domingo, 19 de octubre de 2014

¿Y ahora qué?

La última noticia llegada desde el Carlos III sobre el caso de Teresa Romero invita al optimismo. El primer test PCR de Ébola ha dado negativo. Una gran noticia, no sólo para la sanitaria que comienza a ver algo de luz sino para todo un país que no ha apartado su interés por el estado de salud y la evolución de la paciente. Todos podemos respirar más tranquilos pero no podemos olvidar los casos que aún siguen a la espera de un resultado favorable. Aún debemos tener en mente que el peligro sigue ahí, latente, y no debemos bajar la guardia.
Ahora es el momento de respirar, si, de ver todo con cierta perspectiva gracias a la distancia lógica que nos ha proporcionado el tiempo. Es el momento de pedir que se asuman responsabilidades, de que no quede impune un acto contra la salud pública hacia todo un país. La recortada sanidad española no estaba preparada para asumir tal riesgo, y aún así el gobierno decidió traer a España a los dos misioneros contagiados de tan letal y contagioso virus para que muriesen aquí. Y una vez el problema se agravó con el contagio de una sanitaria no supieron cómo afrontarlo. Quedó vigente que tanto la ministra de salud, Ana Mato, como el consejero de salud de Madrid son unos desgraciados incompetentes que no supieron atajar el problema pero si culpar a la víctima de su infortunio, algo ruin que deja entrever el buen hacer de estas personas. Entonces, el gobierno pidió calma y que todos centráramos nuestro interés en la recuperación de Teresa; ya llegaría el momento de pedir responsabilidades. Pues bien, ese momento ha llegado y el gobierno debe tomar decisiones respecto al tema. Nada se hizo bien y no se sigue haciendo bien pese a todo, por ello los responsables deben pagar de una forma u otra.

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