio de la Cultura de Herrera del Duque. Cuando parecía que La Banda de Música de Herrera del Duque no podía crecer más, lo hizo de nuevo ofreciendo un emocionante concierto que permanecerá por mucho tiempo en la memoria de un servidor y de todos los asistentes.
La Banda, nuestra Banda, inundó el Palacio de color, magia, emociones y sensaciones transmitidos por la perfecta unión del engrasado grupo del que se compone. Y es que quedó más que notorio que cada uno de los ilusionados músicos se dejó la piel y el alma para conseguir encogernos el corazón con cada una de las piezas, ¡y vaya si lo consiguieron! Todo el respetable se mantuvo en silencio, deleitados en todo momento por esa música llena de matices y vida que lograba crear la mezcla de todos los instrumentos, hasta las merecidas ovaciones al finalizar cada tema.
Un espectáculo sin igual, un concierto sin precedentes. Algo especial y único, al alcance de muy pocos, eso es lo que logró crear nuestra Banda. Primero con unos temas populares con los que comprobamos la fuerza y pasión que imprimen todos sus miembros a cada pieza, y una segunda parte compuesta por Bandas Sonoras de películas que fueron interpretadas de forma sublime y muy bien acompañadas por un vídeo con las mejores escenas de cada película que realizó Mario Murillo, componente de La Banda. Todo un lujo para los amantes del cine y la música, entre los que me incluyo. Pero ahí no quedó todo, tras casi dos horas (sí, DOS HORAS) de concierto, el Palacio se vino abajo con una sonora ovación a tan bello espectáculo para pedirle a su director una más. Y no sólo hubo una más. Tocaron dos piezas de dos famosas películas, Titanic y Aladín, y, para finalizar, el director nos sorprendió a todos cuando echó a correr hacia la batería mientras los miembros de la banda se colgaban unos collares de flores al cuello para interpretar una canción llena de vitalidad y alegría como es "Bajo del mar" de la película La Sirenita. Un final increíble y emocionante para todos. Además, ya al final, Isidro Parejo, director de la banda, nos dirigió unas acertadas palabras reivindicando el importante papel de la Banda de Música en el pueblo y agradeciendo el apoyo de la administración local, así como poniendo en valor el sacrificio y la labor de los chicos que componen La Banda.

La Banda de Música de Herrera del Duque consigue dejarnos boquiabiertos con cada concierto. Tanto con la interpretación de las piezas como con la composición del concierto. Comenzó siendo un sueño y han conseguido que sea una realidad. Un proyecto firme que continúa su progresión, pues estos chicos, nuestros chicos, no tienen techo. Ellos son el alma de todo un pueblo que les escucha con ilusión y emoción. Ellos son el orgullo de todos los herrereños, pues al escucharlos no podemos sentir otra cosa.
Como bien dijo Isidro, tenemos banda para 100 años. Yo creo que te quedaste corto, amigo Isidro. Tenemos banda de por vida porque su arte perdurará a los siglos y a la memoria gracias a la labor de personas como tú, y al esfuerzo, pasión y trabajo de chicos como los que diriges.
Me parece increíble que algo así sólo haya costado 3€. Con sinceridad, habría pagado gustoso mucho más porque así lo merece.
Los que tenemos el placer de disfrutar de vuestra música sólo podemos daros las gracias y desearos una larga y próspera vida.

GRACIAS, BANDA DE MÚSICA DE HERRERA DEL DUQUE.

lunes, 15 de junio de 2015

El pájaro cantó

Los delitos prescriben, pero al parecer los tweets no. Así que cuidado con lo que escribís en las redes, no vaya a ser que el día de mañana no podáis ser concejales, diputados, alcaldes o presidentes del gobierno por un fatídico tweet que escribierais en vuestra adolescencia. Resulta, cuanto menos, indignante que alguien que apenas ha tomado posesión de un cargo deba dimitir por algo que escribió en una de sus redes sociales hace ya unos cuantos años. Cuánto no habrán tenido que rebuscar para sacar algo así... Y es que las malas artes en política llegan hasta límites insospechados. ¡Cuántos no tendrían que dimitir mucho antes que el señor Zapata por atrocidades mayores! Pero claro, tiene más importancia un tweet de hace ya cuatro años que un delito cometido en la actualidad. Ahora conviene sacar trapos sucios en lugar de lavar los propios.
Me da vergüenza la casta política de este país, que se cree superior al resto y que sólo pugna, sea de la forma que sea, por lograr alcanzar el poder sin importar nada más. Buscan llenar sus bolsillo por encima de buscar solución a los problemas de los ciudadanos. Claro que luego tenemos a gente como la Colau o Carmena, que hacen lo correcto al llegar al poder y nos parecen héroes.¡Qué triste!... Se salvan algunos de la quema, si, pero más bien pocos. La mayoría piensa que la política es un juego de niños, un cetro que pasa de mano en mano como un premio (para nada merecido) y que tienen derecho a hacer los que les plazca sin repercusión alguna. Se creen seres superiores y han dejado más que claro que son capaces de llevar a cabo cualquier actitud miserable para lograr su cometido: obtener el trono.
¡Qué triste es que tengamos que padecer a estos insufribles políticos! Pero más triste es que los sigamos colocando nosotros en el poder...

viernes, 12 de junio de 2015

Christopher Lee

El hombre inmortal, uno de esos villanos de lujo que nos hizo entender que sin la oscuridad no le daríamos importancia a la luz. Ese malvado que todos queríamos ser. Interpretó a personajes míticos y ahora él se convierte en leyenda.
Nos deja un gran actor en todo los sentidos. Polifacético, ambiguo, pasional. Capaz de mejorar el plano con su sola presencia, con sus interpretaciones imposibles en las que sobraba carisma y elegancia.
Decimos adiós al actor, pero también al hombre incansable e innovador que se ha mantenido al pie del cañón hasta sus último días. Al abuelo de varias generaciones. Descansa, Christopher, que te lo tienes bien merecido. Nos vemos en el otro lado.

domingo, 7 de junio de 2015

La Victoria de Amador. La revisión

Me encuentro revisando las escenas ya escritas del guión "La Victoria de Amador" en busca de incongruencias, fallos de racord o errores varios. A la vez he comenzado a reescribir algunas partes que, a mi parecer, podrían mejorar. Pero claro, al hacer esto, hay que caer en la cuenta de que, como si de un viaje en el tiempo se tratara, al cambiar algo en una escena, por mínimo que sea, puede tener su repercusión en las escenas posteriores, por lo que tras cada cambio hay que revisar de forma contundente todo el guión para evitar que se produzcan incongruencias o fallos de racord.
Estas revisiones son comunes y necesarias, ya que en muchas ocasiones tendemos a escribir lo primero que se nos pasa por la cabeza sin haber reflexionado antes, y claro, no siempre la primera idea es la mejor o la más correcta. Entonces, estas revisiones sirven para enriquecer la historia y la forma en la que está escrita, para mejorarla en definitiva. Yo recomiendo escribir varias secuencias o escenas y dejarlas reposar unos días para después revisarlas y hacer los cambios pertinentes. Hacerlo así y no esperar a tener el guión terminado evita dos problemas, entre otros, esenciales: tener que hacer grandes cambios en todo el guión y perder tiempo al escribir algo que sabes que tendrás que retocar tarde o temprano. Si ya lo vas retocando sobre la marcha y encauzando el argumento hacia lo que quieres, no tendrás que escribir varias veces la misma parte. Eso sí, tampoco nos podemos volver locos y revisar el guión constantemente, ya que siempre habrá fallos y nunca estará perfecto a nuestro parecer, por lo que podría correr el riesgo de convertirse en un guión inacabado o lo que yo denomino, "El eterno guión". Hay que saber revisar pero también hay que saber dar un guión por concluido aunque nos pueda parecer que no sea perfecto. Sólo así la producción podrá avanzar y podremos ver nuestro proyecto finalizado. Además, y esto sucede más de lo que se cree, siempre, SIEMPRE, el guión sufre retoques hasta el último minuto. ¿Por qué? Por algo muy simple. El guión está vivo y es susceptible de cambios. Es más, siempre necesita cambios, bien para que textos y personajes se adapten a los actores, para que la puesta en escena encaje en el decorado o localización, porque la acción imaginada o los efectos son imposibles de realizar con los medios de los que se disponen... Por lo que no temáis a la hora de hacer cambios en vuestros guiones, pues nunca estarán "terminados" o perfectos para vosotros.

lunes, 1 de junio de 2015

Neds

Excesiva en todos los sentidos. Un retrato transgresor sobre cómo incide la sociedad sobre el individuo en un ejercicio que hace alarde tanto de la violencia física como moral al representar la virulencia con la que actúan las bandas callejeras.
Neds narra la evolución de un joven brillante en un pandillero violento. John McGill, trata de sobrevivir a la reputación de su hermano hasta que comprende que ese estilo de vida tiene sus ventajas. Sucumbe de forma tan drástica, que la realidad le golpea tan fuerte como lo hace él, por lo que la redención no le es sencilla sino la continuación de su tormentoso camino.

Peter Mullan nos trae un análisis bastante interesante sobre la repercusión que tiene la sociedad sobre las personas en un marco inmejorable como es el de las bandas callejeras. Pero lo hace de una forma tosca al representar esto mediante la conversión abrupta e inverosímil de un joven ejemplar en un adolescente violento. No hay una evolución coherente sino un cambio brutal que no ofrece respuestas razonables a dicha conversión. Todo se produce a un ritmo vertiginoso bajo la falsa naturalidad representada por los personajes. La violencia de las acciones, así como de los diálogos, puede suponer un problema a la hora de llegar a un mayor número de público, además de crear una atmósfera negativa que se apodera de toda la producción. Lo explícito de sus brutales acciones muestran la crudeza de una realidad que de la que no queremos ser conscientes o que hemos llegado a normalizar, la negrura que invade esta historia. De igual modo, esos momentos de paranoia cuando el protagonista está bajo los efectos de la droga o de su propia locura, interrumpen la línea respetable bajo la que permanece el conjunto, por lo que, por momentos, la película más bien se aleja de todo aquello que trata con la más estricta seriedad para funcionar como una especie de sátira o broma que no hace más que perjudicar y nublar el verdadero mensaje que pretende lanzar.
Larga, demasiado larga. El exceso de metraje la hace pesada y consigue que perdamos el interés durante varias ocasiones a lo largo de la película. Además, el no tratar el tema de una forma concisa también repercute negativamente en el resultado final, ya que ciertas secuencias no sirven más que de relleno sin llegar a contribuir de forma productiva en la trama principal, lo que hace que se pierda la continuidad y la tensión acumulada tras momentos álgidos en la historia.
Abundan esa situaciones inverosímiles pero reales que pueden hacernos reflexionar e incluso afectarnos y que, sin lugar a dudas, transportan un mensaje claro y conciso. Esta película trata de hacernos entender lo maleable que resulta una persona ante ciertos estímulos. Que debemos ser conscientes del potencial de nuestro entorno y de que la evolución de alguien depende de varios factores, entre ellos la sociedad. También lanza una crítica feroz a una sociedad que llena de prejuicios puede perjudicar a alguien en lugar de ayudarlo.
En realidad, la base de la película, eso que se esconde bajo tanta parafernalia insulsa y falta de significado, resulta ser impecable e interesante. Un verdadero análisis de una sociedad decadente y sin escrúpulos, capaz de mirar a otro lado ante las injusticias y la barbaridad.

Mullan se encarga de representar todo esto de una forma sobria aunque insuficiente, mediante una realización que llama más bien poco nuestra atención. Trata con naturalidad la virulencia de la historia, normalizando aquello que no teme ocultar sino que muestra de forma explícita. Utiliza el inestable movimiento de la cámara al hombro para dotar a la historia de cierto realismo e imprimir más tensión en aquella secuencias en las que tienen lugar peleas o huidas. Las transiciones entre secuencias son tan abruptas como sus saltos temporales, lo que nos desubica momentáneamente y corta la linealidad de la acción de algunas situaciones. La longitud de algunos planos acentúa esto. Exageradamente largos, pausados y monótonos para no contar nada.
La puesta en escena logra una composición de los planos más bien austera aunque equilibrada. Pocas veces, salvo en alguna que otra conversación o en un planos más bien amplio, se muestran varios elementos en diferentes términos, por lo que la profundidad en los planos queda relegada a la profundidad de la localización o decorado en el que se desarrolla la acción. Por su parte, la ambientación y caracterización destacan por conseguir que nos sintamos inmersos en la historia trasladándonos a ese momento histórico en el que las bandas callejeras poblaban las calles de Reino Unido. La fotografía, con unas luces tenues y homogéneas, y unos colores apagados, es la correcta para este tipo de historias, al acentuar lo que se ve en pantalla y corresponder con ello de una forma fiel.
Lo cierto es que el realizador se limita a mostrar lo que quiere contar sin innovar ni arriesgar. Hace visible tanto la violencia en las acciones como la que atañe a lo moral de una forma poco atractiva pero efectiva en cierto modo. Cumple y poco más. No hay nada en la realización que apoye al argumento o que le de un sentido, no hace uso de ningún recurso para narrar de forma audiovisual el guión.  


El empleo de la música para esta producción puede resultar algo anecdótico, sin embargo, si prestamos algo de atención, veremos como en los momentos de cambio de McGill se reproduce la misma canción, como símbolo de este cambio y para conectar lo visual con los sonoro en este acontecimientos. Sin embargo, mientras que prácticamente en la totalidad de la película apenas escuchamos alguna canción, en momentos puntuales como las fiestas, la música se emplea de forma directa sobre la acción siendo partícipe de la misma.

En cuanto a los actores cabe destacar la participación de Connor McCarron como el protagonista por su magnífica intervención y su creíble actuación al representar la evolución de su personaje y los cambios de conducta que vive a lo largo de la película. Tan sobrecogedora como aplaudible es también la actuación de Peter Mullan como el padre del protagonista. Un alcohólico maltratador sin compasión que busca redimirse tras un atroz acontecimiento,
El resto del elenco es tan particular como los variopintos personajes que aparecen en pantalla. La mayoría da la talla sin sobresalir del resto con interpretaciones dignas y personajes de caracteres propios y bien definidos.

Neds trata de representar una realidad de la que parece alejarse en ciertos momentos por culpa de un guión en el que hay demasiada paja y una realización dilatada y poco atractiva. Los pilares sobre los que se asienta esta producción son interesantes, tanto como el mensaje que arroja de una forma contundente. Si bien no es recomendable para todos los públicos, menos para las personas sensibles, debería al menos verse para comprender lo necesario que es construir una sociedad sana y sin prejuicios donde criar personas capaces y conscientes de diferenciar el bien del mal, un lugar donde la violencia sea tan sólo una definición y no una forma de vida.
Mullan consigue su propósito a medias, pero nos deja una película para reflexionar. Agresiva y tosca, cuyos detalles son apenas perceptibles pero magníficos. Ésta es una de esas películas para un público más selecto y menos generalizado.

Lo mejor: La base sobre la que asienta la historia y la interpretación de los actores.
Lo peor: La poco atractiva realización, el exceso de metraje y la falta de conexión entre algunas secuencias.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Tesis

Opera prima del laureado director Alejandro Amenábar y un clásico de cine español. Una de esas películas que se estudia en academias de cine y que todos soñamos hacer. Capaz de mantenerte intrigado y en constante tensión tanto por el enrevesado guión como por una realización inteligente.

Tesis no es thriller más, tiene algo que lo hace especial y lo incluye en ese género de culto. La secuencia inicial ya resulta impactante por cómo Amenábar nos deja con la miel en los labios al insinuar en lugar de mostrar, al jugar con nosotros consiguiendo que creemos ciertas imágenes en nuestra mente en lugar de arrojar imágenes explícitas. Esto ya nos indica la senda que seguirá esta producción en sus dos horas de duración.
Su argumento se centra en la historia de una joven estudiante que al investigar para elaborar su tesis universitaria sobre violencia audiovisual descubre toda una red criminal que se encarga de realizar y mercadear películas snuff. El vídeo del asesinato de una joven estudiante desaparecida es el detonante para que la protagonista se interese sobre lo ocurrido. Las diferentes pistas que halla en sus pesquisas no sirven más que para confundirla sobre la identidad del asesino.
Nos encontramos con una de esas historias intrigantes que nos hacen dudar sobre lo evidente debido a los giros argumentales que la pueblan. Amenábar juega bien sus cartas creando algo atractivo e interesante con lo que logra mantener nuestro interés durante todo el metraje sin que este decaiga en ningún momento. Se sirve de diferentes elementos, algunos un tanto novedosos, para enriquecer una trama trillada.
Algunos de los diálogos son un tanto superficiales y no aportan nada más que ruido. Sin embargo hay otros de vital importancia que nos hacen descubrir ciertas cosas y aportan pistas que ayudan a intuir quién está detrás del macabro negocio. Estas sorpresas son desveladas en determinados puntos de la película, por lo que gracias a esto se consigue que permanezcamos con incertidumbre y desconfiados durante todo el visionado. Ciertos detalles en algunas acciones fomentan esto de forma más contundente.
Lo novedoso de este guión es incluir un tema tan escabroso como el de las películas snuff. Un mito, una leyenda urbana, o quizás una realidad macabra. Utilizar este elemento como base para asentar una historia plagada de crímenes le aporta un punto de terror y tensión a partes iguales a la película que se ve respaldada por una realización más que adecuada para este género y que juega un papel importante en esta película. Otra de las cosas a tener en cuenta es el análisis oculto que Amenábar incluye sobre lo que debería suponer el cine en España en aquella época. Quizá, el realizador, trataba de reivindicar un cambio de rumbo en un sector que no terminaba de despegar en nuestro país. Lo que ocurrió después, es historia. Amenábar se ha convertido en un referente para muchos realizadores tanto dentro como fuera de nuestro país por ofrecer cine de calidad, quizá lo que el público demandaba en el momento justo.
Análisis o críticas aparte, Amenábar, con esta producción, pretende sacar a la luz algo que mucha gente desconoce mediante un argumento intenso con que el despierta rápidamente nuestro interés. Un tipo de mercado oscuro al que siempre hemos puesto la etiqueta de leyenda urbana. También nos invita a dudar de todo lo que nos rodea, incluso de todo aquello que se presenta como "oficial", de nuestra propia imaginación o nuestros pensamientos. Y será al plantearnos la duda cuando descubramos la verdad.


Pero si en algo destaca esta producción es en la realización llevada a cabo con maestría, elegancia y una ejecución que encaja a la perfección con el género. Los tiros de cámara y el tipo de planos empleados apoyan con un discurso coherente lo que narra el guión, algo que se ve potenciado por una puesta en escena magnífica con la que el realizador insinúa pero no muestra y gracias a la cuál consigue que sintamos tensión en momentos concretos, tal y como la protagonista. Los travelings bien ejecutados en el momento oportuno son un claro ejemplo de esto, junto con los planos de espaldas, con los que la intriga sobre la identidad de algún personaje, el lugar al que se dirige o lo que va a ocurrir, se ve aumentada. Sin lugar a dudas, la supresión de imágenes violentas y viscerales tiene dos motivos claros: dar libertad a la imaginación del espectador y ahorrar en efectos especiales tanto en la producción como en postproducción. Algo que resultó un acierto, y que de haberse llevado a cabo de otra manera no hubiese resultado tan elegante ni se hubiese conseguido el mismo efecto. El empleo de planos cortos en las conversaciones potencia las emociones transmitidas por los actores, algo correcto para una película tan ambigua en la que todo o nada puede ser y en la que las emociones cuentan mucho.
También hay que alabar el magnífico trabajo de iluminación, de la que el realizador se sirve para aumentar la tensión y la intriga en algunas secuencias. La buena iluminación junto con una fotografía digna de mención hacen que los planos luzcan con una composición excepcional y de una belleza impecable. Pero tan importante par esto resulta también la decoración y el trabajo de localización, con la que además se ha conseguido una atmósfera perfecta para la historia.
La banda sonora sirve para potenciar esta atmósfera que crea la imagen y que está presente en toda la producción. La música vibrante y frenética hace que la tensión aumente en las secuencias de persecuciones o cuando se desvela algo importante en la trama, mientras que los abundantes silencios que pueblan la película contribuyen a dar protagonismo a los diálogos. Los efectos de sonido tienen cierta relevancia, ya que mediante algunos de ellos, como los desgarradores gritos de una de las víctimas, podemos imaginar lo que está ocurriendo sin necesidad de verlo. Ésta es otra herramienta más que el realizador emplea para crear situaciones sin llegar a mostrarlas.


Esta película supuso el debut y la continuación para algunos de los actores más reconocidos de nuestro cine. Encontramos a una Ana Torrent asustada y paranoica en la producción que quizá más fama le ha otorgado. Eduardo Noriega, cuya expresión se mantiene a lo largo de toda la película, llega a inquietar en ciertas partes pero poco más. Y Fele Martínez en su debut se muestra quizá un tanto sobreactuado, quizá debido a lo excéntrico que resulta su propio personaje; quizá por la falta de experiencia. Lo cierto es que este trío de actores cumple con con cada uno de sus roles pero no consiguen eclipsar ninguno de los demás elementos de la película. Sólo Xabier Elorriaga interpreta su papel de forma soberbia, otorgando a su personaje un carácter propio y reconocible.
Los personajes son los típicos estereotipos para este tipo de género, de personalidades marcadas y roles firmes. No se contempla una evolución sino una constante que se mantiene durante toda la película.

Tesis es la gran opera prima de Amenábar que pese a contener pequeños fallos de principiante se posiciona como una de esas producciones imprescindibles de nuestro cine. El guión nos trae una historia bastante común pero que resulta interesante gracias a los novedosos elementos que incorpora encajando a la perfección en el todo que es esta producción. También se trata de una reivindicación que en su momento hizo el realizador sobre el trato que tenía el cine en España, algo sutil pero concreto que no escapa a los ojos de nadie.
A caballo entre el thriller y el terror, el gore, esta producción consigue su propósito de mantenernos en vilo durante toda la película; pasando malos ratos a la vez que tratamos de desenmascarar al culpable. Amenábar nos invita (obliga) a utilizar la imaginación para recrear esas escenas que evita mostrar de forma inteligente. Lo que sirve para potenciar las sensaciones que provocan estas imágenes y que de otra manera, quizá el efecto hubiese quedado peor y no hubiese logrado el mismo objetivo ni su propósito.
Es posible de que la sobreactuada participación de los actores merme en parte la calidad del producto, pero gracias a su magnífico guión y su excelente realización, este problema queda enmascarado y la película no se convierte en una de Serie B sino que goza de un estatus muy distinto.
Tesis es una de esas películas que agrada a todo tipo de públicos y que hay que ver al menos una vez en la vida. Una producción completa que no peca de soberbia y que trata temas fascinantes en los que pocos se atreven a indagar.

martes, 26 de mayo de 2015

Hasta pronto, Aranda

Un genio cineasta que soñó con ser escritor, cuyas películas retrataban la unión de cuerpo y alma de una forma genuina y sin censuras. Fue capaz de capturar la pasión sin avergonzarse por ello, dándole voz al alma cuando se retorcía dentro del cuerpo.
Vicente Aranda, el gran Aranda, nos deja un legado inconmensurable. Un ejemplo de cómo lograr que algo banal transmita sensaciones y sentimientos. Consiguió normalizar escenas de sexo al darles un sentido único, nuevo, y alejándolas de su uso más común.
Un maestro de maestros que tenía una visión diferente al resto, que arriesgó y ganó. Que nos deja en su cine la esencia de la vida.
Hoy nos deja un gran contador de historias. Un poeta de la sensualidad. Lloran Carmen y Juana. Lloran sus amantes. Y como no, El Lute también. Porque sólo él supo darle emociones a sus historias. Sólo él supo captar su pasión.
Hasta siempre, maestro.

sábado, 23 de mayo de 2015

Apaga la luz

Ficha técnica:

Cortometraje "Apaga la luz".
Escrito, realizado y editado por: Jesús Muga (jesusmugacasasola@gmail.com).
Actrices: Andrea Murillo (Sofía) y Paula Díaz-Jorge (Elena).
Música: "Hush" y "Bump in the night" de Kevin MacLeod.
Maquillaje: Andrea Murillo.

Agradecimientos: Patro Casasola y José Antonio Murillo por facilitarnos su vivienda como localización.
Marta Díaz-Jorge, por participar como meritoria ayudando en varios campos.


Comentario del realizador:

Este cortometraje fue grabado íntegramente en Herrera del Duque (Badajoz). En apenas dos horas, una noche calurosa de Agosto del 2014, se cristalizó un proyecto que nació de mi propia ilusión y deseo de poder llevar a cabo un cortometraje con dos de mis primas, Andrea y Paula, a quienes tengo en alta estima y a las que considero inteligentes y capaces para lograr cualquier objetivo.
Ensayamos durante unos días antes de grabarlo, ya que no sólo tuvieron que aprender a meterse en la piel de los personajes que interpretan sino, además, aprender a actuar.
En el resultado se puede apreciar el esfuerzo, trabajo e ilusión de todo el equipo para tratar de conseguir un proyecto final digno del que nos sentimos orgullosos y satisfechos.

Desde aquí quiero agradecer a mis niñas todo el sacrificio y trabajo para lograr que este proyecto saliera adelante. Sin ellas, esta historia, este proyecto, no sería posible. Sé que llegaréis lejos, toméis el camino que toméis, porque valéis vuestro peso en oro. Espero que podamos seguir haciendo cosas juntos. También quería agradecer a Patro Casasola y José Antonio Murillo que nos cediera, desde el primer momento y sin objeciones, su casa para poder grabar. Y por supuesto a Marta, que colaboró de forma activa en varios campos de la producción, siendo de gran ayuda y prestándose siempre a echar una mano.

"Apaga la luz" no es sólo una historia de terror que busca el susto fácil. Mediante un terror universal, como es que algo desconocido nos asalte en la intimidad de nuestra propia casa, he intentado crear una historia que invite a la reflexión mediante pequeños detalles que harán meditar al espectador y buscar una respuesta, una explicación. Gracias a esto, este cortometraje puede tener diferentes significado y ofrecer diversas respuestas.
El amor incondicional; la necesidad misma de mantener esos lazos irrompibles ante cualquier situación. El temor a lo desconocido, el cómo tratamos de escapar de aquello que no entendemos. Cómo huimos de lo que no podemos explicar. Estos son algunos de los aspectos que trata este cortometraje.

Sin más, espero que os guste este humilde trabajo realizado una noche calurosa de verano.