En esta ocasión nos metemos en la piel de un Big Daddy Modelo Alpha, Delta, ocho años después de lo ocurrido en el primer BioShock.
A Delta le arrebatan la Little Sister que tiene asignada cuando mediante un plásmido le obligan a suicidarse. 10 años más tarde, ocho después del primer juego, es resucitado mediante una Vito-Cámara y, sin recordar nada, emprende su misión: recuperar a su Little Sister. Tenenbaum se pone en contacto con él para explicarle que ha sido devuelto a la vida para salvar a las niñas raptadas de la superficie que están siendo empleadas de nuevo en la recolección de ADAM, utilizando a las antiguas Little Sisters, las cuales han crecido, como Big Sisters para la defensa de éstas. Ahora las ruinas de Rapture son gobernadas por Sofía Lamb, la que fuera oposición al gobierno de Ryan, que ha fundado junto al Padre Whales, La familia, una secta con los Splicers como armas con la que busca el bien común. Sofia Lamb advierte que Delta es una amenaza que busca arrebatarle a su hija, Eleanor Lamb, para la cual tiene grandes planes y la que resulta ser la Little Sister de Delta, por lo que utiliza todos los medios para destruirle. Por su parte, Delta tratará de rescatar a Eleanor, salvando así a todas las niñas raptadas, con ayuda de Augustus Sinclair, el cuál resulta ser el nuevo guía de esta entrega.
Se trata de una continuación digna en lo que al guión respecta pero no llega a tener la profundidad ni la complejidad del primer BioShock. Mediante los ya empleados diarios obtenemos más información acerca de lo que ha ocurrido durante esos ocho años desde la llegada de Jack, así como sobre los personajes que pueblan en esta ocasión Rapture. Personajes que se perciben más planos que los de la anterior entrega y con menos "alma". No se trata de una historia épica con personajes memorables como los de su predecesor, aunque si es cierto que cumple y logra captar nuestro interés en ciertos momentos.
Esta vez recorremos una Rapture en ruinas, muy parecida a la primera, en la que nos encontramos unos Splicers evolucionados, con la aparición estelar del Brutus, un Splicer más fuerte y de mayor tamaño que el resto. También tenemos que eliminar, de nuevo, a los Big Daddys para tomar a las pequeñas Little Sisters y cosechar así el ADAM de los cadáveres que vayamos encontrando, lo que le da un toque novedoso al juego, ya que mientras la pequeña esté cosechando ADAM hacemos frente a hordas de Splicers que tratarán de matarla. Una vez tomado el ADAM, escoltamos a la niña hacia uno de los conductos donde se da la opción de liberarla o cosecharla. Una vez hayamos empleado a todas las Little Sisters aparecen las Big Sisters, unas rivales complicadas a las que tenemos que dar fin.Las misiones nos van llevando a lugares con cierta trascendencia en la historia del videojuego, lo que lo hace más interesante aún. Y gracias a nuestra codinción de Big Daddy, podemos recorrer los fondos marinos, aunque en menos ocasiones de las que nos gustaría.
Tanto los decorados como los efectos sonoros mantienen la calidad del primero, estando más logrados los efectos como salpicaduras sobre el casco, el vaho que se produce al pasar cerca de algunas tuberías que escupen vapor o el efecto de embriaguez que se produce al consumir demasiado alcohol. Esto ayuda a que nos sintamos aún más inmersos en esta aventura en primera persona que mantiene el estilo de su predecesor. Respecto a la estética, el juego no sólo cumple sino que nos regala entornos muy trabajados en los que no falta detalle.
La pseudo libertad está tan patente como en la primera aventura en Rapture, por lo que podremos recorrer los escenarios aunque con ciertas limitaciones y siempre con un camino premarcado. La dificultad aumenta de forma paulatina aunque es ajustable al comienzo en diferentes niveles. Los controles se mantienen intactos y el sistema de juego es el mismo. Y es que si algo funciona, para qué tocarlo, ¿no? Aunque si en algo ha perdido el juego es en el sistema de pirateo en cual se ha sustituido el minijuego del primer BioShock por una banda de tramos en los que tendremos que hacer parar una aguja, todo en tiempo real, sin que pare la acción del juego. Esto hace que la tensión aumente pero empeora la diversión a la hora de piratear.La aparición de nuevos plásmidos y diferentes armas le da ese punto de novedad que aporta una gran bocanada de aire fresco a la franquicia.
Volvemos a Rapture, en una historia que está lejos del primer BioShock pero a la vez tan conectada. Nos desenvolvemos en unos entornos subacuáticos preciosos en los que se ha cuidado cada detalle. Floja segunda parte que trata de seguir la magnífica estela que dejó el primero. Lo consigue, pero sólo a veces. Las novedades son pocas pero suficientes para captar la atención de los jugones y hacérselo interesante. Algunos de los cambios son innecesarios y lastran en cierta medida la experiencia de juego.
Las opciones que se nos dan a lo largo del juego hace que tenga una gran variedad de finales, lo que le convierte en un título rejugable.
Debemos entender este BioShock como una continuación digna que apenas aporta nada nuevo. Un gran juego que no logra mejorar lo que ya habíamos visto en el primero.

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