martes, 27 de enero de 2015

La isla del tesoro

Un clásico que nos invita a viajar a bordo de la Hispaniola para vivir una aventura en la que el peligro y el misterio van de la mano. Una historia de piratas en la que abundan los estereotipos típicos de este tipo de novelas pero en la que se incluyen ciertos elementos que le aportan a la trama el aire fresco necesario para hacerla interesante. 
Ya desde el comienzo nos atrapa con unos personajes bien definidos y unas situaciones de lo más variopintas, que resulta cuanto menos estimulantes, ya que siempre ocurre algo y nunca se genera ningún vació entre los acontecimientos de cada momento. Los personajes nos mantienen entretenidos con sus relatos en primera persona, consiguiendo que nos sintamos presentes en su discurso.
La isla del tesoro, escrita por Rober Louis Stevenson, nos divierte a la par que nos enseña valores como la lealtad, el sentido del honor y la justicia, y de igual manera que muestra con las acciones de algunos de sus personajes lo que es la traición y la avaricia. Pero, como no podía ser de otra manera, las buenas acciones triunfan al final alzando con la victoria a aquellos que han actuado de la forma que se entiende más correcta. Ya que todo es subjetivo y se interpreta según con el cristal que se mire.

Stevenson supo retratar un gremio tan dispar como el del pirata. Algo que se ve bien reflejado en el capitán Silver, un hombre capaz de todo con tal de sobrevivir si no logra lo que pretende. Una persona astuta y con labia capaz de aprovecharse de cualquier ingenuo con el que se tope en su camino. El contrapunto lo pone Jim Hawkins, un jovenzuelo intrépido pero asustadizo que cae en las redes de Silver, de las que escapa gracias a la ayuda del doctor Livesey y el hacendado Trelawney.
Estos son los dos estereotipos extremos que se dan en la novela y que confluyen en una historia bien definida, con giros inesperados y que incluye más de una sorpresa. Una aventura envuelta por el misterio y el terror en ciertas ocasiones, herramientas que han servido para dar un toque de distinción a esta historia de piratas.

Gracias a una excelente composición de los capítulos y a una narración fluida, es una novela que se hace fácil de leer, salvo cuando en ciertos tramos hace referencia a términos de náutica que si no se entiendes pueden hacer que nos perdamos o que no entendamos algunas cosas que pueden resultar importantes. Pero por norma general se entiende todo, de principio a fin.
Algo interesante es la inclusión de elementos como personajes, lugares o situaciones reales en la novela. Un punto a su favor.

Estamos ante una obra completa que nos arrancará alguna que otra carcajada y nos hará sentir la tensión que sufren algunos personajes en ciertas situaciones. Una variedad de sensaciones a la que nos arrastra esta aventura única en la que los personajes rebosan vitalidad y una personalidad marcada con roles muy bien definidos.
Lo mejor de La isla del tesoro es su elaborada trama y cómo nos guía el escritor a través de la espléndida narración de Hawkins. Quizá lo peor sea que, en ciertas ocasiones, esta narración se vuelve demasiado técnica, haciendo que sea difícil de entender en algunos puntos determinados.

Si buscáis una aventura con la que pasar entreteneros, ésta es vuestra novela.

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