Estamos ante lo que es el reinicio de una saga que narra el comienzo de la heroína femenina más importante en el sector de los videojuegos. No puede ser otra que la mítica Lara Croft.
Sin lugar a dudas, este lavado de cara (en todos los sentidos) le ha venido a la saga Tomb Raider de lujo para atraer a las nuevas generaciones de jugadores y reconquistar a los veteranos seguidores de las diferentes aventuras que la afamada arqueóloga ha protagonizado.
En esta ocasión acompañamos a Lara en la búsqueda del antiguo reino de Yamatai, situado en una isla del mismo nombre perteneciente al Triángulo del Dragón (algo parecido al Triángulo de las Bermudas). Tras una accidentada llegada a la isla, descubre que está habitada por otros supervivientes que se han convertido en una secta violenta liderada por el Padre Mathias, Los Solari, que buscan el regreso de la legendaria Reina del Sol, Himiko, de la cuál dice la leyenda que tiene poderes místicos que la permiten controlar el tiempo atmosférico. Lara y la tripulación del Endurance (el barco en el que viaja junto con otros compañeros a Yamatai), tratando de descubrir los misterios de la isla (en la que hay restos de diferentes civilizaciones), son atacados por Los Solari, lo que lleva a la arqueóloga a recorrer la isla para tratar de impedir que la secta haga realidad sus planes y traiga de nuevo a la vida a Himiko.
A lo largo de la aventura, Lara va descubriendo tesoros y diarios que le permiten comprender mejor la historia y algunos secretos en torno a la isla y sus ocupantes. También hay repartidos por los diferentes escenarios cajas con puntos de experiencia y otros objetos que sirven como aliciente para que recorramos los decorados de cabo a rabo. Del mismo modo hay tumbas ocultas en ciertas partes que esconden, previa resolución de un sencillo puzzle, puntos de de experiencia en forma de tesoros.
Tomb Raider profundiza en el valor de la amistad sobre todas las cosas y en el constante descubrimiento de nuestras posibilidades. No se trata sólo de un juego de aventuras vacío en el que estamos obligados a avanzar sin más. Vemos la evolución de la heroína, sufrimos con ella en todos los aspectos y aprendemos junto a ella. Trata de reflejar que todos desconocemos nuestros límites hasta que nos ponemos a prueba. Un gran mensaje de un gran videojuego.
Los escenarios que recorremos junto con Lara son espectaculares. Se ha cuidado cada detalle para que nos envuelva un entorno real y definido en el que tanto el tiempo meteorológico como el cronológico varían según avanzamos. Los entornos son dinámicos y cambiantes, incluso podemos ver cómo Lara interactúa con los diferentes escenarios. En este videojuego podemos disfrutar de unos decorados llenos de vida en los que encontramos animales salvajes o disfrutar de imponentes puestas de sol. Una auténtica belleza audiovisual en la que tanto los efectos visuales como sonoros son una auténtica delicia y están muy bien insertados. Desde las explosiones hasta los efectos de las salpicaduras de agua que caen sobre la pantalla, o los cuidados detalles de los decorados consiguen que nos sintamos envueltos por el entorno que ofrece la isla e inmersos en una apasionante historia. Siguiendo la corriente de la moda, en pantalla lo único que vemos es al personaje, lo que consigue que el efecto cinematográfico sea muy auténtico y el salto entre el juego y los vídeos sea casi imperceptible.
En esta ocasión tenemos a una Lara mucho más real que en otras entregas. Un personaje que sufre de forma física y psicológica a lo largo de esta aventura. Somos testigos del proceso de cambio que sufre en la isla y que la convierte en el mito que es. El vestuario y la diferente forma física sobre la que se basa el personaje le da un aspecto más real y humanizado. Una mejora que ayuda a este reinicio de la saga desprendiéndose de la típica imagen que ha tenido larga en los últimos años. Aún así, ya al final del juego, se nos regala la imagen mítica de la heroína haciendo uso de dos pistolas.
La banda sonora es una mezcla perfecta de temas originales que logra una base musical bastante acertada y que se adapta a cada situación vivida en el juego, lo que potencia las sensaciones del momento que se está jugando. Gracias a esto logramos sentirnos dentro de la historia a un nivel más profundo. Lo que es de agradecer.
Tomb Raider es cómodo a la hora de jugar. El acceso a las diferentes armas se hace mediante el uso de la cruceta digital mientras que el apuntado y disparo se hace con los gatillos. En momentos determinados tendremos que pulsar un botón o hacer una acción como disparar para defendernos o romper partes del escenario para pasar. Estas situaciones están bien insertadas y apenas se nota el cambio o interrumpen la dinámica del juego, todo lo contrario, hacen que la acción sea más fluida por lo que nos veremos obligados a estar constantemente pendientes de lo que ocurre en pantalla.
El grado de dificultad es ajustable y se mantiene constante a lo largo de todo el juego. Encontramos una gran variedad de enemigos con diferentes características, pero no es demasiado difícil eliminarlos. Lo curioso es que no encontramos jefes finales, sólo hordas de enemigos que nos asaltan de forma constante en puntos determinados. Por otro lado, los puzzles suelen basarse en llegar del punto A al punto B mediante un sistema no muy complejo de plataformas. Algo sencillo que podemos superar sin problemas.
Lo interesante de Tomb Raider es la unión de diferentes géneros y cómo son empleados para lograr el equilibrio necesario. El hecho de poder mejorar las armas y habilidades de Lara mediante puntos de experiencia le proporciona ese toque RPG que aumenta las posibilidades de personalización a la hora de afrontar diferentes retos. El abrazo entre la acción y la exploración, así como las plataformas, dan diversidad y consiguen que el jugador no encuentre límites al jugar. Un verdadero acierto que hace esta propuesta de Crystal Dynamics y Square Enix bastante interesante.
Tomb Raider es un reinicio que hace justicia a una saga casi acaba y que la devuelve a la vida con todos los honores gracias a una propuesta atractiva que pasa por un cambio de imagen radical y un planteamiento muy diferente. Aún así ha sabido mantener la esencia de aquello que tanto nos gustaba, la mezcla de acción, exploración y plataformas, que se consolida en un juego en el que se han incluido otros factores como una mayor interacción del personaje con el medio y esos ligeros tintes de survival horror que hacen más interesante una historia profunda, apasionante e impecable en todas sus partes.






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