Pegarse puñetazos en el pecho en un mitín gritando: "Yo soy de izquierdas", no te hace más de izquierdas, del mismo modo que llenar periódicos y entrevistas con la esperanzadora palabra "CAMBIO" tampoco implica que el cambio vaya a ser real. Queda muy bonito todo esto de cara a la galería, y quedaría más bonito de cara a los ciudadanos si todo lo que se ha dicho, o dice, se llevara a cabo. Pero me temo que las palabras de Pedro Sánchez están vacías y que el cambio queda como algo insustancial e irrelevante. Todo sigue teniendo cierto olor a añejo. Y qué decir de lo ocurrido en Madrid. Una oportunidad para demostrar que son diferentes, que han cambiado, y lo único que han hecho ha sido tirar esta oportunidad a la basura. Si entre ellos mismos no hay democracia, ¿cómo esperan que creamos que abogan por una democracia real? Es algo imposible.
Y habrá quien diga: "Con todo lo que hemos hecho...". Señores, no se vive del pasado sino del presente. Para mantenerse en lo más alto hay que ser constantes, y el problema de la constancia es que exige trabajo, esfuerzo y dedicación. No lo olviden. Los electores estamos cansados de tantas mentiras. Lo que queremos es que se atajen todos los problemas con contundencia y que se sea consecuente con lo que se dice. Seguir echando mierda sobre otros partidos en lugar de limpiar su propio culo no es la solución. Tomen nota, quedan advertidos.
Por cierto, que el PSOE apunte en su agenda del cambio una nota importante: Echar a Chaves y Griñán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario